Juan Garivoto, histórico dirigente del peronismo marplatense, reapareció públicamente para fijar posición frente a la interna que se avecina en el justicialismo local. Con la autoridad que le da una extensa trayectoria, el ex legislador provincial buscó despejar versiones, aclarar roles y, sobre todo, plantear una discusión política de fondo sobre el presente y el futuro del Peronismo en General Pueyrredon.
“Quiero ser muy claro: Gustavo Pulti no va a participar de esta interna del Peronismo”, afirmó Garivoto, en referencia al exintendente, a quien destacó especialmente por su rol durante años complejos. “Pulti fue quien le abrió las puertas a muchos compañeros que estaban proscriptos, que habían sido marginados de la discusión política. Eso hay que decirlo con todas las letras”, subrayó.
El dirigente aclaró que, si bien se encuentra trabajando en una propuesta política amplia, eso no implica un regreso personal al primer plano. “Yo no voy a volver al ruedo político como protagonista. Los ciclos se cumplen y se terminan. No tengo vocación de conducir ni de encabezar nada”, señaló.
Una propuesta amplia, sin candidaturas anticipadas
Lejos de hablar de nombres propios, Garivoto explicó que su objetivo es reconstruir un Peronismo donde el debate interno vuelva a ser un valor y no un motivo de sanción. “Estoy volviendo para recuperar la idea de un Peronismo donde pensar distinto al que conduce no sea un pecado”, remarcó. En ese sentido, apuntó especialmente a las nuevas generaciones, que crecieron en un clima político restrictivo.
Consultado sobre los sectores con los que viene dialogando, fue contundente: habló con todos. “Hemos hablado con absolutamente todo el mundo. La idea es armar una lista lo más amplia y participativa posible”, explicó. En ese marco, confirmó contactos con distintos espacios del peronismo local, incluidos dirigentes vinculados a líneas hoy minoritarias.
Garivoto insistió en que el error histórico del Peronismo ha sido empezar las discusiones por las candidaturas. “Si arrancamos desde el presupuesto básico de quién va a ser candidato, estamos jodidos. Primero hay que discutir hacia dónde vamos, cuál es la lógica del proyecto, y después sí hablar de nombres”, advirtió.
También dejó en claro cuál será su rol personal: “Yo no voy a hacerme cargo del Partido. Esa es una tarea para otra generación, para alguien con la edad, las ganas y el tiempo de llevarlo adelante”. No descartó integrar una lista como gesto político, pero sin asumir responsabilidades ejecutivas.
La crítica al pasado reciente y la mirada al 2027
Uno de los pasajes más duros de la entrevista estuvo vinculado a la discusión sobre lo que consideró una proscripción interna. Garivoto aclaró que no se trata de una situación actual, sino de lo ocurrido en el armado anterior. “Cuando hablo de proscripción soy muy taxativo: Fernanda Raverta fue primera en la lista de senadores, puso a su mejor amiga y a su marido al frente de la lista de concejales”, sostuvo.
En contraposición, relató que otros espacios (como el encabezado por Pulti) fueron relegados a lugares sin chances reales. “Les ofrecieron el octavo y el décimo primero. Fue una falta de respeto, una burla”, dijo.
En ese contexto, valoró la decisión de Pulti de retirar a su espacio del frente electoral y competir por afuera. “Afortunadamente tomó esa decisión y le ganó con comodidad a Fuerza Patria, aunque después sus votos fueron anulados por el doble voto”, recordó.
De cara al futuro, Garivoto consideró que una interna no debe leerse en términos de vencedores y vencidos. “Las internas son peleas entre hermanos. Uno saca más votos y otro menos, pero no debería haber ganadores y perdedores definitivos”, reflexionó.
Finalmente, dejó una definición política fuerte sobre el rumbo ideológico del movimiento. “Si seguimos enroscados en la locura de la década del 70, estamos en problemas. Ese proceso está terminado”, sentenció. Para Garivoto, solo recuperando el concepto histórico de comunidad, identidad y proyecto colectivo, el peronismo podrá volver a ser opción de gobierno en 2027.
