El equipo de la Bahía Sur (Faro), un sector reducido de la costa marplatense, se alzó con el título en el Campeonato Provincial de Rescate Competitivo, superando en la instancia final a la propia selección de Mar del Plata. La victoria no solo representa un hito deportivo para los guardavidas del sur, sino que narra una historia de linaje y pertenencia: la despedida profesional de un histórico del sector, compitiendo a la par de sus dos hijos.
“Estamos re contentos. Hace más de 20 años que venimos participando en los torneos de rescate y este año se alinearon los planetas”, expresó a El Retrato el capitán del equipo y jefe de sector, Joaquín Bazán. El equipo, que bajo la denominación de “Bahía Sur” ha mantenido una base sólida de integrantes durante décadas, logró quebrar una racha de segundos puestos para imponerse en una cancha difícil y frente a los mejores exponentes de localidades como Villa Gesell, San Bernardo y Mar Chiquita.
Un retiro en familia
La particularidad de este triunfo reside en la composición del equipo de “tiradores” y “nadadores”. Cristian Reynoso, un guardavidas de 50 años que transita su última temporada antes de la jubilación, cumplió el anhelo de competir junto a sus hijos, Julián y Martín. Este último, de 22 años, es una de las promesas del triatlón nacional de élite. “Cristian me dijo: quiero correr con mis dos hijos. Los hijos de él se criaron en la playa, son triatletas y Martín es selección argentina. Ganarle a Mar del Plata, y el que justo Cristian se jubile con los hijos, la verdad que fue una alegría enorme”, relató Bazán.

El capitán destacó que el nivel de los nadadores del sector permitió competir de igual a igual con las estructuras de las selecciones municipales. “Nos sentíamos muy bien, no tenemos nada que envidiarle al seleccionado porque muchos chicos nadan con nosotros y en el agua son parejos”, afirmó. La victoria en Pinamar, según Bazán, fue el resultado de un entrenamiento que comenzó en noviembre, potenciado por la geografía propia del Faro: “Como es mar abierto, entrenamos entre las olas y el mar batido, quizás eso nos favoreció en Pinamar. El mar era una batidora ese día”.
La técnica del rescate
La competencia de rescate es un simulacro estricto que pone a prueba la coordinación y la potencia física. La dinámica comienza con un “puntero” que busca a la víctima, situada a unos 300 metros de la orilla, seguido por un guardavidas con torpedo y un “soguero”. Una vez realizada la conexión en el agua, los tres “tiradores” en la arena deben traer al equipo y a la víctima hacia la orilla.
“Tirar es una locura, es otro deporte. La sensación que te queda en las piernas es mortal. Hemos hecho selectivos donde han venido campeones de mountain bike o triatletas y no han podido completar la prueba”, detalló Bazán sobre el esfuerzo que demanda la fase final de la competencia. En esta oportunidad, el equipo campeón estuvo integrado por Martín Reynoso (puntero), Julián Reynoso (torpedo), Franco Caracó (soga), y los tiradores Cristian Reynoso, Sebastián Márquez y Mauro Salesky, con Milagros Fernández en el rol de víctima.
El “altas por bajas”: una profesión que corre por la sangre
La victoria de Bahía Sur pone de manifiesto el carácter hereditario de la vigilancia costera. “Todos estos chicos que están nadando ahora son hijos nuestros. Franquito Caracó es hijo de Ariel, que se jubiló la temporada pasada e hizo el curso conmigo. Es algo que se lleva en la sangre”, explicó.
El capitán también se refirió a la precariedad y el sistema de ingreso a la actividad, señalando que la proliferación de escuelas privadas ha transformado el curso de guardavidas en un negocio con escasa salida laboral inmediata. “Hay cuatro escuelas en Mar del Plata que sacan guardavidas para hacer dulce y la mayoría de los chicos se frustran por no poder entrar a trabajar si no tienen un contacto”, denunció. En este contexto, el retiro de Cristian Reynoso permitirá que su hijo Martín ocupe su lugar como titular, garantizando la continuidad de un apellido ligado a la seguridad de la
