Una primera quincena con una tendencia turística de escapadas de corta duración

La primera mitad de la temporada de verano en Mar del Plata concluyó con un balance que, si bien positivo en afluencia, refleja un cambio en los hábitos del turista argentino. La ocupación hotelera promedio se ubicó en torno al 65%, un índice que esconde picos de alta demanda durante los fines de semana y una marcada tendencia hacia las escapadas de corta duración, impulsadas en gran medida por un factor determinante: el clima favorable.

El inicio de enero de 2026 estuvo signado por un sol radiante que actuó como un imán para los visitantes de cercanía. Este factor meteorológico fue clave para la toma de decisiones de último momento, una modalidad de reserva que, según fuentes del sector hotelero y del Colegio de Martilleros, se ha consolidado como la norma en los últimos años. Las proyecciones iniciales de un 60% de reservas para la primera semana se superaron gracias a este flujo constante y espontáneo de turistas.

Radiografía de la Ocupación y el Consumo

A pesar de que el promedio general se fijó en un 65%, hubo momentos de gran efervescencia. El segundo fin de semana de la quincena, por ejemplo, registró niveles de ocupación de hasta el 95% en algunas zonas específicas de la ciudad, superando las cifras de la temporada anterior para esa misma fecha. Sin embargo, este entusiasmo puntual no logró elevar la media quincenal de manera significativa, debido a los valles de ocupación que se produjeron entre semana.

Desde la provincia de Buenos Aires, el análisis es cauteloso. Las autoridades observan una tendencia clara: “menos turistas, que se quedan menos y gastan menos”. Esta realidad se traduce en un “consumo más gasolero”, con visitantes que optimizan su presupuesto y priorizan las actividades gratuitas o de menor costo, en un contexto económico que marca un costo estimado de alrededor de $5.121.156 para vacacionar una quincena en la ciudad.

Expectativas para la Segunda Quincena

El sector turístico local mantiene un optimismo moderado de cara a la segunda mitad del mes. Si bien la primera quincena de enero tradicionalmente concentra un gran volumen de reservas, la nueva dinámica de “último momento” hace que las proyecciones sean dinámicas. La clave seguirá siendo el clima y, por supuesto, la capacidad de la ciudad para ofrecer alternativas atractivas que motiven la llegada de más visitantes, quienes ahora planifican su descanso con mayor flexibilidad y atención al detalle del gasto. Mar del Plata se adapta así a un nuevo perfil de veraneante, más efímero pero constante.