Esteban Ramos y un inicio de temporada con balance positivo pese al inestable clima

“A pesar de un comienzo de verano marcado por la inestabilidad climática, los empresarios de balnearios de Playa Grande hacen un balance positivo de los primeros quince días de temporada”, aseguró Esteban Ramos, propietario de los balnearios Portofino y Príncipe, en diálogo con el Retrato al analizar el comportamiento turístico de la primera quincena de enero en Mar del Plata.

Según explicó, diciembre fue particularmente bueno, con altas temperaturas y un buen flujo de público, lo que permitió una continuidad de trabajo incluso durante las fiestas. Si bien el clima jugó un papel determinante, con jornadas alternadas de sol y mal tiempo, Ramos destacó que los días favorables permitieron sostener la actividad. “Cuando hay calor, nuestro rubro trabaja bien”, señaló.

En relación con los informes provinciales que indican una baja en la cantidad de turistas respecto a otros años, el empresario sostuvo que en el sector de balnearios el impacto no se siente con tanta fuerza, principalmente por la presencia de público local. “Ese público te da una base sólida al inicio del verano y luego se suma el turismo”, explicó, remarcando que, aunque pueda haber menos visitantes en términos generales, el consumo se mantiene en los días de buen clima.

El refulado, una obra clave y una discusión necesaria

“El tema de la playa pública y la erosión costera debe abordarse con seriedad y sin operaciones malintencionadas que dañan la imagen de la ciudad”, afirmó Ramos, al referirse a una de las principales preocupaciones del verano: la falta de arena en determinados sectores de la costa.

El empresario fue contundente al cuestionar algunas publicaciones que, durante los temporales, muestran imágenes de playas sin arena. “Cuando hay temporal, sube la marea y no hay playa; al día siguiente, cuando baja, nadie publica nada. Eso es malicioso y engañoso”, remarcó.

Más allá de esa crítica, reconoció que existe una problemática real que necesita soluciones estructurales. La última gran obra de refulado en Mar del Plata se realizó en 1998, hace 27 años, mientras que el último escollerado data de 2014. “Hace más de una década que no se hacen obras importantes, y Playa Grande necesita un refulado urgente”, sostuvo.

En ese sentido, consideró un desperdicio que la arena extraída del dragado del puerto no se utilice para nutrir las playas, como ocurre en muchas ciudades del mundo. “El proceso erosivo es natural, pero en otros países el Estado resembrar arena de forma constante; acá hace más de 20 años que no se hace”, señaló, subrayando que el resultado de aquellas obras fue positivo.

Expectativas para la segunda quincena y el rol del Estado

“La segunda quincena siempre es más fuerte que la primera y las expectativas son muy buenas”, aseguró Ramos, quien confirmó que las reservas vienen en buen nivel y que los pronósticos climáticos acompañan. Con jornadas de calor y sol, el empresario confía en un repunte significativo de la actividad.

En cuanto al acompañamiento institucional, destacó la reciente reunión con Diego Juárez, nuevo presidente del Ente Municipal de Turismo (Emtur). “Se presentó, se puso a disposición y mostró una visión ética y turística muy clara”, afirmó, valorando que, pese a asumir en plena temporada, el funcionario demostró voluntad de trabajo conjunto con el sector privado.

Ramos también resaltó el apoyo del Estado en un sentido más amplio. “Tenemos buenas relaciones con las autoridades municipales y provinciales, y también con los bancos”, explicó. En particular, mencionó el respaldo del Banco Provincia y del Banco Nación, fundamentales para sostener a empresas que, aunque grandes en estructura, siguen siendo PYMES familiares.

“Detrás de cada balneario hay muchas familias trabajando, y ese acompañamiento es clave para sostener el empleo y la actividad”, subrayó.

Conectividad, competitividad y desafíos a futuro

“Mar del Plata tiene una costa extraordinaria y es una ciudad amigable, pero la conectividad sigue siendo una gran deuda”, afirmó Ramos al analizar uno de los principales desafíos estructurales del turismo local. Si bien reconoció avances en materia de vuelos desde Buenos Aires y Córdoba, advirtió que aún falta una estrategia integral para conectar la ciudad con el resto del país y con el exterior.

El empresario consideró que atraer turismo extranjero requiere una planificación distinta, mayor conectividad aérea y una política de inversiones sostenida. Incluso vinculó este tema con el refulado y el dragado, señalando que una obra integral permitiría mejorar el calado y facilitar la llegada de cruceros de mediano porte, al tiempo que se redistribuye arena en las playas.

En cuanto a los precios, Ramos sostuvo que hoy el turismo enfrenta un escenario más competitivo, especialmente frente a destinos como Brasil. “Estamos caros en dólares”, reconoció, y planteó la necesidad de trabajar en la baja de costos y en una oferta más competitiva, sin descuidar la calidad.

“Ya no se puede trabajar tres meses para vivir todo el año; el mercado está atomizado y hay que ser muy cuidadosos con la competitividad”, concluyó, señalando que el futuro del turismo marplatense dependerá del trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado y una planificación seria a largo plazo.