El administrador del complejo de Punta Mogotes, Fernando Maraude, analiza el comportamiento de la clase media en lo que va de enero. Con una ocupación que promedia el 70% los fines de semana y un público repartido en partes iguales entre residentes y visitantes, el foco de preocupación se traslada de la afluencia al gasto per cápita. Paralelamente se avanza en las obras de iluminación y el plan maestro ambiental.
A pesar de un diciembre que superó las expectativas gracias a la complicidad del factor climático, la primera quincena de enero a fijado una tendencia de retracción en el gasto que atraviesa a los 24 balnearios del área. Fernando Maraude, Administrador General del ente, sostiene que, si bien los niveles de ocupación se mantienen en márgenes aceptables, el panorama del veraneo ha mutado hacia un modelo de consumo restringido.
En diálogo con el Retrato, el funcionario precisó que la ocupación actual se sitúa “algún puntito menos que la temporada anterior”, con una dinámica que oscila entre el 50% y 55% durante los días laborables, alcanzando picos del 70% durante el bloque del fin de semana. No obstante, la señal de alarma reside en la actividad económica interna: “Lo que venimos advirtiendo desde diciembre y estos primeros días de enero es que el consumo está bastante más por debajo de temporadas anteriores. Eso lo notamos en todos los locales de Mogotes que tienen que ver con la gastronomía: restaurantes, casas de comida rápida, panaderías y quioscos”, detalló Maraude.
El factor local y el “turismo de cercanía”
Una particularidad técnica que define a Punta Mogotes es la composición de su público. A diferencia de otros sectores de la ciudad estrictamente turísticos, el complejo sostiene su operatividad gracias a una base sólida de residentes marplatenses. “En Punta Mogotes hay un 50% de marplatenses y un 50% de turistas. El marplatense, aunque trabaje, si se hace un tiempo de tres o cuatro horas va a disfrutar de la playa, y Mogotes es históricamente elegido por ellos”, explicó el administrador.
Esta convivencia se refleja también en el uso del espacio público. Con tres kilómetros de costa equipada con baños y duchas, el fenómeno de la “escapada” y el consumo espontáneo se han vuelto la norma. El alquiler de sombra se ha vuelto, para muchos, un servicio de último momento condicionado por el pronóstico diario. “Lo que se está dando más habitualmente es un turismo de tres o cuatro días o una semana como mucho. Alquilan la carpa el día que acompaña y lo hacen en el mismo momento”, señaló Maraude, informando que los valores actuales oscilan entre los 60.000 y 80.000 pesos diarios, con opciones que parten desde los 50.000 pesos.
“Hay que dejar de ser una mole de cemento”
Más allá de la coyuntura de temporada, la administración de Punta Mogotes impulsa un proceso de reconversión estructural con recursos propios. Tras tres años de puesta en valor del sector de lagunas, donde se instalaron plazas saludables y juegos infantiles, el próximo hito será la licitación para la iluminación total de la calle colectora y la instalación de un sistema integral de cámaras de seguridad.
“Es una obra fundamental que vamos a realizar con recursos propios para brindar mayor seguridad durante todo el año y evitar el vandalismo del invierno. Esa obra va a transformar a Punta Mogotes”, afirmó Maraude. El objetivo de fondo es despojar al área de su imagen de “mole de cemento” para integrarla a un esquema más sustentable. “Sabemos que con la nueva licitación hay que modificar toda la estructura de cemento y los históricos tanques de agua. Hay que hacer una construcción más amigable con el ambiente, con otros materiales”, adelantó sobre el másterplan que regirá el futuro del complejo.
Disputa jurisdiccional y sostenibilidad del suelo
La situación institucional de Punta Mogotes, cuya administración es compartida por la Provincia de Buenos Aires y el Municipio de General Pueyrredon bajo la figura de un ente autárquico, permanece en un terreno de incertidumbre judicial respecto a su traspaso definitivo a la órbita local. Maraude confirmó que no existe un diálogo directo con Guillermo Montenegro sobre este punto y que la gestión continúa concentrada en los plazos operativos. “Será la Justicia quien defina qué es lo que va a suceder. En el mientras tanto no podemos quedarnos esperando porque si no te olvidás de gestionar, y eso es lo que no queremos”, sentenció.
Finalmente, el administrador se refirió a la ventaja competitiva que representa la amplitud de arena de Mogotes frente a la erosión costera que afecta al sur y a Playa Grande. Para sostener este activo, adelantó conversaciones con el Consorcio Portuario para un futuro resembrado de sedimentos. “Mucha de la arena que pertenece a la bahía de Mogotes se va arrastrando y finaliza en el puerto. Estamos conversando para poder devolver esa arena a nuestras playas en el invierno”, concluyó.
