Un niño de ocho años permanece en estado crítico tras un choque en “La Frontera” de Pinamar

El siniestro, protagonizado por una camioneta de alta gama y vehículos todoterreno en una zona de dunas de propiedad privada, dejó a un menor con compromiso hepático y riesgo de vida. La intervención de una pediatra en el lugar fue determinante para estabilizar al paciente tras un paro cardiorrespiratorio, mientras la justicia investiga las responsabilidades en una causa caratulada como lesiones culposas.

La zona norte de Pinamar, conocida como “La Frontera”, volvió a ser el escenario de una colisión violenta que reabre el debate sobre la seguridad y los límites de la jurisdicción municipal en áreas de difícil control. El pasado lunes, alrededor de las 20:00 horas, una camioneta Volkswagen Amarok y dos vehículos tipo UTV protagonizaron un choque frontal en un sector de dunas de propiedad privada, situado a 1,5 kilómetros del corredor seguro habilitado por la comuna. Lo más grave de la colisión es la situación de Bastián, un niño de ocho años de Moreno, quien lucha por su vida tras haber sufrido un cuadro de shock hipovolémico y múltiples lesiones orgánicas.

El secretario de Gobierno de Pinamar, Francisco Monte, aclaró la posición institucional al sostener que el evento ocurrió “dentro de un predio de propiedad privada, es decir, fuera del corredor seguro y fuera del espacio público habilitado”. Según precisó el funcionario, “los tres menores de edad viajaban en el UTV con dos adultos. Uno de los mayores responsables era el padre del niño, quien también recibió atención médica posteriormente al accidente”.

La intervención médica en el lugar del siniestro

La gravedad del cuadro clínico de Bastián fue evidente desde los primeros instantes posteriores al impacto. Melina, una pediatra tucumana que se encontraba de vacaciones en la zona, fue la primera profesional en asistir al menor ante la demora de las unidades de emergencia. En diálogo con la prensa, la profesional describió la crudeza de la escena: “Estábamos saliendo ya de la playa de La Frontera, pasando el control policial y vemos gente amontonada y que había un niño tirado en el piso. Fue tremenda la situación porque no era un niño llorando que necesitaba que lo calmen, estaba tendido, inconsciente, hipovolémico, apenas respiraba, el corazón estaba empezando a bajar la frecuencia”.

La profesional, especialista en terapia intensiva neonatal, debió improvisar maniobras de estabilización en un contexto de carencia de insumos básicos. “Yo estaba desesperada porque no tenía con qué reanimar. Gracias a Dios había bomberos que estaban bien preparados, que son los que me ayudaban, pero necesitábamos oxígeno a gritos. Justo cuando llegó la ambulancia, en ese momento hizo el paro cardiaco. En ese momento, gracias a Dios, bajó un tubo de oxígeno, lo pudimos bolsear, y con los bomberos, hicieron las maniobras de RCP avanzadas”, relató sobre el crítico procedimiento que evitó el deceso inmediato del menor. Su colega, Juan José, coincidió en el diagnóstico visual: “Cuando llegamos, estaba completamente pálido, con labios morados y uñas moradas. Inmediatamente me di cuenta que era un choque hipovolémico. No tenía una sola gota de sangre en todo su cuerpo”.

Situación clínica y derivación trunca

Tras ser trasladado de urgencia al Hospital Comunitario de Pinamar, el niño ingresó con una hemorragia abdominal aguda y una lesión severa en el órgano hepático. Fue intervenido quirúrgicamente de inmediato y quedó alojado en la unidad de cuidados intensivos bajo asistencia respiratoria mecánica. Francisco Monte detalló que “estaba previsto su traslado a Mar del Plata, pero por la gravedad del cuadro no se pudo realizar el operativo”, subrayando la fragilidad de su condición hemodinámica que impide cualquier movimiento de complejidad.

La inestabilidad del paciente obligó a una segunda entrada al quirófano durante la madrugada de este martes. En medio de la angustia familiar, su abuela utilizó las redes sociales para convocar a una movilización espiritual: “Oremos todos juntos. Bastián ingresa a quirófano otra vez. Hagamos tan fuerte nuestra oración, para que se nos conceda el milagro”. Por su parte, otras dos niñas de 7 y 9 años que viajaban en los rodados sufrieron lesiones de diversa consideración. Una de ellas fue derivada al Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (HIEMI) de Mar del Plata con una fractura maxilar, mientras que la segunda fue dada de alta tras ser atendida por politraumatismos leves.

Pericias y responsabilidades judiciales

La investigación penal, caratulada preventivamente como lesiones culposas, se encuentra en su fase inicial de recolección de pruebas. Las autoridades policiales y judiciales concentran sus esfuerzos en determinar si los conductores de la camioneta 4×4 y los UTV cumplían con las normativas mínimas de seguridad obligatorias para el tránsito en dunas, tales como el uso de sistemas de retención infantil y cinturones de seguridad.

La municipalidad de Pinamar ha buscado deslindar responsabilidades directas al enfatizar que el punto del siniestro se ubica en un sector no regulado por el control público de tránsito, aunque el despliegue preventivo en la periferia permitió la rápida llegada de bomberos y salud. Los conductores implicados permanecen a disposición de la justicia para prestar declaración testimonial, mientras las pericias accidentológicas intentan reconstruir la dinámica del choque.