Nueva temporada para el Teatro Victoria: “Ganamos a la gente en la calle para llenar el teatro”

El productor y titular del Teatro Victoria Carlos “Petón” Vinciguerra, analiza el primer balance de la temporada en Mar del Plata. En diálogo con el Retrato, destaca la eficacia de las promociones directas frente a la preventa comercial, advierte sobre la saturación del mercado infantil y reivindica la función social del teatro independiente en la calle Rivadavia.

Tras el cierre de la primera semana de enero, el termómetro de la calle Rivadavia ofrece una lectura dispar a la de los grandes circuitos comerciales de la ciudad. Mientras las estadísticas globales sugieren una retracción en el consumo cultural, Carlos “Petón” Vinciguerra, referente del Teatro Victoria y de Petón Producciones, sostiene que la clave de la supervivencia en la actual coyuntura reside en el contacto directo con el transeúnte y la flexibilización de los valores de taquilla.

“Vimos mucha cantidad de gente estos últimos diez días. Como hacemos promociones en la misma calle con los artistas, logramos que ingresen al teatro”, explicó el productor, quien gestiona una grilla de cuatro espectáculos diarios que abarcan desde el género infantil hasta el music hall y el transformismo. Según Vinciguerra, el éxito de propuestas como La Trantime o las funciones de trasnoche no dependen de patrocinadores externos, sino del esfuerzo promocional del elenco: “No es por tener un sponsor que te manda gente o por venta anticipada, realmente lo ganan en la calle”.

El cambio de paradigma post-pandemia

El productor no es ajeno a la realidad que describen otros referentes del sector, como Carlos Rottemberg, sobre la caída del 15% en la afluencia a las salas. Sin embargo, su análisis toma como punto de referencia el cambio de hábito en la gente: “Después de la pandemia de 2020 hubo muchos cambios, la gente no consume tanto teatro ni cine como antes”, admitió Vinciguerra, aunque matizó el panorama con optimismo basándose en el flujo vehicular que ingresa por las rutas hacia la ciudad.

“Yo calculo que va a ser una muy buena temporada. En las vacaciones de invierno no había nadie y dije: peligra el verano. Pero ahora veo cantidades de personas viniendo”, señaló, destacando que históricamente la afluencia se intensifica después de Reyes.

Paralelamente, Vinciguerra advierte que el público ha mutado hacia un perfil más adolescente y joven, atraído por opciones como el After Beach, lo que obliga a las salas tradicionales a reconfigurar sus estrategias de captación.

Precios amigables como estrategia principal

En un contexto donde la hotelería y la gastronomía han ajustado márgenes para atraer al turista, el Teatro Victoria ha optado por una política de precios sensiblemente inferior a la del circuito de la calle Güemes o los grandes complejos de la avenida Luro. Mientras que las producciones comerciales promedian los 25.000 pesos, la sala de Rivadavia 2380 mantiene valores de 15.000 pesos con promociones de 2 por 20.000.

“Ahí te das cuenta de que las promociones están puestas para la gente. Para una familia tipo de cuatro personas, no es lo mismo gastar 40 mil pesos que 100 mil”, detalló el productor. Esta diferenciación es, para él, la esencia de la calle Rivadavia: “En esta zona pasó toda la vida eso, tenemos un precio de promoción y no un precio fijo. Por eso no nos podemos comparar con los teatros comerciales ni con los independientes”.

La crisis de los infantiles y la oferta especializada

El Teatro Victoria, históricamente asociado a la comedia musical infantil, enfrenta hoy un mercado saturado. Vinciguerra advirtió sobre la proliferación de espectáculos de menor calidad que han erosionado la confianza del espectador. “Mucha gente decidió hacer infantiles y ahora hay de todo. La gente quizás va a ver obras que no están a la altura y después no van a las otras salas porque prefieren ver algo popular o con algún artista conocido”, analizó.

A pesar de ello, la sala mantiene una programación diversa que incluye a figuras del humor como los Bifulco y Pablo Cabaleiro (ex integrantes de VideoMatch) y el espectáculo de Paquito Wanchankein, ganador de múltiples premios Estrella de Mar. “La magia del humor llena todas las noches gracias a que los artistas laburan en la calle, sacan fotos y están presentes”, remarcó.

Un teatro con historia y compromiso social

Vinciguerra, quien se define como un “pentacampeón” de la producción integral en los premios Estrella de Mar, destacó la infraestructura de su sala, que cuenta con tecnología LED y sonido de alta fidelidad, posicionándola como un “teatro modelo” para el sector. Con 18 Faros de Oro y múltiples reconocimientos a sus espaldas, el productor no olvida el costado filantrópico de su gestión.

“Hace 17 años que, todos los lunes, tanto en invierno como en verano, hacemos funciones a beneficio de comedores, merenderos y ONGs”, recordó. Bajo la dirección de la Escuela de Comedia Musical del teatro, la obra “Derek, el príncipe azul” continúa convocando a cientos de niños de sectores vulnerables. “Es una labor que hacemos con los más chiquitos de la escuela, es una posibilidad de devolverle algo a Mar del Plata”