El concejal de Fuerza Patria advierte que la inseguridad y la crisis de higiene urbana no son desbordes de la temporada, sino la consecuencia de un modelo de gestión que, según denuncia, ha decidido tercerizar la responsabilidad pública y naturalizar el deterioro.
Pablo Obeid, concejal de Fuerza Patria desde diciembre de 2025 y figura central del peronismo local, sostiene que la temporada alta no ha hecho más que visibilizar las “costuras” de una administración municipal que, bajo la intendencia de Guillermo Montenegro, ha entrado en una fase de inacción intencional.
En diálogo con el Retrato, el ex senador provincial desmanteló la narrativa de que los problemas actuales responden al aluvión turístico. Para Obeid, el colapso de los servicios no es una contingencia del verano, sino el resultado de un déficit estructural que se arrastra desde hace un lustro y que obedece a una lógica política precisa: el retiro del Estado municipal para favorecer la rentabilidad de sectores privados específicos.
La crisis estructural detrás de la postal
“Los problemas de gestión que tiene la administración actual no aparecieron ahora con la temporada, vienen sostenidos hace varios años”, sentenció Obeid al ser consultado sobre las falencias visibles en barrios como San Carlos o en la recolección de residuos. Esto no se acentúa con el desborde turístico: “La inseguridad viene creciendo y las marchas se dieron durante todo el año. Los cambios en la cúpula policial y el deterioro de los indicadores vienen muy mal hace cuatro o cinco años, no tienen que ver con la temporada de verano”.
El diagnóstico se extiende a la higiene urbana, un punto crítico en el presupuesto del municipio. Obeid detalló que el servicio de recolección es “muy deficiente” en términos operativos, y que el contrato, que insume unos 5.000 millones de pesos mensuales, carece de control estatal y actualización estratégica. “Hay asignaturas pendientes como la separación en origen y la contenerización. Son años de dejar que todo siga igual y no asumir los problemas”, explicó. Según su análisis, esta inacción provoca que el deterioro “se cristalice y se naturalice en la gente como si fuese normal”, cuando en realidad se trata de un servicio por el que los vecinos pagan sin ver mejoras en el pliego licitatorio.
La lógica de la concesión: espacio público y renta privada
Uno de los ejes más contundentes de la crítica de Obeid se centró en el manejo del espacio costero y las licitaciones de balnearios, un tema que tensa históricamente la relación entre el disfrute popular y el negocio privado. El concejal fue categórico al afirmar que existe una “voluntad de ceder cosas” por parte del Ejecutivo.
“Siempre hay una excusa para trasladar el problema al vecino y el beneficio a determinados empresarios”, disparó Obeid, refiriéndose a “los cánones irrisorios que el municipio percibe por la explotación de unidades turísticas fiscales”. Para el referente de Fuerza Patria, la ecuación es deficitaria para el Estado: se cobra poco a los privados, perdiendo ingresos genuinos que podrían destinarse a “arreglar calles o comprar patrulleros”, mientras se retira la garantía de playa pública para los residentes.
Esta dinámica, según Obeid, no es meramente desidia o inutilidad administrativa, sino un diseño de gestión deliberado. “El municipio se saca de encima tareas para darle negocio a alguien”, argumentó, citando como ejemplos la gestión de las fotomultas, el estacionamiento medido y la reciente incorporación de privados en el Estadio Minella. La paradoja, señala, es fiscal: “El municipio pierde ingresos propios al tercerizar, pero por otro lado te clava una tasa vial para compensar, que es la más cara de la provincia”.
Seguridad: un viejo problema de conducción política
En materia de seguridad, Obeid apuntó a la falta de inversión propia y de liderazgo político sobre las fuerzas provinciales, una potestad que, si bien corresponde a la Bonaerense, es ejercida fácticamente por los intendentes en los 135 municipios de la provincia.
“Es una máquina solo de pagar sueldos municipales”, describió sobre la Secretaría de Seguridad local, contrastando la situación de General Pueyrredón con otros distritos que invierten recursos propios en combustible, patrullas y equipamiento para complementar la labor provincial. “Acá hay un problema de conducción respecto de los recursos y no hay ninguna inversión, ese combo es letal y explica los índices que tenemos”, remató.
El horizonte productivo y la institucionalidad
De cara al fin de la temporada, la preocupación de Obeid se traslada a la falta de un plan productivo que sostenga la economía local más allá de febrero. El concejal caracterizó al gobierno de Montenegro como “comentaristas” de la realidad, que se limitan a montarse sobre las inversiones privadas para presentarlas como logros de gestión. “Se requiere infraestructura para mejorar la rentabilidad del cordón frutihortícola y del puerto. La única inversión real, como la circunvalación, la hizo la Provincia”, recordó, subrayando el vacío de políticas de promoción desde el ente de turismo local, cuyos fondos suelen desviarse a “pauta publicitaria o pago de sueldos”.
Finalmente, en el plano institucional, Obeid se mostró escéptico sobre la posibilidad de construir un diálogo político fructífero en el Concejo Deliberante durante este período legislativo. La distribución de autoridades y comisiones, que por primera vez marginó a la oposición de espacios de control, es para él una señal de alerta. “Es una voluntad de dejar afuera de la información a la oposición. Lo primero que nos preguntamos es ¿qué quieren ocultar?”, concluyó.
