Venezolanos afirman que el de Delcy Rodríguez es un gobierno títere

La historiadora y analista política venezolana disecciona en diálogo con el Retrato la compleja trama tras la captura del expresidente Nicolás Maduro, el sometimiento del régimen chavista al gobierno de Donald Trump y las incertidumbres de una transición que mantiene en el poder a la cúpula criminal que devastó al país.

Caracas no es una ciudad fácil de transitar en estos días. Colectivos armados controlan puntos de chequeo sin identificación visible, con rostros cubiertos, abriendo maleteros de vehículos en un despliegue que intimida cualquier intento de medir el pulso real de la capital venezolana. Margarita López Maya, doctora en Ciencias Sociales e historiadora de reconocida trayectoria, describe a el Retrato cómo la ciudad exhibe sus realidades mientras el ciudadano se maneja con prudencia extrema. “Todo el mundo se mueve como esperando que entre la fase dos, pero esperanzados de que vamos a cambiar. Nadie se atreve a celebrar abiertamente porque hay un par de personas presas por estar celebrando en un espacio público”, relata. A las cinco de la tarde, en pleno trópico, todos se recogen y nadie quiere permanecer en la calle durante la noche.

El alivio efímero y la frustración

“Hubo mucho alivio con la captura. Es la verdad”, confirma López Maya sobre la detención de Nicolás Maduro. Algunas señales de celebración comenzaron a emerger, pero se esfumaron tras las declaraciones del gobierno de Donald Trump que prácticamente convirtieron a Venezuela en un protectorado estadounidense, con Delcy Rodríguez (vicepresidenta de Maduro) como presidenta encargada. “Eso impidió una celebración aquí en Caracas”, lamenta la analista.

El proceso de cambio ya está en marcha en las estructuras de poder. López Maya confirma cambios de mandos militares que implican la designación de Gustavo González López como jefe de la Guardia de Honor Presidencial y director de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar). González López, figura sancionada internacionalmente y cercana a Diosdado Cabello, reemplaza al mayor general Javier Marcano Tábata en la Guardia de Honor Presidencial y al mayor general Iván Rafael Hernández Dala en la DGCIM. Estos movimientos han sido interpretados como una consolidación del poder por parte de la facción Cabello/Rodríguez tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses.

La devastación del 3 de enero y la dictadura extrema

Si bien no existen cifras oficiales definitivas, todas las fuentes consultadas por la historiadora hablan de centenares de fallecidos. Los cubanos reconocieron 32 bajas, pero las estimaciones locales duplican esa cifra. “Los audios que se oyen aquí son terribles sobre lo que fue la devastación de Fuerte Tiuna y de las otras instalaciones en Caraca”, describe. Fuerte Tiuna “Cuando destruyeron la planta ya entraron con los helicópteros y los aviones y bombardearon eso hasta acabar con todas las zonas que tenía que ver con los escoltas”, detalla. “No se pueden ni recoger los cadáveres. Una cosa terrible lo que pasó ahí y ese es un mensaje para los militares muy claro”.

En esta foto del miércoles 7 de enero de 2026, los trabajadores de un cementerio de Caracas, Venezuela, bajan el ataúd de un soldado muerto en el ataque de EEUU para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa. (AP Foto/Ariana Cubillos)

Para López Maya, el alivio ciudadano responde tanto a motivaciones políticas como económicas. “Este es un gobierno muy opresor. Es una dictadura extrema. Es un país que ha sido aniquilado y destruido por un régimen que prácticamente gobierna para ellos mismos”, sentencia. Las estadísticas son de más de mil presos políticos, varios miles de personas sometidas a torturas y ejecuciones extrajudiciales y una pobreza que alcanza cerca del 80 por ciento de las familias venezolanas.

El alivio que sintió la población cuando finalmente “se destrancó esta puerta” responde a años de negociaciones fallidas, con cinco mesas de diálogo para evitar la violencia, todas fracasadas principalmente porque el gobierno no cumplió sus compromisos. Fue en la última mesa, donde el régimen se comprometió a permitir que la oposición escogiera su candidato para 2024, pero no solo impidió que corriera María Corina Machado, ganadora de las primarias, sino que se alzó con un fraude la noche del 28 de julio.

Un gobierno títere y la complicidad interna

El “paño de agua fría” llegó cuando Washington decidió iniciar el cambio de régimen manteniendo al chavismo en el poder. “Para los venezolanos es prácticamente intrágable tener a Delcy Rodríguez ahí como presidenta continuando”, expresa López Maya, porque Rodríguez es “una de las cabezas criminales de este país”. Cuando se le plantea si realmente cambia algo con la salida de Maduro, López Maya aclara que el gobierno “es un gobierno tutelado, es un gobierno títere”. La amenaza de extradición pende sobre las cabezas de toda la cúpula, ese es el verdadero cambio.

Por otro lado, los detalles del operativo del 3 de enero revelan complicidad interna. Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, confirmó que había mantenido conversaciones durante meses con Delcy Rodríguez. “Para todos es bastante obvio que los hermanos Rodríguez estaban negociando una transición con ellos a la cabeza”, afirma López Maya. Y aquí introduce un dato fundamental: “En Venezuela siempre ha sido muy claro que quien domina en esa relación es Jorge Rodríguez, no es ella”, en referencia al hermano de Delcy y presidente de la Asamblea Nacional.

Respecto a la pérdida de soberanía ante Estados Unidos, López Maya fue directa: “Nosotros perdimos la soberanía hace mucho tiempo. No sé si te diste cuenta, pero en la captura de Maduro, todo el anillo era cubano. Eso es ilegal, inconstitucional, eso es una traición a la patria, realmente”. Venezuela estaba tutelada por Cuba, con apoyo de Rusia, Irán, con presencia de Hezbollah y Hamas. “Aquí no había soberanía tampoco”, sentencia.

Un futuro incierto

Cuando se le consulta sobre la entrega de 30 a 50 millones de barriles de petróleo crudo de las reservas estratégicas venezolanas hacia las refinerías del Golfo de México, López Maya afirma: “Yo creo que eso son señales de sometimiento de la cúpula al gobierno de los Estados Unidos”. Para la analista, esto refleja la posición de rodillas en que quedó el régimen tras el ataque del 3 de enero.

“El camino será largo, complicado y accidentado”, reconoce López Maya. La soberanía popular expresada en las elecciones del 28 de julio permanece postergada. La cúpula criminal “que destruyó al país” sigue en el poder, aunque arrodillada ante Washington. Los militares están sometidos tras la devastación de Fuerte Tiuna. Los periodistas temen hablar. Pero hay una esperanza silenciosa, donde todos esperan “que entre la fase dos para ver si podemos”, confiando en que finalmente podrán vivir en libertad.