Los vecinos del barrio San Carlos denuncian la ineficacia de los patrulleros estáticos, la burocracia del 911 y una estrategia que blinda el centro y a los turistas pero libera las zonas residenciales.
El disparo que impactó en el tórax de Mariano Jaureguiberry el pasado domingo fue el “punto de quiebre” para los vecinos en el barrio San Carlos. La inseguridad ha mutado de la estadística delictiva habitual a una escalada de violencia que los vecinos definen como un límite moral. Este miércoles, a las 17:00, los residentes se concentrarán en la intersección de Olavarría y Larrea para marchar hacia la Comisaría Novena, en un reclamo que busca interpelar a la conducción política de la seguridad en la provincia de Buenos Aires.
La víctima fue baleada cuando ya había entregado su vehículo y se retiraba del lugar. “La violencia es innegable. Que hayan disparado cuando la víctima ya les había entregado el vehículo y la llave es ridículo, no se entiende. Incluso se había alejado, estaba ya a cuatro metros, cinco metros de ellos”, relató Yésica Alonso, referente vecinal, en diálogo con el Retrato. Mariano está a la espera de una cirugía para retirar el proyectil que quedó alojado a dos centímetros del pulmón, en lo que Alonso calificó como “un milagro”.
Seguridad para algunos
La movilización pone sobre la mesa una crítica estructural al diseño de los operativos de seguridad. Para los vecinos de San Carlos, el despliegue de fuerzas como el Operativo Sol dan como resultado la saturación policial en los corredores turísticos (Alem, Güemes, la Costa) y no destina recursos a los barrios residenciales, que se encuentran a merced de la delincuencia.
“Hoy tenemos el operativo Sol y todos los operativos de verano están abocados a las zonas turísticas. Siempre es para el turista, no para el residente”, explicó Alonso. Esta dinámica es leída por los delincuentes, que aprovechan la desprotección de las zonas “desoladas” para operar con impunidad, utilizando la agilidad de las motos para golpear y huir por la red de avenidas que conectan el barrio.
La crítica no se limita a la cantidad de efectivos, sino a la calidad de la prevención. Los vecinos denuncian la ineficacia de los “operativos estáticos”, donde los patrulleros permanecen detenidos en esquinas visibles pero inactivos. “Estoy cansada de recibir mensajes en Instagram donde los vecinos me dicen: están parados una patrulla en tal lado debajo del arbolito. No paran de mirar el celular”, graficó la referente, señalando que los delincuentes simplemente evaden esos puntos fijos y atacan a pocos metros.
Las trabas a la seguridad
Según relató Alonso tras una reunión con funcionarios provinciales, la asignación de recursos depende estrictamente de las llamadas al 911. Sin embargo, la desconfianza en la institución policial ha llevado a que muchos delitos no se denuncien o que las alertas circulen únicamente por grupos de WhatsApp vecinales.
“Nos dicen que si no hay llamados al 911 ellos formalmente no tienen como disponer que la patrulla se acerque”, explicó. Esta lógica deja a la prevención en manos de los propios vecinos, obligándolos a monitorear movimientos sospechosos que el Estado no detecta. “Las tareas de prevención no creo que tengan que salir del lado del vecino. Ya más de lo que hacemos entre nosotros no podemos hacer”, sentenció Alonso, recordando que incluso con sus propias redes de alerta, no pudieron evitar que un vecino terminara baleado.
Una marcha “simbólica” hacia la Novena
Si bien la columna de vecinos se dirigirá a la Comisaría Novena, el reclamo trasciende a la conducción de esa dependencia, que ha cambiado de comisario cinco veces en el último año sin que los resultados mejoren. “Nos movilizamos hasta la comisaría, pero es simbólico. No estamos responsabilizando exclusivamente a la Novena”, aclaró Alonso. El mensaje apunta a La Plata, exigiendo que la planificación de seguridad contemple la realidad marplatense más allá de la temporada y del color político de la administración municipal.
La respuesta oficial, como suele suceder, llegó después de los hechos. Desde el domingo se observa un despliegue intensivo de patrullaje en la zona. Sin embargo, la experiencia indica que estos operativos de saturación pasajeros. “Sabemos que sus operativos duran treinta, cuarenta y cinco días y después se cortan porque los recursos en Mar del Plata son muy limitados”, aclaró la vecina, describiendo que si hoy hay patrulleros en esa zona es por que fueron trasladados de otros barrios “El día de mañana los van a llamar de otro lado y nos volvemos a quedar sin seguridad”
San Carlos marcha no solo por Mariano, sino contra la resignación. “No nos queremos acostumbrar, no podemos acostumbrarnos a vivir con inseguridad. Esto no es normal”, enfatizó Alonso, resumiendo la consigna de un barrio que se niega a ser una zona liberada a la delincuencia
