En la antesala de una nueva temporada de verano cargada de expectativas, Marcelo Cardelino, empresario marplatense y propietario de la firma de indumentaria deportiva Open Sports, analiza el presente de la ciudad y renueva su compromiso con el desarrollo local. Con una mirada optimista pero realista, destaca el crecimiento sostenido de Mar del Plata, la llegada de nuevas inversiones y la necesidad de seguir apostando desde el sector privado, aun en contextos complejos.
Para Cardelino, la ciudad atraviesa un momento especial. “Mar del Plata está cada vez más linda y está muy bueno ver que hay cada vez más proyectos y gente que viene a invertir”, señala. En ese sentido, remarca que no se trata solo de iniciativas aisladas, sino de un proceso que se retroalimenta: “Son proyectos que arrancan y arrancan bien, es un ciclo vistoso que contagia y eso tendría que ser positivo para el turismo”.
El empresario subraya que uno de los grandes avances de los últimos años fue pensar a Mar del Plata más allá del verano. “Fundamentalmente lo mejor que pasó el año pasado fue durante el resto del año, no solo cuando necesitás turismo en temporada”, explica, y agrega que la ciudad se consolidó con propuestas atractivas durante la semana, apoyadas en la gastronomía, el entretenimiento y las inversiones que generaron empleo y movimiento constante.
Consultado sobre la dificultad de seguir invirtiendo en un contexto de apertura y competencia externa, Cardelino no esquiva el desafío. “Sí, es difícil, el escenario es complicado y la coyuntura también, pero no hay que dejar de intentar”, afirma. Para él, la clave está en la eficiencia y la innovación: “Los proyectos eficientes o disruptivos terminan siendo exitosos; si hacés lo mismo que todos, es más difícil, pero si hacés algo distinto tenés más chances”.
Mar del Plata, según su mirada, tiene atributos diferenciales claros. “Creo que se posicionó como una ciudad turística muy fuerte, sobre todo para la juventud, con eventos buenos en verano”, sostiene. Además, resalta ventajas estructurales como la cercanía con Buenos Aires y la facilidad de acceso: “Hoy la gente mira el pronóstico en el teléfono y en cuatro horas está en Mar del Plata; eso es una ventaja enorme”.
El factor climático también juega su rol, y Cardelino lo sabe. “Dependemos un poco del clima, pero cuando en Buenos Aires hace mucho calor, la gente se viene, como pasó en Año Nuevo”, recuerda, con la esperanza de que la temporada acompañe.
Finalmente, reafirma su vínculo histórico con la ciudad y su espíritu emprendedor. “Siempre apostamos a Mar del Plata porque es nuestro ADN”, asegura. Y concluye con una definición que resume su filosofía: “Me gusta tener proyectos en la cabeza para sentirme vivo, para desafiarme, y creo que hay que seguir haciendo cosas que le sumen a la ciudad; por suerte hay muchos empresarios que están en ese camino y las inversiones siempre son bienvenidas”.
Con esa convicción, Marcelo Cardelino vuelve a apostar por Mar del Plata, convencido de que el crecimiento colectivo es el mejor camino hacia el despegue definitivo.
