Un nuevo episodio de violencia extrema volvió a golpear a Mar del Plata y, en particular, al barrio San Carlos, donde la inseguridad se ha convertido en un flagelo cotidiano. La ciudad vive un estado de indefensión que se profundiza con cada hecho delictivo, mientras los motochorros parecen adueñarse de las calles sin que nadie logre detenerlos.
El último ataque ocurrió el domingo por la noche, pasadas las 23, en Olavarría entre Larrea y Vieytes. Allí, un hombre que regresaba a su vivienda junto a su hijo fue sorprendido por dos delincuentes en moto. Tras un disparo intimidatorio, la víctima entregó las llaves de su motocicleta, pero cuando intentaba refugiarse en su casa recibió un balazo por la espalda. El proyectil impactó en el tórax y el hombre debió ser trasladado de urgencia al Hospital Privado de Comunidad, donde permanece internado y fue intervenido quirúrgicamente.
Las imágenes de las cámaras de seguridad, difundidas en redes sociales y grupos vecinales, muestran la brutalidad del ataque y la impunidad con la que los delincuentes se desplazaron. Apenas segundos después, otra moto pasó por la misma cuadra, reforzando la sensación de que las calles están dominadas por bandas que actúan sin freno.
Vecinos del barrio relataron que la víctima se encontraba con su hijo menor, lo que agrava aún más la violencia del hecho. “No les importó nada, ni siquiera que estuviera con un chico”, lamentó una residente.
La seguidilla de asaltos en San Carlos y otros sectores de la ciudad ha generado un clima de miedo y hartazgo. Ante la gravedad de lo ocurrido, los vecinos convocaron a una concentración para este martes a las 17 en Olavarría y Larrea, desde donde marcharán hacia la comisaría novena. Reclamarán mayor presencia policial y medidas concretas que devuelvan la seguridad perdida.
Mar del Plata, una ciudad que vive del turismo y la vida en comunidad, se enfrenta hoy a la dolorosa realidad de calles ganadas por la delincuencia, mientras gran parte de sus habitantes se sienten desprotegidos y abandonados.
