El presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata realizó un diagnóstico severo y pormenorizado sobre la actualidad del sector, marcado por el desplome del consumo interno, la pérdida de competitividad sistémica de las pymes y el cierre de turnos en fábricas emblemáticas. Mientras las máquinas operan apenas al 32% de su capacidad, el dirigente reclama medidas de fondo urgentes: una reforma laboral profunda y un alivio fiscal eficiente.
El inicio del 2026 encuentra a la industria textil de Mar del Plata, históricamente reconocida como la “Capital del pulóver”, en un momento critico. La combinación de una recesión prolongada, una apertura comercial indiscriminada y una presión impositiva asfixiante ha configurado lo que Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil local, define sin rodeos como un “combo explosivo”. En diálogo con el Retrato, el referente industrial desmenuzó las causas de una crisis que ya se cobra cientos de puestos de trabajo calificados y amenaza con desmantelar el tejido productivo de la ciudad.
“Pasamos de un sistema que promovía el consumo mediante la inflación a uno que prioriza el equilibrio fiscal y el ajuste a cualquier costo. Esto repercutió directamente y con violencia en la economía real”, explicó Fasano. El dirigente cifró la caída inicial de la actividad en un 30% producto del cambio de modelo, pero advirtió que la situación se agravó drásticamente con la liberación de importaciones sin redes de contención. Según Fasano, el sector industrial no se opone conceptualmente a la competencia externa, necesaria para acceder a insumos de calidad no fabricados en el país, pero advierte sobre los grandes peligros de abrir el mercado de productos terminados sin resolver antes los problemas estructurales de competitividad interna que arrastra la Argentina.
El golpe de la “puerta a puerta” y la desintermediación digital
Fasano diferencia la apertura comercial actual de la vivida traumáticamente en la década del 90. Si bien el efecto desindustrializador es similar, la mecánica es hoy mucho más agresiva debido a la logística digital. “En los 90, el comercio era físico, había un importador, un distribuidor y un comerciante local. Hoy, las plataformas extranjeras traen el producto desde la fábrica en China directo a la casa del consumidor en Mar del Plata, eliminando de un plumazo toda la cadena de valor local”, argumentó.
Esta dinámica de desintermediación, incentivada por beneficios fiscales y aduaneros a las compras en el exterior bajo el régimen de “puerta a puerta”, fue calificada como “devastadora” por el dirigente. No solo golpea a la fábrica que produce la prenda, sino que aniquila al comercio minorista, al distribuidor y a la logística nacional, transfiriendo esa renta directamente a plataformas extranjeras.
A este escenario microeconómico se sumó un factor macroeconómico como el atraso cambiario. La apreciación del peso frente al dólar ha generado una distorsión de precios relativos no sostenible. “El dólar está barato o la Argentina está cara, pero la realidad incontrastable es que los saldos de la balanza turística nos afectan de lleno”, señaló. Fasano hizo referencia a la fuga masiva de consumo hacia el exterior (Brasil, Chile, Miami), donde los argentinos renuevan su guardarropa a precios imposibles de igualar localmente debido a la carga tributaria doméstica, eliminando también la posibilidad de exportar el diseño marplatense.
Despidos y máquinas paradas: el “efecto dominó” de Textilana
El caso de Textilana (Mauro Sergio), la insignia del sector en la ciudad, que suspendió a 175 trabajadores hasta el 31 de marzo debido a un sobrestock inmanejable, es para Fasano un “buen ejemplo” de la racionalidad económica fría que impera ante la falta de demanda. “Si una empresa que planifica vender dos millones de prendas pasa a vender un millón, necesita matemáticamente la mitad de la gente. Es una decisión despojada de ideología o emoción, es una realidad de supervivencia empresarial”, analizó.
Sin embargo, el panorama se extiende mucho más allá de las grandes fábricas, afectando a todo el ecosistema de talleres. Se estima que las máquinas en el polo textil marplatense operan apenas al 32,5% de su capacidad instalada, un nivel de ociosidad que implica costos fijos insostenibles. Lo más preocupante es la parálisis de la temporada futura: “Desde agosto, cuando tradicionalmente empezamos a fabricar la colección de invierno, el parate es absoluto. Nuestros clientes mayoristas no hacen pedidos, las grandes marcas nacionales no piden muestras”, reveló Fasano. Esto anticipa un invierno 2026 complejo, ya que la producción que no se realiza ahora no estará en las vidrieras en mayo, generando un vacío financiero imposible de recuperar.
La agenda Pyme: cuatro ejes para evitar la extinción
Lejos de quedarse en la queja coyuntural, el titular de la Cámara Textil planteó una hoja de ruta propositiva para la supervivencia del sector pyme, que representa el 70% del empleo nacional pero opera en condiciones de desventaja. Su propuesta de salvataje se estructura en cuatro ejes de reforma estructural urgentes:
- Fin de la industria del juicio: Fasano respaldó enfáticamente la reforma laboral que se debate en el Senado, considerándola “muy buena” y necesaria para eliminar la litigiosidad que paraliza la contratación. El miedo a una demanda laboral millonaria es hoy la principal barrera para que una pyme tome un nuevo empleado.
- Alivio Fiscal y el “Super IVA”: El dirigente denunció que entre el 45% y el 50% del precio final de un producto textil son impuestos acumulados en cascada. Propuso la creación de un “Super IVA” del 30% que unifique tributos nacionales, provinciales (Ingresos Brutos) y municipales (Tasas) para simplificar la carga administrativa y reducir la presión real sobre el precio al consumidor.
- Transparencia en el costo laboral: “De cada 1.600.000 pesos que paga el empleador como costo empresa, al bolsillo del trabajador le llega apenas un millón. El resto se lo lleva el Estado, pero la sorpresa es que solo la mitad de esa diferencia va a jubilaciones y obra social”, cuestionó, exigiendo auditar el destino de los fondos que encarecen el empleo sin beneficiar al trabajador.
- Desregulación y burocracia: Pidió eliminar la “mochila de piedras” administrativa que obliga, por ejemplo, a duplicar libros de sueldo para Nación y Provincia con criterios distintos. “Es un sistema polirrubro absurdo, para tomar un empleado en blanco hoy necesitás contratar un contador y un abogado de forma permanente”, graficó, explicando por qué tanta economía se vuelca a la informalidad.
Reconversión de emergencia o cierre definitivo
“En lo inmediato no veo reactivación alguna”, admitió Fasano, descartando un rebote en forma de “V”. La supervivencia hoy no pasa por la planificación estratégica, sino por la “reconversión de emergencia”. Fabricantes históricos de pulóveres de diseño que pasan a coser cortinas de blackout, uniformes o buscan nichos de mercado microscópicos donde el volumen chino aún no compite.
“La actualidad es sobrevivir y arrastrar, tratando de llegar a la otra orilla sin perder el capital humano formado durante décadas”, concluyó el dirigente.
