Diego Sánchez Cabezudo, titular de Balcón del Sur y Rilancó, confirma que el nivel de consultas duplica al del último ciclo. La estrategia de mantener valores por debajo de la inflación para sostener a la clase media, el debate crítico sobre la “nocturnidad” en las playas y la resiliencia del modelo familiar frente a la proliferación de fiestas masivas.
Diego Sánchez Cabezudo, titular y administrador de los balnearios Balcón del Sur y Rilancó, traza un diagnóstico en diálogo con el Retrato, sobre los cambios en los movimientos turísticos de la ciudad. A diferencia del verano anterior, el operador turístico confirma un cambio de tendencia rotundo: “Te puedo asegurar que tenemos no menos del doble de consultas que el año pasado, la gente miraba el pronóstico, pero ahora confirma”.
La clave de esta reactivación, según el empresario, radica en un sinceramiento de la oferta. La ciudad, históricamente tensionada por la inflación estacional, parece haber asimilado la lección de la competencia. “Esto tan trillado de que el mercado acomoda todo, en este caso se terminó dando”, analizó Sánchez Cabezudo. La estrategia del sector en la zona sur fue similar a la hotelería y gastronomía: contener los precios para no expulsar a su target histórico, la clase media.
Tarifas contra la inflación
El análisis de costos que presenta el sector revela un esfuerzo por absorber parte del impacto inflacionario para garantizar volumen de ocupación. Mientras que los salarios del personal temporario se ajustaron entre un 15% y un 20% por encima de la inflación para recomponer poder de compra, las tarifas al público se movieron en sentido inverso.
“Los precios están por debajo de la inflación. Hoy para poder vender y tener un balneario lleno, todos tuvieron que acomodarse”, explicó Sánchez Cabezudo. Esta política se traduce en valores de referencia que buscan la accesibilidad: una carpa diaria para 8 personas, con estacionamiento incluido, se comercializa en el orden de los $70.000 (menos de $10.000 por integrante), mientras que la gastronomía balnearia ofrece menús completos por $12.000, cifras que compiten directamente con el consumo en supermercados o rotiserías barriales. “Prefiero tener el balneario funcionando completo con un precio más económico, a tener medio balneario vacío con precios altos”, sintetizó Cabezudo.
Familias contra el “After Beach”
Existe una grieta profunda en el modelo de negocios de la costa marplatense. La tensión se encuentra entre el balneario tradicional de servicios diurnos y la explosión “nocturnidad” y los after beach, diseñados para los jóvenes.
Sánchez Cabezudo se posiciona como uno de los últimos bastiones del modelo familiar, crítico de la transformación que ha sufrido el sector, impulsada en parte por la erosión costera y el cambio en los perfiles de los concesionarios. “Antiguamente, los dueños eran gente de playa, guardavidas o sus hijos. La erosión deterioró el negocio tradicional y muchos terminaron volcándose a la fiesta electrónica para salvar la rentabilidad”, describió.
Para el empresario, la saturación de eventos masivos, con “cuatro o cinco balnearios haciendo fiesta la misma noche”, es un fenómeno pendular que, a su juicio, muestra signos de agotamiento. “A mí no me gusta, se exagera. El turismo de tres días que deja todo en la noche le sirve a la cuenta municipal, pero el turismo que sostiene la temporada es la familia que viene por quince días”, argumentó, pronosticando un eventual retorno a la tranquilidad como valor agregado: “Los mismos que antes salían de joda, hoy formaron familia y piden que no haya ruido. Esto es cíclico y se va a dar vuelta”.
Brasil y la competitividad regional
Consultado sobre la eterna competencia con las playas del sur de Brasil, el operador desestimó el éxodo masivo por cuestiones logísticas y de infraestructura. Si bien reconoció que el costo de vida en supermercados puede ser inferior en Florianópolis, la ecuación final se equilibra al sumar el traslado. Además, señaló el colapso de infraestructura que sufre el destino brasileño tras los recientes temporales. “Mar del Plata ofrece una conectividad y una variedad de accesos que hoy están colapsados, en ese sentido, la ciudad no tiene otra posibilidad que tener éxito este verano”.
Un incidente y la respuesta solidaria
El cierre del año no estuvo exento de sobresaltos operativos para el complejo. Sánchez Cabezudo confirmó que una explosión de una garrafa en el restaurante de uno de sus balnearios provocó daños estructurales en una losa, obligando a la clausura y futura demolición de ese sector gastronomico. Afortunadamente, no hubo víctimas.
Ante este siniestro, la administración tomó una decisión que ratifica su perfil de gestión: “Absorbimos el costo. A la familia que alquilaba el restaurante y que ahora operará solo el chiringo de playa, no le cobraremos el canon este año para que puedan mantener la estructura de trabajo”, detalló.
Proyección 2026: la tranquilidad del rumbo.
De cara al futuro, y con la mirada puesta en el 2026, el empresario se mostró optimista, vinculando la expectativa económica a la estabilidad política. “Más allá de que guste o no el modelo, la gente necesita un rumbo. Saber que si el dólar aumenta con la inflación, no hay pérdida real, da una tranquilidad mental que antes no existía”, concluyó. Para el sector, el fin de la incertidumbre es el primer paso para consolidar la recuperación turística.
