El relevamiento en establecimientos de distintas categorías confirma una dinámica de “dos velocidades”: mientras el 24 de diciembre registró pisos del 15% en algunos sectores, las reservas para el 31 ya rozan el 90% e incluso el lleno total. El “turismo de escapada” y el arrastre del fin de semana largo impulsan la reactivación.
El comportamiento de la demanda durante las fiestas ha respondido a una tendencia que los operadores venían anticipando, con una Navidad de transición, con registros de ocupación modestos, y un Año Nuevo que promete devolver el pulso a la plaza hotelera, actuando como el verdadero envión de la temporada alta.
El relevamiento realizado por el Retrato en hoteles de diversas categorías da a entender la disparidad notable entre ambas fechas. El denominador común es la cautela del turista, que ha optado por reservar sus recursos para el fin de semana largo de Año Nuevo, transformando al 24 de diciembre en una fecha de consumo interno o familiar, con escaso impacto en el pernocte turístico.
La foto de la Navidad
El balance de la Nochebuena arrojó cifras que oscilaron entre la preocupación y la moderación, dependiendo del segmento. En el Hotel Neptuno (3 estrellas), la recepción describió que “en Navidad estuvimos muy mal, con un 15%. Suele ser así, venimos abajo desde el fin de semana largo de noviembre que se llenó”.
En la alta gama, el panorama no fue muy distinto en términos porcentuales, aunque sí en la previsión estratégica. Desde el Hotel Sheraton (5 estrellas), confirmaron una ocupación del 35% para Noche Buena. “La gente viene menos en Navidad, aprovecha el Año Nuevo para quedarse ya en enero, sobre todo por el fin de semana largo”, explicaron fuentes del establecimiento, naturalizando la conducta que prioriza la estancia prolongada a partir del cambio de año.
Por su parte, el segmento intermedio y económico mostró una mayor resiliencia, aunque lejos de la capacidad ideal. El Hotel Dos Reyes (4 estrellas) reportó una ocupación cercana al 60%, cifra idéntica a la registrada por el Hotel Atlantic (2 estrellas), donde definieron la situación con pragmatismo de mercado: “Es oferta y demanda: esto es turismo de escapada”.
El “efecto rebote” del 31 de diciembre
Las reservas confirmadas anticipan un lleno técnico en varios establecimientos. El Sheraton ya informa que “estamos llenos” para la fecha, con reservas que promedian los 6 o 7 días de estadía, dando como resultado un inicio de enero robusto. En sintonía, el Dos Reyes espera completar su capacidad, confirmando que el turista “aprovecha a quedarse más tiempo”. Sin embargo, ya anticipa al menos un 70%.
En los segmentos más competitivos por precio, el optimismo también es notable. El Hotel Atlantic proyecta un 90% de ocupación, mientras que el Neptuno, tras su magro desempeño navideño, repunta hacia un 75% para la despedida del año.
La mirada institucional
Desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG), la lectura es de un optimismo prudente, basado en la aceleración de las consultas de último momento. Hernán Szkrohal, presidente de la entidad, reconoció en dialogo con El Retrato, que si bien los números finos están en proceso de consolidación, la tendencia es irreversiblemente positiva.
“Es muy probable que tengamos un alto índice de ocupación porque hay muchas consultas y están aumentando progresivamente”, adelantó el dirigente. Szkrohal estimó “números positivos” que permitirán cerrar el 2025 con la ocupación turística que la ciudad necesita.
Mar del Plata se prepara para un fin de año que funcionará como termómetro real de lo que vendrá en enero: un turismo que mide cada gasto, que acorta sus estancias, pero que sigue eligiendo a la costa atlántica como su escenario predilecto.
