El último acto de Christian Heit: una donación vital para salvar cinco vidas

El reconocido reportero gráfico falleció a los 52 años tras sufrir un ACV en Necochea. Su voluntad de donar órganos desató una carrera contra el tiempo que expuso graves déficits logísticos en la Provincia: la falta de balizamiento en el aeródromo local y la escasez de equipos de ablación.

La comunidad periodística de la Costa Atlántica y los medios nacionales despiden con pesar a Christian Heit, reportero gráfico de extensa trayectoria en Infobae, Revista Gente y director de Visual Mente, quien falleció este jueves a los 52 años. Heit sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) masivo mientras se encontraba de vacaciones en un camping de Necochea, cuadro que derivó en una muerte cerebral irreversible pese a los esfuerzos del equipo médico del Hospital de Necochea.

Sin embargo, detrás del dolor por la pérdida de un profesional respetado, se gestó en las últimas 48 horas una trama de angustia burocrática y logística que su familia decidió hacer pública. Según reveló Gustavo Heit, hermano del reportero gráfico, el operativo de donación de órganos, voluntad expresa de Christian, estuvo a punto de frustrarse debido a la falta de infraestructura básica en el aeródromo de Necochea y la saturación de los equipos del CUCAIBA (Centro Único Coordinador de Ablación e Implante Provincia de Buenos Aires).

El cuadro clínico de Heit era, paradójicamente, el escenario ideal para la procuración de órganos: un paciente de 52 años, saludable y sin patologías previas, que, aunque neurológicamente fallecido, se mantenía con soporte vital para preservar la viabilidad de los tejidos. Su deseo, manifestado en vida, era específico y poético: donar sus córneas, aquellas herramientas con las que había capturado el mundo a través de su lente, además del resto de sus órganos.

Gustavo Heit denunció que la logística del trasplante se vio severamente comprometida porque el aeródromo de Necochea carece de balizamiento nocturno, impidiendo el aterrizaje de la aeronave sanitaria durante la noche del miércoles. En las últimas horas falleció gente porque el avión no podía aterrizar. El CUCAIBA tenía todo listo, había receptores compatibles, pero por un problema de balizamiento se perdió una posibilidad de vida”, lamentó Gustavo Heit.

A este impedimento físico se sumó que solo había un único equipo de ablación operativo para cubrir el territorio bonaerense, una situación que Heit calificó de “locura” dada la complejidad logística que requieren estos procedimientos simultáneos.

La familia, atravesada por el duelo y la urgencia médica, ya que los órganos tienen una vida útil limitada bajo soporte artificial prolongado, se vio obligada a recurrir a la presión mediática. Según el relato de Gustavo, el avión sanitario apareció y el operativo se destrabó únicamente después de que el caso tomara estado público en redes y medios locales.

“Si no iba a los medios, hoy estaría esperando sin respuesta y probablemente me entregarían el cuerpo de mi hermano sin haber podido cumplir su deseo, porque su corazón habría dejado de funcionar declara el hermano.

Pese a las demoras, que extendieron la agonía de la espera por más de 24 horas desde la confirmación de la muerte cerebral, el operativo de ablación se concretó finalmente el viernes, permitiendo que los órganos de Christian Heit salven la vida de cinco personas.

En medio de la crítica al sistema logístico provincial, la familia Heit destacó la labor del personal sanitario local. Hubo un reconocimiento explícito a la Dra. María Meléndez, directora del hospital de Necochea, y al equipo médico que contuvo a la familia y mantuvo el soporte vital de Christian durante las horas de incertidumbre, supliendo con compromiso profesional las carencias de infraestructura.

El legado de Cristian Heite no solo quedará impreso en miles de fotografías periodísticas, sino que también en la sobrevivencia de cinco pacientes anónimos.