
El anuncio de la privatización o venta de la Unidad Turística de Chapadmalal , que aun por estas horas están bajo la órbita de la Gestión de Daniel Scioli, marca un punto de inflexión en la historia del turismo social en Argentina. Estos hoteles, concebidos durante el gobierno de Juan Domingo Perón como un símbolo de inclusión y acceso a las vacaciones para las clases trabajadoras, enfrentan ahora un futuro incierto bajo la órbita de la Administración de Bienes del Estado (AABE). La decisión, también afecta a la Unidad Turística de Embalse en Córdoba, ha generado controversia. Un borrador filtrado calificó a estas unidades como “innecesarias”, lo que desató críticas de diversos sectores. El esquema propuesto no solo pone en riesgo los empleos actuales, sino que también amenaza con desmantelar un modelo que permitía a miles de familias de bajos recursos disfrutar de unas vacaciones dignas. La dependencia de la inversión privada podría transformar estos espacios en destinos exclusivos, alejados del alcance de quienes más los necesitan. La privatización de Chapadmalal y Embalse no es solo una cuestión económica; es un golpe al espíritu del turismo social. La “motosierra” no solo corta presupuestos, sino también derechos y oportunidades para los sectores más vulnerables. ¿Qué queda del legado de inclusión que alguna vez representaron estos hoteles?
Algunos solo piensan en sus bolsillos
La postura de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica Argentina (FEHGRA) ha generado un intenso debate en torno al futuro del complejo turístico de Chapadmalal, un espacio emblemático para el turismo social en Argentina. Su argumento, que defiende la privatización o venta del complejo bajo la premisa de que el Estado no debería intervenir en actividades tradicionalmente privadas, es sin ninguna duda un claro un intento de desmantelar una política pública que beneficia a los sectores más vulnerables. No hay dudas que este posicionamiento ignora lisa y llanamente el impacto social del turismo accesible, que permite a miles de argentinos desposeídos disfrutar de unas vacaciones dignas. La idea de que la administración estatal genera “competencia desleal” para los hoteles privados en la región refleja una visión que prioriza intereses económicos sobre el bienestar colectivo.
Chau a la identidad nacional
Por otro lado, la decisión de mantener la Residencia Presidencial y el Museo Eva Perón bajo gestión pública, aunque separados del destino de los hoteles, plantea interrogantes sobre la coherencia de las políticas del gobierno libertario. Mientras se preservan ciertos símbolos históricos, se pone en riesgo un modelo de turismo inclusivo que ha sido fundamental para la identidad nacional. La discusión sobre Chapadmalal no solo es un debate sobre gestión económica, sino también sobre los valores que definen a una sociedad. ¿Debe el turismo ser un privilegio reservado para quienes pueden pagarlo, o un derecho accesible para todos? La respuesta a esta pregunta podría marcar el rumbo de las políticas públicas en Argentina.