
El monumento, que estaba ubicado en la entrada a Río Gallegos, incluía un cartel con la frase “Hay que esclarecer nuestro pasado para que nunca se repita”. Sin embargo, funcionarios de Vialidad Nacional ordenaron su demolición con topadoras menos de 24 horas después de un nuevo aniversario del golpe militar, argumentando que no contaba con la habilitación correspondiente.
Tras conocerse el hecho, el Sindicato de Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVARA) aclaró que no tuvo ninguna injerencia en la decisión y señaló a los funcionarios responsables como únicos culpables de este hecho lamentable y sus consecuencias sociales y políticas.
Además, el gremio pidió disculpas al pueblo santacruceño, a los trabajadores y a la memoria de las víctimas de la Patagonia Trágica, expresando su pesar “desde lo más profundo de nuestros corazones”.
También manifestaron su repudio por “el innecesario ataque a la memoria histórica de los trabajadores fusilados y sus descendientes”, así como por “la destrucción del monumento en homenaje a Osvaldo Bayer, un destacado historiador, cineasta y periodista”.
Reacciones de la Federación del Personal de Vialidad Nacional
Por su parte, la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) emitió un comunicado en el que expresó su enérgico repudio ante lo que consideraron “un acto de censura y atropello”, señalando como responsables al Administrador General de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy, y al jefe del 23° Distrito Santa Cruz, Paulo Croppi.
Según la Federación, este hecho “no solo atenta contra la memoria colectiva y la historia de los pueblos de la Patagonia, sino que también refleja el profundo desprecio de la actual gestión por la identidad y la lucha de los trabajadores”.
Un homenaje a la memoria de las Huelgas Patagónicas
El monumento había sido instalado por la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Cruz y la Mesa Provincial, con el propósito de recordar las Huelgas Patagónicas, a Osvaldo Bayer y a los 1.500 obreros fusilados y desaparecidos por el Ejército entre 1920 y 1922.
El propio Bayer fue quien rescató esta historia del olvido, plasmándola en los cuatro tomos de “Los vengadores de la Patagonia Trágica”, obra que fue censurada durante la última dictadura militar.