
Marcelo Picavea, apasionado por las Jineteadas desde niño, comenzó su vínculo con los caballos a los 8 años, influenciado por las películas de vaqueros que veía con su padre. A los 13 años, tras ser invitado a la Fiesta de la Pastora, comenzó a participar activamente en estos eventos, lo que marcó el inicio de una carrera que ya lleva más de 44 años. Aunque no se consideraba un jinete de formación, siempre estuvo motivado por el entusiasmo y la camaradería. A los 25 años, pudo adquirir sus propios caballos y formó la Agrupación “Gauchos de la Collera” junto a Tomasito Mandiola.
Además de su participación en las Jineteadas, Picavea se dedicó al apadrinaje, ayudando a nuevos jinetes y contribuyendo a la organización de eventos. A través de su página “losvaguales.com.ar”, vendió más de 3.600 caballos, destacándose en el ámbito del mercado equino. A pesar de los cambios en su vida, sigue vinculado al mundo de los caballos y al folklore, participando en eventos en Balcarce y otras localidades.
Picabea destaca el compromiso de la juventud de Balcarce con la tradición, expresando optimismo por el futuro del tradicionalismo. En cuanto a sus otras pasiones, la música y la danza folklórica son parte importante de su vida, participando activamente junto a su esposa en un grupo de baile. A las nuevas generaciones, les aconseja seguir adelante con respeto y pasión, asegurando que el futuro de las tradiciones está en sus manos.
¿Cómo comenzaste tu camino en el mundo de las Jineteadas?
Arranqué desde muy chico, con unos 8 o 9 años. Mi familia no tenía una tradición en el campo ni en los caballos, pero siempre sentí una atracción por ese mundo. Veía películas de vaqueros con mi viejo, y me llamaba más la atención el tema de los caballos que la trama de las películas. Fue entonces cuando empecé a inclinarme por este camino.
¿Y cómo diste tus primeros pasos en las Jineteadas?
Empecé de a poco, participando en las Jineteadas del Colegio San José y en las que se realizaban en la cancha Racing. De más grande, ya montaba con los chicos del barrio, siempre con un caballo ajeno, pero muy motivado por el entusiasmo. Recuerdo que fue en una reunión, me invitó a la Fiesta de la Pastora. Yo tenía unos 13 o 14 años, y desde ese momento no dejé de participar, ¡han pasado ya más de 44 años!
¿Recuerdas la primera vez que montaste en una Jineteada?
La verdad es que, aunque tenía la vocación de trabajar con caballos, nunca me sentí realmente como jinete. Sin embargo, por el entusiasmo y la compañía de los amigos, intentaba montar de vez en cuando. No era mi fuerte, pero me divertía estar ahí.
¿Cuándo comenzaste a tener tus propios caballos?
Fue alrededor de los 25 o 28 años. Antes de eso, siempre montaba caballos ajenos, ya que no tenía lugar ni los recursos para tener los míos. En esa época, formamos la Agrupación “Gauchos de la Collera” junto a Tomasito Mendiola, y era habitual que me prestaran caballos. Sin embargo, con el tiempo pude comprar los míos y me fui estableciendo.
¿Y cómo fue tu incursión en el mundo del apadrinaje?
El apadrinaje empezó con los años. Primero, ayudaba en las Jineteadas, cargando pilchas y caballos, hasta que con el tiempo, me fui involucrando más activamente. Con el paso de los años, fui apadrinando a nuevos jinetes y ayudando en diferentes eventos junto otros amigos del ambiente.
¿Aún sigues trabajando con caballos?
¡Sí! Aunque la vida me ha cambiado con los años, sigo involucrado con los caballos. Desde que creamos la página “losbaguales.com.ar”, vendí más de 3.600 caballos, incluyendo algunos a Estados Unidos, lo cual fue un hito en mi vida. También he aprendido mucho sobre caballos, trabajando con veterinarios y expertos del sector. Si bien hoy día hay más jóvenes en este mundo, siempre trato de estar presente, apadrinando o participando en eventos cuando puedo.
Además de trabajar con caballos, has sido parte de eventos en Balcarce y más allá, ¿verdad?
Así es. Participé en desfiles y eventos en lugares como Dolores y muchos más. Siempre tuve la suerte de contar con mi propia movilidad y material, lo que facilitaba mi participación en estos eventos. Sin embargo, como bien mencionas, la situación económica ha hecho que muchos eventos se reduzcan o se hagan menos frecuentes.
¿Crees que el tradicionalismo está en peligro de desaparecer?
La verdad es que, aunque las fiestas tradicionales han disminuido un poco, veo que hay mucha juventud que sigue apasionada por los caballos y el folklore. Es increíble la dedicación de los jóvenes de Balcarce, que se han abocado a mantener viva nuestra cultura. Es algo que me llena de esperanza, ya que, aunque la tradición pase por momentos difíciles, siempre hay gente que lo va a mantener vivo.
¿Cuáles son tus otras pasiones dentro del folklore?
Vengo de una familia de músicos y artistas, por lo que siempre me atrajo el tema de la música y la danza. Me gusta mucho tocar el bombo y bailar folklore. Actualmente, junto con mi señora, participamos en un grupo de baile en “La Pulpería del Cerro Trufo”. Es un lugar muy especial que acaba de abrir, y la verdad es que es un proyecto muy lindo donde no solo los aficionados al folklore se reúnen, sino también gente que no tiene nada que ver con la tradición, pero que disfruta de un buen rato y se ha sumado al grupo.
¿Qué le dirías a las nuevas generaciones que se están adentrando en el mundo del tradicionalismo?
Les diría que sigan adelante con pasión y respeto por lo que hacen. Es un camino que requiere dedicación y amor, pero también es muy gratificante ver cómo nuestras tradiciones se mantienen vivas, no solo por los mayores, sino también por los jóvenes. ¡El futuro del tradicionalismo está en sus manos!
por Cacho Avellaneda