
Los ferroportuarios de la Asociación de Personal de Dirección de Ferrocarriles y Puertos Argentinos (APDFA) manifiestan, su adhesión “a la reciente convocatoria por parte del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el Cro. Axel Kicillof, a integrar este nuevo espacio denominado “Movimiento Derecho al Futuro”.
A través de un comunicado de prensa , que firman Ricardo Alonso y Artemio Zufiategui señalan de manera textual:
Y decimos con alegría e ilusión, porque de nuestro espacio no solo destacamos que se realice una convocatoria que este orientada a impulsar la reconstitución de un verdadero frente Justicialista que aspire a ser una voz de resistencia frente a las salvajes y anacrónicas formulas neoliberales que encabeza en nuestro país el gobierno de Javier Milei, sino también que se tenga como norte el apoyar a los verdaderos interés nacionales, los cuales difieren de los espurios intereses de un falso “libre mercado” que se encuentra en manos de unos pocos especuladores.
En nuestro caso, vemos que, a diferencia de la actividad desarrollada por los puertos de carga bonaerenses, la política portuaria a nivel nacional se presenta entre ausente y caótica. El mejor ejemplo se encuentra en la escandalosa caída de la licitación para el dragado de la Vía Troncal Navegable (VTN, comúnmente conocida como “Hidrovía”) en donde ciertos funcionarios del Estado anteponen espurios negocios millonarios frente a las necesidades urgentes y concretas de adecuar el dragado a las necesidades operativas de la navegación.
Es por ello que ha llegado el momento de que, frente a estas carencias geopolíticas en materia portuaria, como también al rechazo y difamación de las concepciones de la Justicia Social por parte del actual gobierno, es que los ferroportuarios de APDFA adherimos a este movimiento que se presenta como un verdadero bastión justicialista para trabajar en unidad de modo orgánico y solidario, a favor de paliar y a futuro revertir los estragos producidos por una política de Estado que atenta no solo contra la doctrina peronista y su estandarte de la Justicia Social, sino también contra los principios más elementales del constitucionalismo social que recoge nuestra Carta Magna.