¿Y si lo atamos con alambre? Parcial clausura a la techada del Mundialista: todo bien berreta

“Han hecho del silencio una política. Sino hablan pareciera que no sucede lo cual es muy raro”, esta sería una frase de cabecera que pertenece a la concejal Paula Mantero, y tiene aplicación a la totalidad de la gestión municipal, que encabeza Guillermo Montenegro.

Hoy es el emblemático Estadio Mundialista José María Minella, como ayer la Feria del Libro, como pueden ser los Juegos Bonaerenses, como el Coloquio de IDEA, el natatorio municipal o el hogar de ancianos. Peor no se consigue.

Una clausura preventiva y parcial se baraja, para evitar alguna desgracia por la herrumbre que ha carcomido todas las estructuras de hierro y hasta en partes de hormigón armado, ya deteriorado en accesos, torres de iluminación y barandas.

Dejar afuera a Aldosivi y Alvarado, inhabilitaría a los equipos de Mar del Plata para participar en los torneos de AFA y tiene costos políticos, este es el mal menor. Lo cierto es que el estadio construido para el mundial 1978, ya necesita cirugía mayor y hoy un elefante blanco de esa naturaleza sólo es posible mediante el techado total que permita actividades los 365 días del año.

El intendente Montenegro y el ministro Matías Lammens, llegaron a la conclusión que hay que evitar pagar daños mayores y por supuesto preservar la vida humana en peligro como en la vía pública, como cuando se derrumban construcciones civiles o caen columnas de alumbrado público sobre los autos. No es sólo un problema del Mundialista.

La clausura parcial, sólo se debería al intento de permitir que continúe habilitado el sector de cabinas y pupitres de periodistas. Lo cual reduce relativamente que existe un peligro en el lugar. La parte Norte de la techada no estaría en tan malas condiciones.

Ya el deterioro del José María Minella no es nuevo, como tampoco es nueva la inacción municipal, de reflejos lentos o directamente en modo estatua que ha perdido la iniciativa y hasta queda la impresión que no sabe de qué se trata.

Hay varios capítulos anteriores, que nunca se han terminado de cerrar por un condicionante que data de 1995, cuando se tuvo que hubo que retirar de la ciudad la empresa organizadora del denominado futbol de verano, por imposición del empresario Florencio Aldrey Iglesias, con el multimedios obstinado en participar en el negocio de la explotación de River y Boca, por ejemplo. De ello puede hablar mucho Gustavo Pulti, por entonces concejal.

Un verdadero dislate que terminó con el Torneo de Verano en Mendoza, o en Salta o en Santiago del Estero o en San Juan. Los equipos grandes, tenían por contrato la obligación de hospedarse en el Hotel Provincial o en el Hermitage, que no tenían aire acondicionado ni reunían otras condiciones.

También obró en detrimento de Mar del Plata, que dejó de ser una ciudad acogedora, para convertirse en la ciudad de la cabina de peaje, recordar el tema del estacionamiento medido en el que también Aldrey Iglesias fue partícipe excluyente.

Los equipos de mayor convocatoria no quieren venir más a Mar del Plata, porque no entran los colectivos de gran porte que trasladan las delegaciones deportivas y que por su altura no pueden ingresar al estacionamiento debajo de la tribuna techada.

Preparadores físicos y jugadores profesionales, no quieren venir a jugar a Mar del Plata, porque no disponen de piletones que se utilizan para recuperar rápidamente a los jugadores, con baños de inmersión a determinadas temperaturas de agua.

Este no es sólo del problema de una parte de la tribuna techada, Montenegro y Lammens lo único que arreglaron es el “vamos viendo” una mezcla de especulación, inoperancia y también de intereses económicos.

Mientras tanto las inversiones que más se buscan, duermen en planos y proyectos que están elaborados y constituyen la verdadera solución de fondo encararlos integralmente.

No fue nunca política de estado municipal, como se propuso oportunamente, por ejemplo el techado total del Estadio Mundialista, que habría terminado con este problema que hoy se vuelve y nos castiga en estilo papelón

Pero todos los días se habla de beneficiar a la actividad turística en general, en una ciudad balnearia donde las playas se están quedando sin arena y la principal vía de acceso como la autovía Juan Manuel Fangio ya se encuentra con tramos intransitables.

Por Jorge Elías Gómez

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