La explosión de la fabrica clandestina le destruyó la casa y el Estado le dio la espalda

Ya pasaron 13 días de una de las últimas tragedias que golpeó a Mar del Plata, cuando explotaron las calderas de una fábrica textil, lo que produjo el derrumbe de la casa lindera, y el fallecimiento en el acto de Paola Codoni. Sin embargo, ya nadie se acuerda del caso; el Estado tampoco.

 Rocío Regalía, propietaria de la casa y sobreviviente del accidente dialogó con el Retrato…” y dijo: “En estos 13 días no pasó nada. Nadie más se comunicó conmigo. Cuando todo pasó, el mismo día, desde Desarrollo Social nos proveyeron de colchones de una plaza y una manta de polar para cada uno. Nunca más tuve contacto con nadie. Hasta hoy, martes, que llamé a una señora de Desarrollo Social que me cortó diciendo que tenía que entrar a una reunión. Estoy en un estado de desesperación”.

“La semana pasada me llamaron del Ministerio de  Desarrollo Social de Nación para decirme que una asistente social se iba a comunicar conmigo para darnos una ayuda económica, porque no tenemos nada”, dijo Rocío y agregó: “La solidaridad de la gente es impresionante. Empatizaron muchísimo. Las niñas recibieron ropa, calzado y abrigo. Pero fue la gente y la Escuela de las nenas, se portaron de veinte. Están en contacto permanente, la escuela  nos está acompañando con un Gabinete Interdisciplinario del colegio, es un equipo itinerante que trabaja con muchos colegios e hicieron una reunión via Zoom con nosotros, y nos brindan terapia psicológica de manera gratuita. Nosotros tenemos IOMA y no cubre nada de salud mental”.

Rocío Regalía junto su esposo e hija sufrieron la destrucción de su casa por la explosión de la fábrica textil cladestina y hoy el Estado siente que se han olvidado de ellos.

“Llamé al área de Discapacidad del Municipio, y nada. Estoy esperando que el Municipio se contacte conmigo, porque el viernes de la noche surgió en una de las actas de procedimiento el número de celular del dueño de la fábrica, Pablo Gurban, que es el único imputado en la causa hasta ahora. Desde que vivíamos ahí, mi marido siempre tuvo contacto con él, manifestándole los ruidos que sentíamos y las vibraciones en las paredes, el tipo siempre le endulzaba el oído, y nunca resolvió nada. Lo llamamos por teléfono, grabamos la llamada, y Gurban dice que él también es víctima. Mi marido le solicitó que resolviera la cuestión habitacional, nosotros nos quedamos en la calle, no nos quedó nada de nada. Cuando le preguntamos si tenía seguro nos dijo que su abogado nos iba a llamar, así que entendemos que no tiene seguro”

Asimismo, Regalía sostuvo que: “Ya se que la fábrica no cuenta con habilitación municipal, eso lo sé porque es información que recabe. Si tienen una habilitación virtual que hicieron en el 2020 de la OPDS, no sé cómo pueden habilitar una fábrica con material peligroso. En lo que era el comedor de mi casa, aparecieron unos bidones gigantes que no sabemos qué clase de líquidos contenían. Acá hay una gran responsabilidad del Estado que está intentando correr el cuerpo y a mí nadie me viene dar una mano“.

En esta línea, Regalía agregó: “Ahora con mi familia estamos parando en la casa de mi hermana, pero en algún momento nos tenemos que ir, es un departamento muy pequeño, y no contamos con el dinero como para salir a buscar un alquiler. Todos los ingresos y ahorros fueron destinados a mi casa, habíamos comprado material, membrana y ya me dijo un arquitecto amigo que la magnitud del estallido hizo sucumbir los cimientos y esa casa no sirve más, no es que la podemos  arreglar. Hay que tirarla abajo y hacerla de nuevo. La casa estaba asegurada por estar hipotecada y tampoco aún me respondieron nada, a las oficinas no podemos ir por la pandemia, es todo virtual”.

Me siento muy desprotegida por el Estado, en cuanto a la responsabilidad. Estoy como una nube de angustia y llanto y en el medio conteniendo a mi hija de 12 años, que es una nena que extraña su lugar, su casa, sus cosas. Iba al Polivalente de Arte, le faltan sus instrumentos, sus carpetas, todo lo que habíamos logrado con muchísimo esfuerzo y sacrificio. En un abrir y cerrar de ojos nos cambió la vida completamente

Asimismo, Regalía aseguró a “el Retrato…” que “esto es sabido que desde lo jurídico no se va a resolver en dos días. Desde la comunicación que mi marido tuvo con Gurban, sus abogados no se comunicaron con nosotros, ni hubo un ofrecimiento de ellos para alquilar nos una vivienda en el mientras tanto, porque esto no lo vamos a resolver en 15 días. Honestamente, mientras el seguro se tome todo el tiempo del mundo para resolver el tema de la hipoteca, a mi marido se lo siguen debitando del sueldo,que es lo único fijo que tenemos. Yo por mi tema de salud no estoy trabajando, el único ingreso que tendré son ejecuciones de honorarios que nunca me pagaron y me está ayudando una amiga, pero no tengo la cabeza para ponerme a trabajar”.

“Siento desarraigo. Siento que perdí todo.  Mi vida cambió en 5 minutos. El municipio no hace nada y se quiere sacar de encima el tema porque la firma no contaba  con la habilitación municipal por una deuda que tenían, entonces como órgano de contralor, fallaron. ¿Dónde está el poder de policía del Estado? Porque ahora yo estoy en la calle y me las tengo que arreglar sola, porque si yo tuviera los medios ya me hubiera alquilado una casa. Pero vengo de una familia de laburantes y nadie nos puede ayudar, no está a nuestro alcance, lamentablemente”, dijo Rocío.

También, Rocío Regalía contó que “las hijas de Paola, de momento se fueron a La Plata con Lucila porque allá cuentan con más apoyo familiar. Yo estoy en contacto todo el tiempo con Lucila. Acá en el HIGA no la tuvieron ni 24 horas en observación, ella la habían operado de una mano y ahora no tiene movilidad, se le caen las cosas, renguea, le duelen las costillas. No le hicieron ni un reconocimiento médico. También tienen el equipo de apoyo del colegio de Mar del Plata  y mis amigos de La Plata hicieron una red de contención y solidaridad para conseguir muebles y poder armar una casa. Están viviendo en lo de una tía de Paola que les ofreció el lugar”.

Finalmente, Regalía agregó: “estoy a un paso de agarrar las muletas y encadenarme en lapuerta del  Municipio hasta que venga Montenegro a hablar conmigo. Estoy desesperada. Lo que necesito es que alguien, quien sea, me provea de un lugar digno para vivir con mi familia. Eso es lo que necesito puntualmente, el resto,  lo material, lo recuperaré con el tiempo, pero no tengo ni una mesa. Es terrible”.

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