Por una Activa Cooperación Democrática

La Mesa Ejecutiva del Comité Nacional del Partido Socialista Auténtico ha venido siguiendo con atención el proceso político institucional iniciado el 10 de diciembre de 2019. Al acercarnos al  primer año de gestión,  en un contexto nacional e internacional complejo y problemático, sentimos el deber de expresar algunos principios y propuestas con el fin de contribuir a la mejora de  la calidad de vida de nuestro pueblo.

Como primera cuestión queremos señalar nuestro inquebrantable respaldo al orden institucional. Frente a los rumores y las operaciones mediáticas, reafirmamos  que el respeto al Orden Constitucional es la premisa insoslayable para abordar la solución de los problemas que aquejan a los argentinos. Cualquier aventurerismo en otra dirección solo puede llevarnos a  la agudización de cada uno de los problemas. La  exaltación de los ánimos, con su secuela de enfrentamientos, solo incrementará la pendiente de la decadencia por la que nos deslizamos hace ya demasiado tiempo.

Podríamos decir que “las crisis” en Argentina emergen como “agua de manantial”: Tenemos crisis social; laboral; habitacional; moral; educativa; ética; productiva; de deuda; fiscal; financiera; monetaria; cambiaria; inflacionaria; ambiental.  Padecemos  desequilibrios profundos en el sistema de precios,  de infraestructura y atraso científico-tecnológico. Para agravar la situación, desde  marzo de 2020, nos encontramos inmersos en una grave problemática sanitaria generada por la COVID-19

La posibilidad de abordar a un tiempo la totalidad de los desafíos  y avanzar hacia  un desarrollo económico, social y ambiental acorde a las demandas del siglo XXI; supera las posibilidades de cualquier gobierno.

La gran mayoría de los argentinos intuye esta realidad. “Nadie en soledad, por fuerte que se crea, podrá resolver esta crisis”. Se necesitará una activa cooperación democrática de los más  diversos sectores, si queremos un destino de grandeza  para nuestro Pueblo.

La llamada  grieta, aunque esté fundada en elementos objetivos y subjetivos reales, atenta contra las posibilidades de solución de los problemas y deteriora aún más la calidad de vida los argentinos. Indigentes,  pobres,  la clase trabajadora,  profesionales, pequeños y medianos productores, comerciantes, industriales, las clases medias y hasta sectores acomodados de la sociedad,  no logran desarrollar sus  potencialidades en un marco que resulta hostil para todos.

En medio de esta situación, la incorporación de una crisis en el ámbito del Poder Judicial resulta un desatino incomprensible. No porque una reforma judicial no sea necesaria. No porque recuperar la ética pública no sea necesario. Podríamos coincidir en su necesidad, pero en medio de un  cuadro dramático, con 62,9% de niños y adolescentes en situación de pobreza o indigencia, no es posible anteponer intereses sectoriales al interés general. Si se obra de esa manera, se generan dudas sobre los verdaderos objetivos y una parte importante de la sociedad interpreta que se busca parcialidad en un poder, el judicial, que debería ser absolutamente independiente.

Otros, desde distintas identidades políticas, alientan la confrontación. A veces se aducen razones válidas, pero en este contexto de crisis, se desentienden de la  suerte de las mayorías. Una especulación política muy menor a cambio de mucho dolor.

Lo que abordamos es una coyuntura peligrosa. Todo se ha ralentizado, desacelerado, como si hubiéramos quedado atrapados en  un gigantesco pantano sin percibir donde se encuentra la salida.

Consenso para los Cambios

Podría ser el Congreso Nacional el ámbito para los grandes acuerdos. Sin embargo, sea por su carácter bicéfalo o por razones políticas, el talento allí existente no alcanza para asumir este desafío.

Entendemos que debe ser el Presidente de la República quién  convoque a un Consejo de Emergencia. Las circunstancias lo tienen como el principal protagonista y deberá estar a la altura del desafío.

La invitación debe ser amplia: A sectores políticos,  sociales, sindicales, empresariales, productivos, culturales, académicos. Debe darse  un intenso intercambio de ideas y a partir de allí, arribar a las conclusiones para abordar los cambios que exige la etapa.

Los consensos no reemplazan la solvencia técnica de los equipos de gobierno. Ésta última es condición “sine qua non”. Tan cierto como que no hay capacidad, pericia o destreza técnica que pueda ser exitosa sin el respaldo político suficiente de las instituciones y de la opinión pública.

Acordar un Plan para la Etapa

Una virtud de este período,  es que ya no solamente quienes creemos en la planificación (orientativa, estratégica, democrática y flexible) reclamamos un plan;  también lo hacen quienes siempre hicieron hincapié en el mercado como panacea de las soluciones. Dada la situación, la exigencia de un plan resulta insoslayable. Debe ser orientativo en lo general  y más específico en términos macroeconómicos. El plan servirá como brújula para transitar victoriosamente este período.

Al final de un año de gobierno extremadamente difícil algunos funcionarios aparecen agotados, pero en vano resultaría reemplazarlos sin los consensos aquí expresados. La disminución de los conflictos a la mínima expresión posible y los acuerdos a la máxima extensión, permitirán abordar favorablemente la solución de los problemas internos y afrontar la negociación con los organismos internacionales  con un respaldo técnico y político avalado por un amplio espacio al interior de nuestra Nación

Vemos en el horizonte semanas difíciles. Frente a ellas no admitimos la pasividad de los observadores ni el cinismo de los especuladores. Son tiempos de cooperación democrática. Con ese espíritu emitimos esta declaración.

 

Mesa Ejecutiva del Comité Nacional del Partido Socialista Auténtico

Octubre de 2020

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