La Uocra y la Cámara preocupados por el costo que pagará la construcción

La Unión Obrera de la Construcción y la Cámara Argentina de la Construcción consideraron un “error conceptual” haber paralizado a la industria porque el partido de General Pueyrredon retrocedió a Fase 3, situación que “afecta a los trabajadores, empresas y toda su cadena de valor”; a la vez que llamaron a las autoridades políticas de General Pueyrredón de diversos niveles gubernamentales y concejales del municipio a “adoptar una actitud realista e inteligente para evitar un mayor deterioro de la economía de nuestros trabajadores y de las empresas

La Cámara y la Uocra a través del comunicado que firman Patricio Gerbi y César Trujillo  se preguntaron  acerca de “las valoraciones que se han hecho para tomar esta decisión que afecta gravemente nuestra actividad que, integrada, representa alrededor del 10 % del Producto Bruto Regional”.

Más adelante remarcaron que “La industria de la construcción en su fase obra pública, nunca estuvo paralizada en ningún punto del país, aún en sectores donde los contagios adquirían proporciones alarmantes. Fue considerada actividad esencial, ya que brinda soluciones a la infraestructura sanitaria, hospitalaria, de provisión de servicios de agua y cloaca a las comunidades más carenciadas, mantiene las vías de comunicaciones, genera soluciones energéticas y abastece de soluciones de infraestructura para la integración social.

En otro párrafo del comunicado enfatizan “la responsabilidad de los trabajadores para el cumplimiento de los protocolos correspondientes durante la fase 4”. Cuestionaron por qué ahora se hace la diferenciación de la construcción privada con la pública, “cuando ambas se desarrollan con las mismas prácticas, el mismo recurso humano, los mismos protocolos de seguridad, sin participación de personas ajenas a las tareas, en espacios abiertos y ventilados; bajo la estricta supervisión de los representantes de los trabajadores, de los profesionales de seguridad e higiene y controlados por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo”.

“Las obras no son espacios de contagios, ya que a cada trabajador se lo testea diariamente en el ingreso y se supervisa su núcleo familiar. La enorme mayoría de los trabajadores no utiliza el transporte público con lo cual no están expuestos a ese riego. Cerrar las obras privadas estimula el trabajo informal con los riesgos que estas acciones y trabajos fuera de control y supervisión repercuten negativamente sobre el resto de los vecinos”.

No tienen dudas que “esta paralización provoca consecuencias de empobrecimiento de los trabajadores y de las empresas que ya están por debajo de su nivel de subsistencia. Los trabajadores de la construcción son actores de su propio destino: con su esfuerzo alimentan a sus familias y brindan un futuro a sus hijos. No viven del asistencialismo, sino de su trabajo. Las empresas constructoras, la mayoría de ellas en situación crítica, son espacios de inversión, de generación de valor, empleo y riqueza que se vuelca a las comunidades a las que pertenecen, generando actividad en toda su cadena de valor”.

Finalmente le piden a las autoridades de diversos niveles gubernamentales y concejales del municipio a “adoptar una actitud realista e inteligente para evitar un mayor deterioro de la economía de nuestros trabajadores y de las empresas”

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