“Asistenta, capataza, choferesa, oficiala, mayordoma, perita, recontadora, superintendenta”

(por Mónica Lence) No es un juego de palabras para ver cuál arruina más nuestra lengua. Es la lista de cargos del Banco Central en femenino gramatical. Porque el Banco Central, en consonancia con el Gobierno nacional y según lo que han dicho, ha asignado relevancia a la política de género y respeto hacia la diversidad. Por eso, el Directorio aprobó la guía para una comunicación inclusiva, que habilita el uso de todas esas palabras. Y varias más.

¿Cómo es posible que en este país sigamos deformando nuestra lengua? ¿Qué hacen los que están a cargo? ¿Cómo se puede estar de acuerdo con esto, si estamos tan lejos de tener un país inclusivo? ¿Ahora ya está? ¿Hablamos todos como estúpidos, agregamos una x o una E y ya somos parte de algo? ¿En serio?

Inclusivas deben ser las medidas del Banco Central, no las palabras de las resoluciones. Y no voy a decir nada acerca de lo patético que resulta que el Banco Central se meta en estas cuestiones. Ni en las náuseas que provoca ver, cómo en vez de resguardar la moneda, resguardan las superficialidades. Envenenar la lengua que muchos amamos y disfrutamos a través de la literatura, no es un chiste. Deformar arbitrariamente la lengua en la que muchos creemos, saboreamos e intentamos transmitir, no es una pavada. Porque además ofenden.

¿De qué hablan cuando creen que por dos letras hacen algo? ¿Qué clase de respeto buscan, faltándole el respeto a los demás? ¿Por qué no utilizan tanta energía, tantas intenciones de cambio, en promover algo consolidado, ordenado, que se sostenga en el tiempo?

¿Porqué no hablan de educación en vez de pensar si dicen chiques o chiquxs, todos o todes? ¿Porqué no piensan en nuestras escuelas y en todas las personas que por motivo de discapacidad son excluidas sin tener en cuenta resoluciones nacionales y provinciales? ¿Porqué no trabajan la inclusión desde que el niño nace, mientras crece, mientras intenta formarse? ¿Porqué?

Es una burla. Es una burla hacia toda la sociedad, pero muchísimo más para las personas con discapacidad. Para los estudiantes ciegos o disminuidos visuales, que no tienen accesibilidad en sus ámbitos y en cuyas escuelas no cuentan con personal calificado, debiendo realizar trayectorias escolares como se pueda. Con toda la voluntad del mundo, pero privando al estudiante de vivir en plenitud su edad, su vida, sus procesos.

Para los estudiantes sordos, estigmatizados y con innumerables barreras estructurales para lograr la comunicación con el de al lado ¿Porqué no enseñan Braille? ¿Porqué no es obligatoria la lengua de señas en las escuelas? ¿Porqué?

¿Porqué no se respetan en las ciudades las directrices arquitectónicas para las personas con altas necesidades de apoyo motor? Rampas, carteles, señalizaciones para todos. Porqué.

¿Porqué no aprender Sistemas Aumentativos y Alternativos de comunicación para llegar a los estudiantes que tienen dificultades en la comunicación? ¿Porqué no promover el uso de pictogramas en carteles, en menús, en todas partes?

¿Porqué no trabajar en una educación inclusiva? Que respete las resoluciones establecidas, que contenga a todos. Que no se trate de lastimar nuestra lengua sino de comunicarnos en serio entre todos los argentinos. Que no pase por algo tan patético como agregar una e, una x y creer que cambia algo.

Porqué no luchamos por algo. Hablando en serio. Intentando un cambio.

Y no sumandonos a las luchas de ahora. Tan estúpidas. Tan chiquitas. 

Tan decadentes.

(Foto ilustrativa) 

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