Un coleccionista que hace historia

(Especial para “el Retrato…” por Diego Marqués ) La “Militaria” es básicamente todo lo que engloba al mundo militar (también policial). Los coleccionistas que contemplan este rubro, pueden tener diversos ítems coleccionables, por ejemplo: los coleccionistas de cuchillos, coleccionista de armas, coleccionistas de cascos, coleccionistas de medallas, y hasta tenemos coleccionistas de vehículos de guerra, como puede ser un tanque.

El coleccionista de hoy está especializado en uniformes militares del siglo pasado con predilección a los uniformes que participaron en la Guerra de Malvinas, tanto del lado argentino, como del lado inglés. Está preparando un libro sobre el tema, como así también una serie de pequeños documentales al respecto.
Ignacio Cambre Jijena tiene 50 años, se crió en la zona norte de Buenos Aires, entre La Lucila, Martínez y Acassuso. En 2002 emigró a España, vive actualmente en Sevilla junto a sus 2 hijos.
¿Cuándo empezaste a coleccionar? ¿Cuál fue tu primera pieza? ¿Cómo nace esta pasión?

Por el año 1997/98.

Mi primera pieza en la colección fue un casco M1 con funda camuflada que pude comprar en una de las tantas Expo Armas que se hacían en Buenos Aires. El M1 es el casco utilizado por EEUU durante la 2ª Guerra Mundial.

El interés por lo militar se me pegó de chiquillo gracias a mi padre Adolfo. Digo gracias porque creo que es un mundo apasionante y muy bonito de compartir. El, mi padre, tenía montones de libros sobre historia militar que yo investigaba con locura. Claro que no leía, era pequeño, pero las imágenes me impactaban enormemente. Él me hablaba de tal o cual guerra o combate. De unos y de otros. A esto hay que añadirle que también mi padre hacía modelismo militar y claro, ver decenas de solados recién pintados sobre la mesa y darme cuenta que eran los mismos que aparecián en las fotos… Los olores, colores y formas ya me habían atrapado para siempre.

¿De cuántos artículos está compuesta tu colección y cómo la dividirías?.

Podríamos hablar aproximadamente de unos 40 o 50 uniformes. Si tengo que dividirla es de la siguiente manera. Hay dos mitades clarísimas, la primera es sobre el conflicto de las Malvinas 1982, tanto material inglés como argentino.  La otra mitad  comprende equipo de campaña como borceguíes, mochilas, cascos, marmitas, fundas, cajones o todo lo que se necesita para mantener operativo a un infante. Por otro lado cuento con uniformes americanos, alemanes, ingleses, españoles, suizos, noruegos, austríacos, rusos, franceses, etc. Desde la guerra de Vietnam hasta Afganistan con algunas pinceladas de WW2 (2ª Guerra Mundial).

¿Cómo fue la experiencia como colaborador en una película?

Me enteré que en Argentina se iba a realizar la mayor producción cinematográfica argentina sobre el conflicto Malvinas con el apoyo esta vez de las instituciones castrenses lo cual me interesó desde el primer momento. Yo ya vivía fuera del país aquí en Europa y de alguna manera quería colaborar con lo cual, gracias a amigos, grandes coleccionistas, que fueron los asesores técnicos sobre uniformología entonces me puse en contacto con ellos y el director de la película para que contaran con algunas prendas de vestir inglesas que, formaron parte del material utilizado en la película.

¿Qué artículo considerás por la razón que sea el más valioso?

Quizás sea un chaleco de supervivencia de la USAF, la fuerza aérea de Estados Unidos pero al servicio de un helicopterísta inglés que participó en el conflicto de Malvinas. Lleva su nombre cocido, fue piloto de uno de los pocos helicópteros Chinook que prestaron servicio en las islas porque el grueso de estos grandes aparatos se perdió en un buque de transporte que fue

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atacado por aviones argentinos. Esto obligó a mover las tropas en tierra, pero a pie con lo cual la importancia de los pocos helicópteros de este tipo que siguieron operativos fue muy importante.

¿Cómo se desarrollan las Recreaciones históricas (también llamadas Reenactment) como la de ser un soldado de Malvinas y uno británico?

Vamos para atrás, pensemos en una persona que tiene un colección de paracaidistas alemanes en WW2, con el tiempo naturalmente va coincidiendo en el ambiente con otra persona que tiene una colección similar y específica. Esto hace que si las distancias lo permiten se junten para intercambiar piezas, opiniones y experiencias lo que da lugar a que se vayan sumando nuevos miembros hasta formar una pequeña asociación con el objetivo de representar una unidad o período en particular. Hoy día en el mundo entero esta actividad, la de hacer Recreación Histórica está muy extendida. Por ejemplo en EEUU pueden juntarse más de 10 mil miembros en los mismísimos campos de batalla para recrear la Guerra Civil. Existe todo tipo de reconstrucción, desde Romanos, Napoleónica, Primer y Segunda guerra mundial, Vietnam o guerras más modernas como Irak o Afganistan. Lo común es juntarse cada tanto por el mero hecho de compartir uno o dos días caracterizados iguales, hacer alguna sesión de fotos y vídeos. Lo más común es subir las novedades de los eventos a sus páginas de FaceBook o Instagram por ejemplo. Ahora bien, fechas claves como el Desembarco de Normandía hacen coincidir a asociaciones de todo el mundo para darse cita exactamente el día D, simular una batalla y dar inicio a una serie de eventos oficiales o particulares que tienen mucha difusión. Esto como es una escala mucho mayor es organizada en colaboración con las autoridades locales, fuerzas armadas que pueden llegar a prestar colaboración y toda asociación participante. Es un viaje en el tiempo absoluto.

¿De qué manera la ropa militar pasa a la moda civil?

Muchas veces, tipos de género, materiales, diseños pensados para la actividad militar, pasan al área civil (también sucede de manera inversa).

Los militares incorporan tecnologías como el Gore Tex (tela impermeable utilizada en ropa de camping) que posiblemente es un desarrollo para la vida. La inclinación de los bolsillos en camisas y camperas militares, dan un salto a la moda civil. Alambres dentro de las capuchas, capuchas que se pliegan y guardan en el cuello, guantes reforzados, calzado más liviano y resistente. Lo que se busca hoy en día es poder hacer la vida del soldado mucho más cómoda de lo que era antes.

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Cada vez buscan llevar menos peso, más comodidad y mayores prestaciones. La industria civil busca lo mismo. Hay coincidencia. 

¿Cómo conseguís tus artículos?

Antes, hace años cuando era más joven y tuve la posibilidad de viajar a ferias de militaria en EEUU. También compré a algunos particulares. Hoy por hoy plataformas como Ebay o Todocolección aquí en España acaparan al menos la gran mayoría de las piezas que me interesan.

Un porcentaje muy bajo sigue siendo por supuesto el intercambio o compra-venta con algún colega coleccionista.

¿ De qué manera puede iniciarse uno en este hobby?

Bueno, tengo un amigo en Madrid, gran coleccionista de la Kriegsmarine, la marina de guerra alemana en la Segunda Guerra Mundial. Tuve el placer de conocer su hogar y su museo privado por decirlo de alguna manera. Partamos de la base que este perfil de colección es difícil y costosa, pues bien, él dividió su extenso living y tomó un tercio del lugar para habilitar allí una pequeña sala exposición, privada lógicamente. Nunca en todas mis visitas a amigos coleccionistas vi semejante puesta en escena. Absolutamente fabuloso, todo, las piezas, la iluminación, los maniquíes, los documentos, las vitrinas, etc. A lo que voy, él me dijo claramente un buen día: “Si quieres tener una buena colección tienes que dedicarte a lo que elijas de lleno” Lo que significa que te focalices en ese perfil y no te salpiques de todo un poco. Mi problema siempre fue que me gusta todo, pero todo es TODO, eso me llevó a segmentar demasiado mi colección y recursos. En definitiva, si te apasiona un ejército en particular, un arma, una uniformidad debes direccionar todos tus esfuerzos en llegar todo lo lejos que quieras llegar, pero sin desviarte. Se perfectamente que la tentación es grande porque existen muchas cosas interesantes, pero no hoy que perder el foco. Compra un casco, un pantalón, una cantimplora, pero que todo sea del uniforme que tienes en la cabeza. Estudia, investiga, pregunta, reflexiona, experimenta y aprende. Hasta terminarlo. Internet, Ebay, Segundamano, una feria americana, un viaje, un libro. Cualquier cosa es válida como primer paso hacia esta apasionante historia. 
¿Cuáles son los detalles que hacen valioso?

Existe una diferencia entre lo que tiene valor, valor económico, o lo que es valioso por importante para uno. Yo tengo debilidad por algunas de mis piezas y no son ni mucho menos las que más caras he pagado. Pero imagino que la pregunta busca el sentido de valor histórico. Bien, pido disculpas por citar seguido a amigos coleccionistas, pero no puedo dejar de recuperar una frase de un gran coleccionista y amigo de Madrid, José Miguel. Su colección es apabullante, es toda una eminencia del coleccionismo militar inglés desde WW1 hasta hoy. Su consejo siempre fue el mismo cuando él me veía correr ciegamente en busca de las piezas que me gustaban, en este caso inglesas de Malvinas. Me repetía una y otra vez: “Piezones, Nacho, piezones…, no compres mier….”

A lo que él llamaba de forma despectiva para mi eran maravillas, porque llevaba años detrás de ellas, pero el tema es que él ya tenía todo lo que uno se podía imaginar y mucho más. La esencia de su idea la plasmo en el siguiente ejemplo. Si quieres un equipo inglés de la guerra del Golfo (1991), puntualmente un Webbing PLCE.90, que está conformado por un cinturón, dos porta cargadores dobles, unas espalderas, un porta cantimplora, un porta machete, un porta objetos universal y alguna que otra cosa más, pues entonces asegúrate que esté fechado antes o hasta 1991. Toda fecha posterior es eso exactamente, posterior, y eso hace que su valor merme para los más puristas. Sigo, los sellos o etiquetas tienen que poder leerse, es muy importante, pero dentro de este requisito si ya tienes esto tendrás que ir más lejos aún. Debería llevar el nombre bordado, impreso, escrito a mano, etc. , de un militar conocido, condecorado o que el destino haya querido que sea la imagen de portada de un diario o revista de la época. ¿Se entiende? Mi amigo empezaba por ahí justamente, por lo que él entendía como comienzo yo lo veía como final…

Este mundillo está lleno de coleccionistas que tienen grandes colecciones, pero sin ánimo de ofender a nadie muchas de ellas son dignas, cumplen con el objetivo de ser feliz al completar un uniforme, pero no son grandes colecciones. Lo valioso está en lo que pocos o nadie tiene, lo que se sale de lo ordinario, de lo común, un prototipo, una pieza única, con nombre, apellido, algo que tenga una historia detrás y que se pueda probar.

¿Tus hijos comparten tu pasión?

No, son muy chicos y tengo que reconocer que obviamente se rigen por gustos de otra generación. Ven pantallas y tocan botones de juegos de guerra, yo veía libros y dibujaba batallas, jugaba en el jardín con decenas de soldaditos que repartía por todas las trincheras imaginables. Con más edad le sacaba la aguja larga de tejer a mi madre y cerraba el puño para acercármela a la boca, era mi radio con la cual pedía refuerzos……

Si volvemos al comienzo recordemos que esta pasión la tengo gracias a mi querido padre con sus libros, maquetas y soldados pintados. No tenía él ni un solo casco, no había absolutamente nada verde parecido a un uniforme, pero me bastó para apasionarme. Bien, a la misma edad mis hijos me ven pasear por la casa con chalecos antifragmentos, cascos de kevlar, mochilas, camisas, pantalones, gorros, borceguíes, etc. Todo de verdad, real, no hay en casa una aguja de tejer larga, hay una radio militar de verdad con una antena que llega hasta el techo. ¡¡Y funciona!! Ni la miran, no les llama la atención. Prefieren matar marcianos a lo loco y sumar puntos para obtener más y mejores condiciones como “Gamer”, jugador de consolas. Pero no pasa nada, ellos tienen derecho a hacer su camino, seguir sus gustos, porque sus amigos hacen lo mismo que ellos, es lógico, es la era digital. No sé, ellos bromean que quizás si yo hubiera nacido en esta generación probablemente no pudiera quitar los ojos de las pantallas y buscar zombis…ja ja. No lo sé.

¿Qué objeto deseás mucho pero todavía no conseguiste?

Uff, me faltan muchas cosas, muchas, pero he de confesar que se dá una dinámica que se repite. A medida que vas avanzando como coleccionista y tus conocimientos son mayores te das cuenta que, si quieres hacer bien las cosas, aún te falta mucho. Hoy puede ser un casco, una mochila, una insignia, un documento lo que estés buscando. Puede que algún día llegue, pero advierto, cuando uno busca durante años y finalmente lo encuentra, la alegría o tranquilidad dura un tiempo. Después, tu objeto de deseo se convierte en otra cosa y todo vuelve a empezar, es interminable. Los hay quienes buscan la mujer perfecta, la foto definitiva, la canción eterna y así. Yo soy capaz de ver la belleza e importancia a cada una de las 4 camisas iguales que tengo. Si, son iguales, pero yo le encuentro a cada una su valía, su encanto. Quizás sea este el nexo que nos hermana a todos los coleccionistas. Quién nada colecciona difícil será que lo pueda entender. Yo mientras tanto disfruto, aprendo, comparto lo que sé y hago amigos. Y para despedirme y agradecer tus preguntas te digo: yo no tengo todo lo que quiero, pero quiero todo lo que tengo.

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