Dolores al rojo vivo: Jefe comunal calcula que hay 800 casos de coronavirus y afirmó que puede empeorar

En todo el partido viven unas 28 mil personas, se confirman nuevos casos a diario y ya es el que presenta más casos por cantidad de habitantes. Pero para el intendente las cosas pueden empeorar.

Dolores es una ciudad conmovida por un brote de COVID 19 que se disparó hace tres semanas y que no da tregua. Hoy, los datos que brinda la municipalidad dan cuenta de 117 casos activos, 67 recuperados y dos personas fallecidas, pero para el intendente, Camilo Etchevarren, de Juntos por el Cambio, el panorama puede ser mucho peor.

“En Dolores debemos estar cerca de 800 ó 900 casos porque por cada positivo hay 7 ú 8 que están en la calle”, declaró ayer, en una conferencia de prensa que transmitió por Facebook y en la que explicó que el distrito seguirá en “fase 4”.

Con una población de 28 mil personas, según las proyecciones para el año 2020 del INDEC, la tasa de contagios -según los datos oficiales- es de 641 casos cada 100 mil, comparable a los distritos más comprometidos del Conurbano bonaerense y, por lejos, la más elevada de todo el interior. Dicho de otra manera: hay un contagiado cada 156 vecinos.

Para entender el contexto sanitario se puede agregar que Dolores tiene más casos que todos los distritos que la secundan sumados: Castelli, Pila, General Guido, Tordillo y Maipú -que sumados empatan la población de Dolores- contabilizan 20 casos: 72 cada 100 mil. 

Incluso comparada con Chascomús, que tiene dimensiones similares y tuvo brotes de COVID, la situación de Dolores es preocupante. En la ciudad de la Laguna acumuló 36 casos positivos en dos brotes. Hoy tiene sólo 4 casos activos, 28 recuperados y 4 fallecidos. Ni siquiera Olavarría, que ya tuvo varios brotes, se compara: tiene 223 cada 100 mil.

Al intendente de Dolores no puede atribuírsele una conducta coherente a lo largo de la pandemia. Primero se negó a interrumpir la Fiesta Nacional de la Guitarra, contra las recomendaciones de los especialistas, cuando se produjeron los primeros brotes. Etchevarren consideraba entonces que se “alarma a la población” cuando en realidad “ni en Dolores ni en la zona hay un solo caso”. Un día más tarde, decidió levantar la programación del evento.

Luego fue noticia cuando intentó impedir el ingreso del intendente de la localidad vecina de Castelli, Francisco Echarren, que acababa de ser papá en una clínica de Dolores. La disputa caldeó los ánimos y se resolvió en instancia judicial cuando Echarren logró un amparo que le permitió reunirse con su familia.

En esa instancia, la propia municipalidad admitió que registró hasta los baúles de los automóviles para cerciorarse de que el intendente vecino no hubiera ingresado “de incógnito”. A pesar de esos celosos cuidados, el coronavirus se metió en el distrito hace tres semanas.

Para el intendente, la culpa de la situación epidemiológica de Dolores la tienen sus propios vecinos. “Nadie se contagió caminando, corriendo o en un negocio: fue por negligencia propia. Mate, reuniones, no usar barbijo”, enumeró. Pero dijo más: “si todos hubiésemos hecho lo que debíamos, no tendríamos Covid en Dolores”, agregó.

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