Experiencias exitosas con liberados brindándoles un techo y capacitación laboral

En el marco del programa “Más Trabajo, menos reincidencia”, y como una forma de contención a los liberados, desde la Iglesia Católica han implementado experiencias exitosas denominadas “Casa Libertad”.

Para acompañar el proceso de reinserción social, feligreses y capellanes penitenciarios, quienes trabajan permanentemente con las personas que se encuentran privadas de libertad, abrieron las puertas para recibir a quienes egresan del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Con el objetivo de contener y albergar a los que cumplieron sus penas y no tienen un lugar a dónde ir, en La Plata y en Mar del Plata se crearon las llamadas “Casa Libertad”. Estos dispositivos pretenden ser un espacio para incluir, paulatinamente, en el tejido social a las personas de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo que salen en libertad y no tienen un contexto favorable para reinsertarse y desarrollarse integralmente.

La “Casa Libertad” en La Plata se inaugurará entre agosto y septiembre de este año. “A los cinco varones que vamos a recibir los conocimos hace dos años por nuestra tarea. Ellos ya forman parte del Centro Barrial, pero ahora vivirán y dormirán allí”, explicó la coordinadora del Centro Barrial Puertas Abiertas, Griselda Barrionuevo.

Para tener un lugar en “La Casita”, los liberados deben cumplir con algunas normas. En este sentido, Barrionuevo detalló: Las pautas se acuerdan y se construyen entre todos. Sin embargo, hay dos reglas muy básicas que tienen que ver con el no consumo de drogas y la no violencia”

Las personas que allí vivirán participarán, junto a otra población vulnerable, de diferentes talleres de capacitación laboral y de actividades religiosas.

La experiencia de “Casa Libertad” también se desarrolla en la zona del Puerto de Mar del Plata, gracias al predio cedido por el arzobispado local.

La delegada de la Pastoral Penitenciaria de la Alcaidía Penitenciaria Batán, Hermana Helena Kuc, se refirió a la actividad y contó: “Ahora hay cuatro ex internos viviendo en el lugar. Apuntamos a darles una salida laboral. En este momento, los residentes trabajan en un microemprendimiento de panadería. Y, en el terreno grande, estamos construyendo un espacio nuevo con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para instalar máquinas que les permitan trabajar”.

En San Nicolás, con el apoyo del Obispado y de Cáritas, se ubica “El Refugio”, un espacio que, al momento, aloja a 17 liberados.

Para poder ir allí, primero los entrevistamos y analizamos la situación en la que se encuentran. Si bien no ponemos plazos para que permanezcan en el refugio, porque podrían quedar en situación de calle, deben participar de los talleres y capacitaciones”, informó el capellán de la Unidad 3 San Nicolás, Damián Vidano.

Luis Aguirre, capellán de la Unidad 26 Olmos, no tiene una “Casa Libertad”. Sin embargo, inspirado en la idea, decidió alojar en la casa parroquial de la iglesia que conduce en General Belgrano a un ex interno que egresó del Servicio Penitenciario Bonaerense a fines de febrero.

“El padre Luis me cobijó acá, porque no tenía domicilio. Para mí, él es como un amigo, es una persona muy dada, muy dedicada, muy caritativa y muy humilde”, expresó Osvaldo, un mecánico aeronáutico de 60 años, que pasó 16 detenido.

Por su parte, Aguirre se refirió a la decisión y argumentó: “En la parroquia tenemos una casa para mujeres violentadas, así que pensé que podía darle también una mano a él. Si bien la casa parroquial es grande, esto es para mí un mandato evangélico. Jesús nos llama a que hagamos verdad su palabra”.

Desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires ya se coordinaron dos encuentros de la Mesa Interjurisdiccional de inclusión social penitenciaria y post penitenciaria, en el marco del programa de inclusión “Más trabajo, menos reincidencia”.

La mesa de trabajo tiene por objetivo generar un espacio interjurisdiccional e intersectorial entre el gobierno nacional, provincial y los municipios, con la participación de la Iglesia y organizaciones sociales, que brinde a los internos la formación necesaria para lograr la inclusión laboral y así disminuir los niveles de reincidencia.

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