La sociedad y la pandemia son muy crueles con la comunidad sorda e hipoacúsica

Según el  Decreto nº 228, expedido en la ciudad de Mar del Plata, el 29 de abril del corriente año,  los rubros comerciales que brinden atención al público, que hayan sido exceptuados por los DNU dictados en el marco de la Pandemia del Covid 19, deberán utilizar como medida de prevención para atender a sordos e hipoacúsicos, tapabocas o máscaras de protección transparente, a los fines de facilitar la comunicación e inclusión de los mismos.

Claro que la realidad es distinta. Monica Edith Leguizamón, hizo estallar las redes sociales cuando publicó lo que le sucedió al intentar ingresar a un comercio de la calle Alberti. En diálogo con “el Retrato…”y así lo recrea: “Estaba haciendo unas compras con mi mamá y llevaba puesto un tapaboca plástico que me permite hacerme entender y que me sirve, como miembro de la comunidad sorda e hipoacúsica, poder leer las expresiones de la persona que tengo enfrente”.

Y prosiguió: “No me define mi discapacidad, pero me define lo que hago con ella y no me puedo quedar callada. Yo realice una denuncia acerca de cuál es el establecimiento, pero lo que es importante para mí es visibilizar la situación de tantas personas que nos sentimos excluidas, aun a pesar de las reglamentaciones que nos protegen”.

Más del 5% de la población mundial (466 millones de personas) padece pérdida de audición incapacitante (432 millones de adultos y 34 millones de niños) según datos de la OMS y según datos no actualizados del INDEC, el 8,2% de la población argentina tiene algún tipo de discapacidad auditiva.

Un gran porcentaje de la comunicación humana no es verbal, sino gestual, expresiva, corporal, razón por la cual se encuentran mayormente afectadas las personas sordas o con hipoacusia, debido a que pierden la posibilidad de interactuar, informarse personal y fehacientemente, por no poder tener acceso a la lectura de labios y expresiones gesticulares del rostro de quien los atiende, a la hora de ejercer el derecho a la información y/o ser parte de una relación o contrato de consumo.

Monica ha tenido que explicar que era hipoacúsica a un señor ubicado en la puerta de un establecimiento, que con la cuota de poder que poseía, consideró que ese tapaboca no reunía las condiciones necesarias. Nunca explicó cuáles eran las condiciones que él creía necesarias.

Así sucedió: “Podría haberme quedado para discutirle pero decidí irme de ahí, caminar por el barrio con mi perro para calmarme. Me costó unas cuantas lágrimas de impotencia. Por eso escribí el post y tuvo una difusión enorme. No bajo los brazos porque hay mucha gente que está en mi situación y sufre mucho. La pandemia es muy cruel con la comunidad sorda e hipoacúsica. Para los que leen los labios y para los que leen los gestos. Nos deja más encerrados que al resto. Más aislados todavía.”

El decreto reza, en una de sus partes, que “sería un gran gesto de solidaridad y cooperación por parte de los comerciantes que brindan atención al público contar con estos elementos preventivos, que bien podrían ser de fabricación casera, cuya característica principal es la TRANSPARENCIA, con el fin de permitir una comunicación fluida entre el oferente y el discapacitado auditivo.”  

Mientras tanto, Monica continua. Continúa dando explicaciones que no tiene que dar acerca de porqué utiliza un tapabocas transparente. Continúa explicando qué sucede si no lo utiliza y teniendo que mostrar su trasplante coclear como si no bastara su palabra. Como si tanto sufrimiento acumulado hubiera sido en vano.

Como si ella tuviera algo que explicar. Como si la discriminacion necesitara ser explicada….

 

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