Habitantes del edificio destruido por el incendio de Torres y Liva, afirman que Arrativel es un “perejil”

Con el rostro pegado a una pequeña “ventana” de 15 cm x 15 del cerco perimteral, estaba Cristina M., una de las habitantes hasta la trágica noche de aquel 14 de diciembre del incendio del edificio y depósito de Torres y Liva y que afectó a la torre de departamentos ubicada en la esquina de XX de Setiembre y Belgrano, por donde observa como las maquinarias tiran abajo el edificio que había quedado de pie..

Se la nota destruída. Había llegado con las primeras luces del día ante la certeza que este lunes les trocaba demoler el departamento que habitaba en aquel edificio, con la esperanza de poder recuperar algo que le había quedado en el lugar que habitaba. Pero nada pudo hacer.

He perdido todo. No pude sacar nada. Todo lo que tenía estaba ahí. Mis máquinas de coser, mis pertenecencias, mi historia…” nos dice Cristina M. quien se queja por la demolición, ya que entiende que el único detenido (Gustavo Arrativel) “es un “perejil” que les cayó como anillo al dedo. Yo, y varios más, estamos convencidos que él no fue. Acá hubo algo más grande, pero con esta demolición se borra todo lo que pudo investigarse”, apuntando directamente al accionar de la empresa Torres y Liva.

Cabe señalar que la demolición comenzó a  casi dos meses del incendio que arrasó gran parte de la manzana comprendida en Rivadavia, 20 de Septiembre, San Martín y 14 de Julio y en el marco de un operativo llevado a cabo por una empresa privada y coordinado por Defensa Civil y distintas áreas de la Municipalidad, comenzó a ser demolido  lo que quedaba del  edificio en el que funcionaba el mayorista Torres y Liva. Los trabajos de demolición controlada se extenderán durante los próximos 45 días.

Si bien los trabajos de demolición de la estructura del edificio a cargo de la empresa del “Grupo Mitre”  iban a comenzar el jueves, los mismos tuvieron que ser postergados que se registraron en la ciudad, y está previsto que continúe durante el fin de semana.

El protocolo de seguridad fue organizado por Seguridad, Defensa Civil, secretaría de Obras y Planeamiento Urbano, Desarrollo Social, Sistema de Atención Médica de Emergencias (Same), Bomberos y policía y tiene como objetivo mantener a la gente alejada de cualquier situación de riesgo.

Las tareas de demolición llevadas a cabo durante esta primera jornada por una retroexcavadora comenzaron en el marco de la segunda etapa del operativo: la anterior se centró en la correcta perimetración de toda la zona, en la que se establecieron dos espacios denominados “Zona Roja” y “Zona Amarilla“.

La primera es la sectorización de la estructura que es funcional al plan de demolición y a la que tienen acceso exclusivo los agentes y operarios afectados a las tareas de demolición; en tanto que la segunda toma parte del trazado de 20 de Septiembre, entre San Martín y Belgrano, más el correspondiente a Rivadavia, entre España y 14 de Julio y tiene habilitada la circulación peatonal en los horarios que sean determinados cada día por las fuerzas de seguridad. En el horario de prohibición solo circulan agentes y oficiales habilitados.

En torno a la demolición, previamente se descartó totalmente la posibilidad de un método manual, como también trabajar con máquinas por volteo (bola de demolición), por lo que el elegido fue el mecánico y con maquinarias de gran alcance para evitar la permanencia de personas dentro del perímetro cercano de la propia demolición.

Como parte de la maquinaria con la que se realizan las tareas se encuentra una excavadora con alcance de 21,25 metros de altura, que genera una demolición controlada mediante el uso de su mordaza hidráulica, que va rompiendo el hormigón sin generar grandes piezas, evitando que al caer de una gran altura generen altos impactos.

También se usará en los próximos días un robot de demolición que es único en Argentina que cuenta con los accesorios de gran potencia y permite una gran versatilidad por su tamaño reducido. El dispositivo se maneja a control remoto y permite mantener al operador a una distancia prudencial ante el posible colapso de la estructura.

Es importante recordad que semanas atrás, la Municipalidad de General Pueyrredon le concedió a través de un concurso privado la demolición “controlada” que rondará cerca de los 11 millones de pesos a la empresa privada Grupo Mitre S.A., una firma con amplia trayectoria en el sector.

 

 

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