Un pastor al que se le quemaron las escrituras

Omar Olier sostuvo que los que hacen ollas populares «tienen un poco de sobrepeso», que «acá no hay hambre» y que los pobres «vayan a laburar». ¿Qué dijo Jesús?,

 

El conocido referente de la Iglesia Evangélica en Mar del Plata sostuvo que «hay una gran mentira en el aire sobre la atmósfera del país. Se dice que hay hambre y muestran a gente haciendo ollas en la 9 de Julio», inició Olier en un discurso que se viralizó en los últimos días.

El pastor evangélico se refirió al peso de las personas que manifiestan levantando ollas populares y se atrevió a afirmar que «las que hacen el guiso tienen un poco de sobrepeso. Dicen que hay hambre, pero no se ve»

Desde su púlpito del Centro Cristiano Dios es Amor Olier lanzó que «esto es mentira, acá no hay hambre. Pasa hambre el que no trabaja, el que no tiene negocio. Vayan a una plaza y tiren una pala, no queda nadie. Es una gran mentira que hay hambre. Que vayan a laburar«, cerró en el mensaje.

Ante estas desafortunadas declaraciones la Pastoral Social Evangélica de Mar del Plata se solidarizó con quienes atraviesan una situación compleja. “No podemos permanecer callados ante las afirmaciones del pastor Omar Olier, quien niega el hambre de nuestro pueblo y se burla socarronamente del pedido de socorro de las multitudes desamparadas”, expresaron.

Y para que no queden dudas del desagrado que en sus pares despertaron las desafortunadas palabra de Olier agregaron que «como Pastoral Social Evangélica de Mar del Plata abrazamos a nuestros hermanos sufrientes, sufrimos con ellos y como ellos y pedimos perdón en nombre de la iglesia que quiere seguir a este Jesús por los desafortunados dichos que estamos deplorando

Un caso en el que se mezclan cuestiones ideológicas  con el aburguesamiento de un hombre que ha visto crecer fuertemente su patrimonio de la mano de su actividad espiritual y seguramente una distorsionada visión de lo que para Dios y su Hijo representan los pobres a los que las Sagradas Escrituras, que se suponen la piedra basal de la prédica evangélica, dedican no pocos espacios y definiciones.

Tanto en el antiguo como en el nuevo testamento puede verse el deseo de Dios para que sus hijos muestren compasión hacia los pobres y necesitados. Jesús dijo que los pobres siempre estarían con nosotros (Mateo 26:11; Marcos 14:7) y también que aquellos que muestran misericordia hacia los pobres, los enfermos y los necesitados, en realidad están ministrando a Jesús personalmente (Mateo 25:35-40) y por lo tanto serán recompensados.

El apóstol Juan sostenía que “el que tiene bienes en este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» algo que nuestro protagonista debería preguntarse al solo observar la lujosa vida que le ha permitido el arte de su palabra.

Y por si hiciese falta otra prueba de ello el propio Jesús al iniciar su magisterio de predicación sostuvo, leyendo lo que el profeta Isaías predijo que “el Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres».

Una verdadera pena que por distracción, apoltronamiento o simple fragilidad en la interpretación de la palabra divina el pastor Omar Olier haya incurrido en una mirada simplista y sesgada de una dolorosa situación a la que el buen cristiano debe atender como parte del mandato de su Redentor.

Quien tal vez debió incluir en su mensaje la aclaración de que algunos, en su nombre, podían llegar a hacer «santo pipí fuera del tarro».

Por Adrian Freijo

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