DARIO OCAMPO: UT Chapadmalal, la inclusión social y un nuevo desencuentro

Colonia Chapadmalal, es la muestra cabal del alcance de la política de inclusión social con la que los primeros gobiernos peronistas intentaban llegar a los sectores más vulnerables para permitirles uno de sus derechos básicos: disfrutar de unas vacaciones dignas.

Entre septiembre de 2005 y marzo de 2006, me tocó trabajar como encargado del hotel  8 en la Unidad Turística de Chapadmalal y allí pude comprobarlo una mañana, cuando nos tocó recibir un contingente de una escuela primaria de Jujuy. La cara de asombro de esos niños que al bajar del micro nos preguntaban si acá “todo era verde” o “dónde terminaba ese río enorme” mostraba sin necesidad de explicación teórica alguna, lo que es una política de inclusión social. Estaban conociendo la región pampeana y el  mar argentino. Sin la existencia de los Hoteles de Chapadmalal les hubiera sido imposible. Eran chicos de escasos recursos, nacidos en hogares pobres, que gracias a la mano protectora del Estado pudieron conocer Mar del Plata. Para eso fue creada la Unidad Turística Chapadmalal.

Dicho complejo, un ícono de políticas sociales de avanzada, sufrió los embates del devenir político nacional y logro resistir años de desidia y abandono gubernamental, además de la ola privatizadora de los ´90; incluso la falta de inversión y control de los concesionarios de gobiernos que hacían de las políticas sociales su discurso principal. Pero se mantuvo con el compromiso y esfuerzo de sus trabajadores, dando la posibilidad a quienes menos tienen de disfrutar de sus merecidas vacaciones.

En cambio, hoy asistimos azorados a una decisión del PRO (tristemente consecuente con sus política de recortar derechos a los sectores trabajadores y más necesitados) de desafectar de la  órbita de la Secretaria de Turismo las Unidades 8 y 9 del complejo, para cederle la propiedad a Gendarmería Nacional.

Además de ser una decisión ilegal, que vulnera la letra y los procedimientos constitucionales del Decreto N784 del 26 de junio de 2013 en los términos de la Ley 12.665 que lo declaró Monumento Histórico Nacional, es notable el profundo desprecio hacia las verdaderas políticas sociales que integren y asisten a los sectores populares más castigados, dejando traslucir el auténtico pensamiento de quienes gestionan el Estado como si fuera su empresa privada. Con el silencio cómplice del gobierno municipal actual, afín al PRO, y de su candidato a sucederlo Guillermo Montenegro.

Se acerca el 27 de octubre, día en que los argentinos tendremos la posibilidad de elegir nuevos gobernantes. Confiamos en que la ciudadanía marplatense sabrá poner un freno a estas  políticas.

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