María Eugenia Vidal implementa medidas para contener el golpe de la inflación luego de la derrota

La gobernadora María Eugenia Vidal decidió romper este lunes el hermetismo para mostrar una reacción rápida ante el resultado electoral y por la suba del dólar, que impactará inexorablemente en los precios. “Esta devaluación que estamos atravesando hoy va a tener impacto y necesitamos estar con todas las herramientas que la Provincia pueda ofrecer para acompañar a los bonaerenses que más lo necesiten“, sostuvo en la conferencia de prensa en la Casa de la Provincia en esta Ciudad.

La mandataria bonaerense instruyó a su ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano, y al de Economía, Hernán Lacunza, para avanzar con medidas paliativas para que los sectores más bajos no se vean perjudicados. Por ahora, no hay nada concreto, aunque no se descartan refuerzos alimentarios y de asignaciones. “Es para los sectores más bajos; los sectores medios necesitan que se mueva el aparato productivo y con estas tasas, sin crédito, es difícil”, se sinceraron en la Provincia.

Por la tarde, Vidal mantuvo una reunión con su amiga, la ministra de Desarrollo Social nacional Carolina Stanley –también esposa de su mano derecha, Federico Salvai- para evaluar qué medidas paliativas podían implementar. “Estamos evaluando opciones”, dijeron cerca de Stanley.

En la gobernación no esperan generar un círculo virtuoso ni mucho menos; apuntan a garantizar la gobernabilidad y a no incrementar las dificultades de los votantes, que castigaron al oficialismo, sobre todo en el Conurbano.

Por esa razón, Vidal eligió ser receptiva. “La elección de ayer nos está diciendo que tenemos que escuchar más para mejorar y corregir”, sostuvo cuando se dirigió a quienes no la habían votado.

La ilusión de construir cercanía con los votantes opositores chocó -como todas las estrategias de Vidal- con la praxis de la Casa Rosada, cuando Macri y Miguel Pichetto advirtieron las consecuencias económicas de una victoria kirchnerista. “La verdad es que eso no ayuda”, se resignaron cerca de la gobernadora.

La mandataria bonaerense había conversado telefónicamente con el Presidente horas antes para coordinar los tiempos de las conferencias de prensa de ambos y la línea de su discurso. Durante su mensaje enfatizó que formaba parte de un equipo con el Gobierno nacional.

Vidal le cerró la puerta a la posibilidad de que el oficialismo plasme un acuerdo con Roberto Lavagna, como reclamaron algunos de los mismos dirigentes empresarios que promovían el Plan V. “Los acuerdos no se trasladan a los votos. No hay votos de Lavagna, de Macri. Eligen los argentinos, los bonaerenses y ellos tienen que volver a elegir en octubre”, dijo.

La gobernadora no habló con Axel Kicillof, aunque Salvai sí mantuvo diálogo fluido con referentes de la oposición.

Al mediodía, la gobernadora había reunido a su gabinete en sus oficinas de Retiro. Hubo arenga para intentar un batacazo y varios ministros hicieron una evaluación de la elección.

En algunos municipios del Gran Buenos Aires identificaron que cerca de un tercio de votantes que en 2017 votaron por Cambiemos y en contra de Cristina Kirchner ahora castigaron al Gobierno. Intentarán seducirlos otra vez.

Varios coincidieron en que Macri arrastró a Vidal a una derrota y lamentaron que el Ejecutivo no habilitara el desdoblamiento de los comicios provinciales. “Nos hubiéramos hecho un picnic. Con agenda local, hubiéramos ganado en Quilmes, Lanús, Tigre y San Martín. Si Vidal mano a mano todavía hasta empata con Kicillof. Todas las decisiones se tomaron con individualismo”, reflexionaban al borde la indignación.

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