Manino Iriart: Una conmemoración en tiempos de precarización, fragilidad laboral y desempleo

En tiempos de precarización, fragilidad laboral y desempleo, con índices que muestran a Mar del Plata entre las ciudades más afectadas del país, llegamos a este 1° de Mayo, fecha en que se conmemora el Día del Trabajador. Sin perder de vista la necesidad urgente de implementar políticas económicas que favorezcan la producción y el empleo, repasemos la historia, comenzando en los “Mártires de Chicago”, esos trabajadores estadounidenses que en 1886 fueron brutalmente ejecutados por reclamar mejoras laborales.

El Origen. La principal demanda de aquellos trabajadores consistía en lograr que la jornada laboral se viera reducida a ocho horas diarias, ya que hasta entonces solían trabajar entre doce y dieciséis horas por día. El por entonces presidente Andrew Johnson promulgó la ley Ingersoll, que estableció en ocho horas la jornada laboral, aunque con cláusulas que permitían ampliarla. No obstante, varios Estados y el empresariado norteamericano decidieron no acatar dicha norma, lo que provocó que el 1° de mayo de 1886 se iniciaran numerosas huelgas en protesta a esa actitud patronal. Los enfrentamientos entre trabajadores y policías dejaban como saldo varios heridos de ambos bandos, hasta que el 4 de mayo se produjo la denominada “Masacre de Haymarket”, en la que una persona -que nunca fue identificada- lanzó una bomba que ocasionó la muerte de varios oficiales, lo que provocó que la policía respondiera con disparos de arma de fuego, asesinando a muchos de los trabajadores. Por el ataque de Haymarket fueron acusados y juzgados -en un juicio plagado de irregularidades y prejuicios- ocho obreros, resultando condenados a pena de muerte cinco de ellos, dos a prisión perpetua y el restante a quince años de trabajos forzados. La historia los bautizaría como “Los Mártires de Chicago”, generando que cada 1° de mayo se conmemora internacionalmente en su honor el Día del Trabajador.

Nuestra historia. La historia de las reivindicaciones laborales en nuestro país no ha sido menos cruenta. Sirva de ejemplo la masacre del 1° de mayo de 1909, en la que la Policía Federal al mando del comisario Ramón Falcón reprimió una convocatoria obrera de la FORA, asesinando a doce trabajadores que participaban de ella; los luctuosos sucesos de la denominada “semana trágica” de enero de 1914; o la terrible represión de la que fueron víctimas los huelguistas patagónicos entre 1920 y 1921.Por ello, antiguamente, las jornadas del 1° de mayo eran de protesta y lucha en nuestro país. Pero ocurrió un hito en la historia argentina que cambió el cariz que, hasta entonces, tenía esta significativa fecha: la aparición en la arena pública de Juan Domingo Perón. Y esto no fue casualidad, pues no puede haber lugar a dudas respecto a que los trabajadores argentinos vieron concretadas sus más notables mejoras durante el período en el que Juan Domingo Perón estuvo al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, y luego a cargo de la Primera Magistratura de la Nación. Tomando como ejemplo lo referido a la duración de la jornada laboral, si bien desde 1929 se encontraba legislado que la misma no podía ser superior a 8 horas diarias, se trataba de una letra muerta, ya que en los hechos nadie cumplía con esa norma. Fue Perón quien hizo que esa ley se cumpliera. A ello se le debe agregar, entre otros hechos de capital relevancia, la sanción del Estatuto del Peón Rural, que transformó para siempre las relaciones entre trabajadores y patrones en el ámbito agrario; la instauración del aguinaldo y de las vacaciones pagas; la promulgación de la ley 14.250 de Convenios Colectivos de Trabajo; la creación del Fuero Laboral, reconociendo de tal modo la especificidad de la problemática inherente a las relaciones laborales. El punto más alto de estos reconocimientos fue, sin dudas, la incorporación en el texto de la Constitución de 1949 de los diez “Derechos del Trabajador”, sancionados con fuerza de ley dos años antes. Fueron todos estos acontecimientos los que hicieron que, en nuestro país, el 1° de mayo dejara de ser un día de lucha y pasara a ser un día de celebración y fiesta para todos los trabajadores.

Dura realidad. Este 1° de mayo no fue  un Día del Trabajador más. La gran cantidad de trabajadores que actualmente se encuentran sin empleo ensombreció una jornada tradicionalmente festiva. Y ello no puede ser de otra forma si luego de tres años y medio de gestión nacional, provincial y local de Cambiemos, cerraron sus puertas más de 9.500 Pymes, si durante 2018 se perdieron 191.000 puestos de trabajo registrados, si en nuestra ciudad la desocupación ascendió al 12,8%, colocando a Mar del Plata en la cima del ranking de desocupación. El panorama se torna más oscuro cuando vemos que la falta de trabajo golpea más fuerte en el segmento más joven de la población, es decir, en personas de entre 14 y 29 años. En esta franja etaria, el desempleo en los varones llega al 15,4%, mientras que en las mujeres jóvenes el porcentaje de desocupación trepa al 21,4%. La fragilidad laboral de los y las jóvenes se observa claramente en la denominada “uberización de la economía”, es decir, en el fenómeno que significa el surgimiento y expansión de plataformas digitales que, aprovechándose de la necesidad de empleo, ofrecen “ser tu propio jefe” o “generar dinero en tu tiempo libre”, generando en realidad relaciones laborales precarizadas, en las que no existe la cobertura por accidentes de trabajo, licencias médicas, ni derecho a descanso.

Tenemos Futuro. La difícil situación descripta, que tanto nos duele a todos los argentinos, lejos de llevarnos por el camino del desánimo y la desesperanza, nos interpela a aquellos que tenemos responsabilidades políticas y nos obliga a llevar a cabo todos los esfuerzos necesarios para volver a dar a nuestro pueblo la posibilidad de vivir con la dignidad que brinda el trabajo. Ya lo dijo el Papa Francisco, “el trabajo es sagrado, da dignidad a la familia”; y como peronistas que somos, sabemos que trabajar “es un derecho porque crea la dignidad del hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume”. A caballo de esas premisas recorreremos el sendero que nos llevará nuevamente a la victoria, lo que significará que el pueblo argentino vivirá otra vez con la dignidad que históricamente supo tener. Porque hay otro camino, sabemos que tenemos futuro.

¡Feliz Día del Trabajador!

Por Rodolfo  Iriart – Legislador provincial

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