Tras la escandalosa suspensión de River-Boca, el partido de jugará este domingo

Lo que parecía una fiesta se transformó, de un momento a otro, en un escándalo. El omnibus de Boca Juniors fue apedreado en su llegada al estadio Monumental, lo que dejó varios jugadores heridos e incapaces de disputar el partido. La policía, en su afán por dispersar a la multitud, hizo uso de bombas lacrimógenas que también afectaron a los integrantes del plantel xeneize. Al menos cinco de ellos habrían vomitado dentro del camarín.

Rodoldo D’Onofrio y Daniel Angelici, presidentes de River Plate y Boca Juniors, respectivamente, se reunieron con dirigentes de la CONMEBOL para dirimir si la final se jugaba o nó. Tras varios minutos de debate, la CONMEBOL, a través de sus redes sociales, anunció que la final se jugaba a las 18.00 horas, algo que no se llegó a cumplir. Se volvió a reagendar para las 19.15, pero nuevamente no se llegó a jugar. Finalmente, a las 19.20, la Conmebol decidió suspender el partido para mañana a las 17.00 horas.

Desde Boca la postura era clara: le informaron a River y a Conmebol que no estaban en condiciones de jugar el partido: Pablo Pérez, capitán del equipo y Gonzalo Lamardo, juvenil que acompañó al plantel, habían sido trasladados a un hospital para ser atendidos tras la salvaje agresión que sufrió el plantel boquense en su llegada al estadio Monumental.

César Martucci, dirigente de Boca Juniors, explicó la situación en conversación con Fox Sports: “Fue confuso. Había mucha gente y la policía se vio desbordada, lo que los obligó a lanzar gas lacrimógeno que se terminó metiendo en los vehículos”.

Tras la llegada al túnel de vestuarios, varios integrantes del plantel ingresaron al camarín tosiendo y con dificultades para respirar. Ya adentro, cinco de ellos vomitaron por las náuseas provocadas por el gas.

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