Los agroquímicos están haciendo desaparecer las abejas… de la ficción a realidad

La abeja es uno de los insectos más importantes en el mundo, no sólo para el desarrollo de las plantas y el ecosistema, sino también para el crecimiento y progreso de las actividades económicas y comerciales de la sociedad. Sandra Medici, investigadora adjunta del CONICET Mar del Plata ,explica por qué esta especie podría encontrarse en peligro de extinción.

“…una abeja gris va de flor en flor. Al lado otra abeja similar. Una voz en off comienza a anunciar un relanzamiento del programa de abejas artificiales (o robóticas) a principios de la temporada para comenzar la polinización de cultivos del resto del año. Era real, las abejas dejaron de existir”.

Así comienza el capítulo “Hated Nation” (Odio Nacional) de la serie original de Netflix “Black Mirror”, dedicado a las abejas o, mejor dicho, a abejas robóticas que fueron creadas para evitar una crisis ambiental global. El episodio se sitúa en un escenario ficticio pero posible: frente a una desaparición total de las abejas en el mundo, científicos crean un “insecto dron autónomo” capaz de replicar todas sus funciones. Si bien la trama toma otro rumbo, el capítulo muestra que los avances de la tecnología y de la ciencia pueden brindar respuestas o soluciones a posibles problemáticas.

También, el documental suizo “More than honey” (“Más que miel”) producido y dirigido por Markus Imhoof, alude a esta problemática. Esta producción relata cómo millones de abejas fueron desapareciendo y cómo se vieron afectadas diferentes ciudades en el mundo: Estados Unidos, por ejemplo, 1.5 millones (de un total de 2.4 millones) de colmenas desaparecieron en 27 estados. Un fenómeno similar sucedió en Alemania, Suiza, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Austria, Polonia e Inglaterra, afectando casi el 80 por ciento de la agricultura.

Las abejas son consideradas un fiel reflejo de la sabiduría de la naturaleza. Bajo los lineamientos de “trabajo en equipo” y “estricta organización”, las abejas son responsables de la polinización de los cultivos y productoras irremplazables de la miel, la cera, el polen, la jalea real y el propóleos.

Sin embargo, hace aproximadamente 10 años las colmenas en todo el mundo empezaron a “desaparecer”. Este fenómeno denominado en los Estados Unidos en el año 2006 como “Síndrome de Colapso de las Abejas” o “Colony Collapse Disorder” (CCD), define la masiva desaparición de abejas denunciada por apicultores.

Sandra Medici es bióloga y comenzó sus primeros pasos en la investigación centrándose en el estudio de la contaminación de miel y cera de abejas con antibióticos y acaricidas de uso habitual en la apicultura argentina. “Esta línea de investigación comenzó en el 2004 cuando la Unión Europea (UE) emitió una alerta sanitaria por la presencia de antibióticos prohibidos en la miel argentina”, indica Medici.

“En Argentina los primeros reportes fueron en el 2012. Las abejas se encontraban muertas en el exterior de la piquera (abertura de la colmena) o directamente no volvían a la colmena luego de los vuelos, lo que causó pérdidas del 50 a 90 por ciento en pocas semanas”, explica Medici y agrega: “en Argentina no estuvimos exentos de esta problemática. Las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe tenían desapariciones con esta sintomatología”.

Actualmente, trabaja en el IIPROSAM (ex- Centro de Investigación en Abejas Sociales) del Departamento de Biología en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) en conjunto con el Centro Biotecnológico Fares Taie a través de un convenio con CONICET y, desde allí, desarrolla su trabajo apuntando a la protección y sanidad de la abeja melífera.

En una de sus líneas de investigación busca determinar el impacto de la exposición a agroquímicos, específicamente “Insecticidas Neonicotinoides” en la abeja adulta. “Según estudios preliminares, las abejas expuestas a dosis subletales de estos pesticidas durante los vuelos de pecoreo (recolección de polen y néctar), son susceptibles a otras patologías porque su sistema inmunológico se encuentra afectado. Además, son las que ingresan estas sustancias a la colmena contaminando a la colonia y a los subproductos”, indica.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), una extinción total de las abejas provocaría una auténtica crisis alimentaria. Dentro de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible al año 2030 (ODS) promovidos por la FAO, la preservación de las abejas cumple un papel fundamental para la consecución del “Hambre Cero”, debido a que el 84 por ciento de los cultivos comerciales dependen de su polinización.

Hasta el momento, existe muy poca información sobre el uso de agroquímicos y sus efectos sobre el medio ambiente y los animales, a pesar de su uso masivo en el mundo. “Considero fundamental poder demostrar científicamente los efectos para desarrollar estrategias de  control que protejan los cultivos y la salud de los organismos”, manifiesta Medici. Y culmina: “sin abejas no hay polinización y sin polinización no hay cultivos que produzcan alimentos. Proteger las abejas es nuestra responsabilidad”.

 

 

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