Francia merced a su talento y su potencia está en la Final del Mundo

Francia se impuso a una selección tan buena como ella. Bélgica es quizás mejor equipo, pero no tiene el infinito potencial que se le advierte a los Bleus. Roberto Martínez exprimió al máximo sus recursos, Deschamps no sabe ni hasta dónde le llegan.

El partido empezó con una carrera hacia la portería de Mbappé. 14 segundos. Pero Bélgica no era Argentina. Roberto Martínez volvió a sorprender. Meunier no podía jugar y metió a Dembelé, con el que lograba equilibrar el centro del campo ante el poderío francés. ¿Pero qué pasaba en la banda, lugar de Meunier? En defensa era un 4-2-3-1 (triángulo Fellaini-Witsel-Dembelé); en ataque, otra vez el 3-4-3 y por la izquierda bajaba Hazard casi hasta el lateral. Sin renunciar a la banda, Bélgica repoblaba el centro del campo.

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El genio táctico de Martínez se expresa fundamentalmente a través de dos jugadores. Uno es Fellaini, que ocupa cualquier lugar en el campo y es una especie de anti-Kanté, es como jugar con 11 y medio, y el otro es De Bruyne. Tras haber jugado de 5, contra Brasil fue un falso 9 y contra Francia empezó cayendo a la derecha aunque se iba a la izquierda cuando había espacios. Todo lo hace bien: cuando pausa, pausa; cuando toca correr, carrera. Bélgica tuvo un inicio espectacular y asumió la iniciativa. Hazard bajaba al centro del campo a por la pelota (por ese lado, Vertonghen no pasaba de central) y hacía unos slaloms fabulosos. En el 15 chutó Hazard, repitió en el 18 encarando a Pavard, en el 21 Lloris se lució a tiro de Anderweireld y en el 27 De Bruyne dio un pase letal tras robo de Fellaini.

Como contra Brasil, Bélgica sorprendía jugando a otra cosa, ya no contragolpes.

Francia se recompuso ajustando y mejorando mucho su juego. Primero, la zancada de Pogba rompía la media, pero se le pegó Fellaini (a ratos, hombre a hombre). Luego hubo balones largos al incansable Giroud, un 9 que ejemplifica mejor que nadie la última forma de ser 9: no marcar, no chutar, ser altruista y hacerlo todo por los demás (de otra manera, Giroud ha sido un Benzema). Fue fundamental entonces Griezmann. Bajó a la media y la reequilibró: presionaba, apoyaba, redistribuía. En el 33 vio un desmarque de Mbappé. En la derecha Francia se reorganizó. Kanté y Pogba empezaron a crear una cárcel donde acababan los regates de Hazard. Por allí atacaron Pavard y Mbappé, forzando a Courtois de nuevo a una parada genial en el 39 tras tiro del lateral.

Habían sido 45 minutos de gran fútbol.

Bélgica tuvo un mejor inicio tras el descanso, pero se vio sorprendida por el gol, que llegó de córner, otro balon parado tras una gran ocasión de Giroud que venía a su vez de una veloz jugada de Matuidi. Esa velocidad superior estaba siendo el recurso de Francia. La mayor rapidez para romper la presión belga.

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El gol lo marcó Umtiti como un inesperado Puyol llegando al primer plano y después vinieron unos minutos espectaculares de Mbappé a la contra. Regates de espaldas, velocidad en largo, sutileza en el área. Todo.

Bélgica tenía problemas, estaba superada, y Martínez quitó a Dembelé y metió a Mertens arriba, pegado a la banda. Eso le permitía retrasar a De Bruyne para recuperar la fluidez en la salida. De Bruyne otra vez. Va cambiando su posición en cada partido. Se mueve por todo el traste de la guitarra táctica de Martínez.

Bélgica mejoró. Mertens metió buenos balones desde la banda y uno de ellos lo remató Fellaini con peligro. Dos niveles: retomaba el balón y creaba inquietud por alto. Resistía a las contras francesas con faltas inteligentes que sumaban amarillas.

Griezmann ha conseguido seguir siendo líder de la Francia de Mbappé matándose a correr, convirtiéndose en un centrocampista interior. Francia resistía solida al empuje belga. Hazard fue incansable y en sus slaloms se enfrentó heroicamente a la mitad de portentos rivales. Lloris le paró un gran tiro a Witsel.

Francia se acorazó aun más con Nzonzi (Kanté, Pogba, Nzonzi, Tolisso…) y en las largas distancias que permitía Bélgica empezó a imperar la zancada de Pogba o Mbappé. Courtois sostenía a Belgica con nuevas paradas y Hazard tiraba de ella admirablemente regateando demasiado lejos del área. Los dos se engrandecieron. Pero los balones altos belgas no sorprendieron ya a Francia. Francia puede ganar el mundial mitad francés mitad africano que Pelé pedía para el siglo XXI.

Su insuperable mezcla de talento y físico se impuso al equipo más inteligente del Mundial en una final anticipada.

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