Comienza juicio al joven que intentó ahorcar a una chica en un bar marplatense

Después del episodio vivido por una joven hace casi un año atrás en una cervecería de la ciudad cuando un chico la tomó del cuello e intentó ahorcarla en el lugar, finalmente el próximo martes la justicia le pondrá punto final a la causa y dictará sentencia. “El martes cierro una etapa. Espero que la otra parte aprenda que hay algo que se llama respeto”, confesó Magdalena Bonavetti.

“Hay mucho para contar pero me guardo para cuando salga la sentencia el próximo martes. Tengo un estado vomitivo bastante importante y si pienso mucho me tapan mil preguntas”, expresó la joven víctima de 26 años a través de las redes sociales.

Además, se refirió a las mujeres que sufren violencia de género y manifestó: “No duden un segundo en asesorarse y denunciar. Busquen contención, porque la sororidad se siente, está latiendo y es necesaria para no bajar los brazos. Griten. Griten fuerte. Escuchen y crean”. 

“Lo que se celebra es el laburo en conjunto con mi letrado, y les juro que celebro el haber llegado hasta acá. Fue un año larguísimo, fueron incontables las lágrimas y las veces que estuve por abandonar. Pensé que no podía, pero siempre se puede un poquito más”, aseguró.

En tal sentido, remarcó: “Hoy lo vi, vi en el rostro de Agustín y en su andar la desesperanza del que pierde. No se cuánto daño le hará la condena, capaz que no le hace ni cosquillas, pero sé que mi contragolpe lo rompió. Esta vez no había una sonrisa cínica… hoy él tenía miedo. Sólo espero que le sirva y que se convierta en una mejor persona”.

Por último, reconoció que empezó a practicar métodos de defensa personal. “Yo empecé a entrenar y me dio seguridad. Nadie sabe cómo salir de situaciones como la que me tocó vivir a mí y evitar el garrón de depender de un código penal que de perspectiva de género tiene menos que yo de alta, puede ayudar. Autodefensa, hermanitas”.

“El martes cierro una etapa. Aprendí. Espero que la otra parte aprenda que hay algo que se llama respeto, y que si no se tiene, hay que bancar los trapos”, concluyó

Magdalena Bonavetti había concurrido el 23 de julio del año pasado a la cervecería Blühen de la ciudad junto a una amiga y al lado de ellas, había una mesa con tres chicos de entre 23 y 28 años, los cuales las empezaron a hostigar y entre los que estaba el agresor, Agustín Ficicchia.

“Uno de los chicos, durante la noche, se me acercó unas 3 veces. Me invitaba a fumar porro afuera y yo le decía que no. La última vez que se me acerca me dice que estamos tan buenas que intimidamos. Le pido que por favor nos deje de molestar”, relató la joven y aclaró: “Se enoja y se le pone frente con frente a mi amiga, se puso violento y le quiere pegar a ella”, entonces lo toma del hombro y él la agarra del cuello.

En ese sentido, completó que “es un tipo que sabía lo que hacía, porque en cuestión de segundos me quedé sin aire. Me apretó fuerte” y agregó que había algunos chicos que lo intentaron separar de ella: “Él estaba ensañado en estrangularme. Se me vencían los brazos, no tenía fuerzas para sacarlo, entonces caigo y en el suelo me seguía ahorcando. Me largué a llorar cuando logran sacarlo”.

En ese contexto, desde el bar llaman a la policía, quienes se llevaron detenido al joven.  “Sino fuera por los chicos que intervinieron, este pibe me mata, porque no tenía intención de soltarme. Estaba ensañado en apretarme cada vez más fuerte. No aceptó un no, como respuesta”, apuntó.

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