Ibañez: Un apellido que fue sinónimo de poder y tragedia

El padre, Diego Sebastian, hombre fuerte del sindicalismo se mató con su auto camino en la Ruta 29 en jurisdicción de Ayacucho ; tiempo después que su hijo, Guillermo a los 31 años fuera secuestrado y enterrado vivo a las afueras de Mar del Plata, por una banda integrada por un familiar de los Ibáñez, que buscaban plata fácil.
Hijo de un hogar muy humilde, Diego, siempre relataba el recuerdo que había quedado impreso en su mente, de un padre angustiado sobre un plato de comida vacío, porque el magro salario no alcanzaba para sostener el hogar. Su madre enfermó y debió ser internada, y a temprana edad se vio obligado a cubrir esa ausencia tomando a su cargo el cuidado de la casa. Fue una niñez dura y plena de responsabilidades.
Luego y siendo muy joven se produjo su ingreso a YPF, empresa en la que prestó servicios por más de cincuenta años, y esa circunstancia fue el comienzo de un compromiso y una lucha que no abandonó jamás. Ni su despido injustificado de la empresa, la persecución, más de cuatro años en la cárcel, ni la muerte impiadosa de su hijo Guillermo pudieron torcer o impedir que cumpliera con fidelidad y hasta con heroísmo la tarea que se había impuesto de asumir con plenitud la defensa de los desposeídos y su ideal de auténtico peronista.
En el año 1972 asume por primera vez como Secretario General de la Federación SUPE, al imponerse en las elecciones llevadas a cabo el 24 de abril del mismo año, renovando dicha conducción en 1974; mandato que quedó trunco por el golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976 y la intervención de la organización sindical.
Al recuperarse la vigencia de la democracia, retoma la actividad sindical y ejerce nuevamente la conducción de la Federación SUPE por los mandatos 1984-1988 y 1988-1992; asimismo siendo un hombre con participación política fue elegido primer Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires, ejerciendo la Presidencia del Bloque Justicialista de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.
El Movimiento Nacional Justicialista y la Confederación General del Trabajo lo tuvieron como uno de sus principales protagonistas. Junto al compañero Lorenzo Miguel, desde las “62 Organizaciones”, luchó incesantemente por asegurar dentro del Justicialismo la presencia de la representatividad de los trabajadores en las filas partidarias y en la ulterior toma de resoluciones que atendieran a la esencia de la doctrina y el dogma que el Teniente General Juan Domingo Perón legó como mandato a quienes abrazamos su causa, que era la del pueblo, y su bandera, que era la de la Patria.
Fue duro ante los poderosos y sensible con los necesitados; una legión de hombres y mujeres a lo largo y ancho del país son testigos que acreditan que nunca fue indiferente ante las necesidades de sus semejantes, así como se mantuvo erguido ante el atropello de los poderosos cuando estos quisieron consumar una injusticia.
Hizo frente a intervenciones militares, sufrió cárcel, despidos, se opuso a la consumación de hechos que no sólo atentaban contra el normal desenvolvimiento de YPF, sino comprometían el interés nacional, y actuó siempre con el realismo que caracteriza a los grandes conductores que en su condición de tales rara vez pueden darse el lujo de hacer lo que el corazón les reclama sino inexorablemente lo que las circunstancias le permiten.
EL LADO OSCURO
Pero no todo fue color de rosa en la vida de Diego ibañez. Su lado oscuro habla de negociados que rozaban lo ilegal y de su relación con Yabrán.
Alfredo Yabrán hizo uno de sus primeros negocios importantes cuando le vendió a Yacimientos Petrolíferos Fiscales computadoras Burroughs. Posiblemente en esa época comenzó su vínculo con el sindicalista petrolero Diego Ibáñez, de quien heredaría, luego de su muerte, parte de su equipo de matones.
Diego Ibáñez era un hombre que se jactaba de controlar hasta el menor movimiento del puerto marplatense. Otro sindicalista, Luis Barrionuevo, opinó de él que: “De todos nosotros, uno sólo hizo plata en serio, plata grande de veras”.
El Gallego Ibañez estaba estrechamente vinculado al general Suárez Mason, quién fue presidente de YPF durante dos años cruciales, en los cuáles se esfumaron de sus arcas alrededor de mil millones de dólares. Buena parte de los negocios que registraron esas pérdidas los hizo YPF con Licio Gelli, Gran maestre de la Logia P2, en las habitaciones del hotel Excelsior, en Roma, y según dicen con la activa participación de Ibañez.
Fuentes de inteligencia vincularon repetidamente a Diego Ibañez con el frigorífico Estrella de Mar (ex frigorífico Poletti) donde habría estado asociado con Jorge Antonio Chividian, el octogenario hombre de negocios que fuera el principal financista en el exilio del ex presidente Juan Perón, y también el introductor del joven Monzer al Kassar en el ambiente de negocios de Argentina.
Estrella de Mar estuvo en el centro de la Operación Langostino, el secuestro de unos seiscientos kilos de cocaína envasados entre crustáceos de ese frigorífico, listos para su despacho a Europa.
Cuando el hijo de Diego Ibañez fue secuestrado, Yabrán le acercó dos millones de dólares para pagar el rescate. El secuestro lo había hecho un familiar lejano que se había enterado de que Ibáñez había cobrado esa suma, producto de una operación non sancta. Según la historia oficial, el familiar nunca había pensado dejar con vida al muchacho -quien lo habría reconocido – y lo desmayo con una pala, enterrándolo vivo, antes de cobrar un peso.
Un par de años más tarde, el mismo Diego Ibañez encontró la muerte cuando viajaba en auto por la Ruta 29 en jurisdicción de Ayacucho. Dicen que traía mucho dinero. Curiosamente estaba solo. Nadie puso en duda públicamente que haya sido un accidente.
Gentileza: Alfredo Peláez

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