ARA San Juan: Sergio Torrigiani, el chef que salvó su vida 48 horas antes de embarcarse

Sergio Torrigiani (FOTO), es chef y hasta 48 horas antes iba a subirse al ARA San Juan, donde ya había cumplido con la función de cocinero. Había pedido embarcarse junto al resto de los tripulantes, pero finalmente un problema personal lo obligó a tener que viajar a Santa Fe lo que hizo que no se subiera al submarino el 15 de noviembre pasado. En ese contexto, Sergio dialogó con “el Retrato…” y relató su historia.

“Estuve a punto de embarcarme en el ARA San Juan, tenía la necesidad de salir, de estar en compañía de mis compañeros, a punto de un retiro próximo, pero me bajé porque tenía un problema que atender en la provincia de Santa Fé y me quedé después de un llamado telefónico que recibo”, expresó el marino.

Después de la tragedia del submarino, Sergio hizo referencia a ese día y apuntó que “uno no pierde las esperanzas de que encontremos la embarcación. Cuando pasaron los hechos sentí mucha tristeza y una congoja muy grande, después de 20 años de submarinista te deja una sensación de vacío, es muy difícil. Había compañeros, alumnos y amigos”.

“Tenía amigos de toda una vida compañeros, alumnos y amigos. Uno hace las cosas con pasión y transmití eso a los jóvenes para que se inserten, entiendan cuál es el trabajo en equipo, el ser compañero, solidario, porque no es fácil ser submarinista”, describió.

 “En un submarino el cocinero es el “centro del universo”, porque salís a navegar y tenés 30 días por lo menos en el mar, donde te hallás con distintos humores, cambios de temperamentos, y el momento de esparcimiento lo encontrás cuando te sentas a la mesa”, indicó.

En relación a lo anterior, agregó que “ese hombre que estuvo a la intemperie 4 horas, por ejemplo, haciendo una guardia o demás, tiene un momento de relax cuando se sienta a la mesa y comparte con el otro compañero. Entonces, qué mejor que brindarle toda la experiencia de trabajo y darle todo lo mejor para que diga que rico que estaba esto? Eso le transmití a mis jóvenes”.

En ese contexto, hizo hincapié en el plan de comidas que se sigue dentro de una embarcación de este estilo y comentó que enseñaba menúes a los jóvenes y cómo alternar. “En una cocina de un submarino no tenes gas, tenes cocinas eléctricas y un horno. Vas variando por ejemplo al mediodía unos tallarines y a la noche una carne mechada al horno con puré. Se jugaba con eso para que la tripulación estuviera contenta”, sostuvo.

En referencia  a la convivencia entre los tripulantes, explicó: “Hemos tenido travesías largas, hasta 90 días incluso, el tomar aire es un ciclo de alimentación para la recarga de batería que se puede hacer en la noche. 30 días bajo el agua, es como estar acá charlando. La tarea de trabajar en equipo y ser profesionales es muy importante, porque no cualquiera es submarinista”.torrigiani

Asimismo, se refirió a la esperanza que sigue viva en los familiares del ARA San Juan y confesó que no tiene expectativas que aparezcan los tripulantes con vida. “Yo no tengo expectativas, soy muy objetivo y tengo que ser realista porque uno se maneja con ciertos parámetros. No puedo creer que a esta altura exista esa posibilidad de que aparezcan vivos”, señaló.

A su vez,  el cocinero del ARA San Juan se refirió a los desperfectos que normalmente sufren este tipo de embarcaciones y reconoció que “a veces hemos tenido algún inconveniente técnico que se ha podido subsanar, pero no más que eso”.

“Volvería a navegar hoy, pero con otro tipo de mirada: respetando lo que me diga algún ingeniero. Si hay que hacer un cambio, solicitaría que lo hagan. No que lo arreglen. El San Juan se había arreglado”, concluyó en diálogo con “el Retrato…”

 

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