Gloria para Javier Fernández logra su sexto Europeo consecutivo en patinaje artístico

Es éste un Javier Fernández conclusivo. En menos de un mes, el 17 de febrero, una medalla olímpica suya en Pyeongchang debe culminar el asombro: ¿Cómo llegó un español, de Majadahonda,  al podio de unos Juegos Olímpicos de invierno?.

 En el patinaje artístico, su ascenso, desde un país sin tradición ni pistas de hielo, la de su ciudad a las afueras de Madrid, lo vió iniciarse de niño y su gesta se recordará durante décadas. Y por eso Fernández quiere un cierre propio.

 En la competición de su vida, después del fallo de los Juegos de Sochi hace cuatro años, el patinador no intentará el más difícil todavía, un ejercicio con piruetas exageradas: a sus 26 años, con una década en la élite, ‘simplemente’ será él. Y como quedó claro este viernes en el Europeo de Moscú puede ser suficiente. O más que suficiente.

Con su excelencia técnica como base, Fernández clavó dos de sus tres cuádruples en el programo largo (se sobregiró y casi cae en el tercero) para imponerse al joven ruso Dmitri Aliev y llevarse el oro. Fue una muestra de su intención. Como hace en su programa corto con la música de Charles Chaplin, el personaje que le llevó a sus primeros títulos, en su programa largo el español quiere esta temporada resumir su trayectoria.

Su ejercicio bajo las notas del musical del Quijote no se basa en la espectacularidad; engrandece la regularidad que tanto le caracteriza. “La clave no está tanto en el riesgo, sino en no fallar: la perfección es mi objetivo”, resume el patinador, cuya fiabilidad ya está en los libros.

Su título ayer fue el sexto Europeo consecutivo, un hito que sólo consiguió un hombre antes. Y eso que el campeonato continental se celebra desde 1891. Sólo el austríaco Karl Schäfer, que encadenó ocho victorias entre 1929 y 1936 alcanzó un hito similar, aunque el suyo tiene un pequeño truco. Como narraba Marca, en 1930, en realidad, perdió ante el checo Jozef Silva, pero el evento se canceló y repitió un mes después porque los jueces, yugoslavos, no estaban certificados por la Federación Internacional. La racha de Fernández, en cambio, no tiene un pero; es más, no puede ser más consistente.

En sus seis éxitos ha contado con más de 15 puntos de ventaja sobre el segundo, llegando a los 60 de ventaja en 2016 sobre el israelíOleksii Bychenko. Este viernes le separaron 21 puntos de Aliev, un prometedor patinador de 18 años, pero aún carente de recursos para ser rival. Sí lo era el también ruso Mikhail Kolyada, vencedor del pasado Gran Prix de China, pero acabó tercero por culpa de un campeonato muy errático.

En todo caso, camino a los Juegos Olímpicos de Invierno, el español sólo debe compararse con los estadounidenses y los japoneses: el continente se le queda pequeño. Y en ese examen los 295.55 puntos con los que finalizó Fernández el Europeo, su mejor puntuación de la temporada, le colocan en buena línea. Este año, el vigente campeón, Yuzuru Hanyu aún no ha alcanzado esa puntuación y sólo dos hombres lo han logrado: el estadounidense Nathan Chen (315.23) y también japonés Shoma Uno (319.84).

Ambos menores de 20 años, acrobáticos, espectaculares, buscan el riesgo en cada ejercicio. Éste Fernández conclusivo quiere otra cosa:finalizar su carrera en alto con su estilo.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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