Varios heridos en manifestaciones contra la decisión de Donald Trump y Hamas llama a una nueva intifada

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Tras su reconocimiento como capital de Israel por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, Jerusalén se despertó este jueves con desigual resaca de israelíes (alegría contenida) y palestinos (profundo malestar) y la pregunta si se avecina una nueva ola de violencia. La respuesta dependerá mucho de lo que suceda tras las masivas plegarias musulmanas de este viernes que el grupo islamista Hamas promete convertir en “día de la ira y el comienzo de una nueva Intifada llamada ‘la liberación de Jerusalén”.

Diversos puntos en Cisjordania (Ramala, Yenin, Belén…) y en la parte oriental de Jerusalén vivieron ayer los primeros llamarazos conprotestas y choques con efectivos israelíes dejando varias decenas de heridos palestinos.

Hamas no tardó en recoger la cerilla diplomática que supondría el anuncio de Trump sobre la disputada ciudad para encender un incendio. “Las políticas sionistas apoyadas por EEUU solo pueden ser confrontadas con una renovada Intifada contra la ocupación”, declaró Ismail Haniyah al frente del grupo que controla la Franja de Gaza. Sus palabras no dejan lugar a dudas: “La decisión americana es una declaración de guerra”.

“La Yihad Islámica está preparada para la lucha armada”, sentenció el dirigente de esta facción, Ahmed Al Batsh, que exigió al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Abu Mazen, que rompa la cooperación en seguridad con Israel y los contactos con EEUU. Tampoco faltan voces entre el liderazgo islamista que condena lo que consideran “inacción” del mundo árabe ante Trump.

Abu Mazen, que dio luz verde a los “tres días de la Ira”, se reunió en Amán con el Rey Abdala intentando tejer una posición árabe conjunta para defender “los derechos palestinos en Al Quds” ante la “violación de la ley internacional” de Trump. Pese, o quizá debido, al monumental enfado del viejo rais, podría ser invitado a la Casa Blanca en los próximos meses, según informó un diario árabe.

La causa palestina, a la actualidad

La ducha fría recibida-aunque sea simbólica- ha provocado un alud de críticas internas a Abu Mazen por defender el camino negociador bajo el paraguas de Washington. “Trump apoyó la ocupación de Jerusalén y se alinea con el gobierno extremista israelí”, criticaban en la Mukata de Ramala donde se concluye que el anuncio golpea de forma letal la solución de dos Estados basada en que Jerusalén Este sea la como capital palestina y el papel mediador estadounidense.

Eso sí, sin quererlo Trump le ha hecho un gran favor al devolver la causa palestina a la actualidad mundial tras varios años de ostracismo.

Israel, por su parte, se centra ahora en diplomacia y seguridad. Por un lado, intenta que otros países sigan el ejemplo de la primera potencia. Por otro, envía varios batallones como refuerzo a Cisjordania ante el explosivo examen de este viernes e intensifica las labores de Inteligencia ante lo que confirma como “gran aumento de llamamientos para hacer atentados terroristas“.

En Israel, no hay euforia. Según el canal público, un comunicado interno de Exteriores pidió a los diplomáticos que apoyen el “histórico anuncio” de Trump de forma comedida para no provocar más protestas. Más allá del temor a una ola de violencia, los israelíes son conscientes de que no hay resultados tangibles como podría ser la embajada en Jerusalén. Aunque Trump aplazó el traslado de ésta y no habló de “Jerusalén unida” desvinculándose así de la discusión sobre la parte oriental ocupada por Israel en la guerra del 67, el 6 de diciembre del 2017 pasará a la historia no sólo de este país sino de la carrera de Netanyahu. Quizá su mayor logro diplomático.

“Trump se ha vinculado de forma eterna a la historia de Jerusalén. Quiere agradecer también al congreso estadounidense que hace 22 años legisló el reconocimiento hasta que llegó el presidente y puso en práctica esa ley”, dijo Netanyahu antes de revelar que mantiene contactos con otros países para que hagan similar reconocimiento. “Estoy seguro de que cuando la Embajada americana se traslade a Jerusalén e incluso antes otras muchas embajadas lo harán también”.

“Mientras la Biblia menciona Jerusalén más de 600 veces, en el Corán no aparece ni una sola vez. Jerusalén ha sido siempre la capital del pueblo judío y de Israel. Esperamos ahora que otros países también lo reconozcan”, añadió el ministro de Educación, Naftali Bennett.

Una medida peligrosa

Pero sus intentos se topan con una ingente cascada de reacciones regionales y mundiales contrarias a la decisión de Trump. Aliados árabes de EE.UU como Jordania, Egipto y Arabia Saudí mostraron ayer su desacuerdo por una medida “peligrosa”. “Injustificado e irresponsable” lo definió Riad sumándose a las condenas de El Cairo, Beirut, Ammán y resto de capitales árabes.

Para Irán es una gran oportunidad de atizar a EE.UU y abortar los discretos acercamientos entre sus dos enemigos: Arabia Saudí e Israel. El presidente turco, Reccep Tayyip Erdogan, que considera Jerusalén “una línea roja para toda musulmán”, aconsejó a Trump “hacer la paz” y no política. “¡Hey trump!, ¿Qué quieres hacer?”, le preguntó.

Pero no sólo enemigos de Israel critican el cambio de posición estadounidense sino amigos como Gran Bretaña, Alemania y Francia que expresaron su preocupación y defendieron que el estatus de Jerusalén debe ser negociado por las partes.Tras recalcar que la histórica villa debe ser la capital de dos Estados, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, advirtió que el paso “tiene un impacto potencial muy preocupante y podría llevarnos a tiempos aún más oscuros de los actuales”.

A nivel interno, Netanyahu sonríe. Investigado por supuesta corrupción, los once minutos de Trump han alterado la agenda de la opinión pública enfocándola a un espacio en el que se siente más cómodo: Relaciones con EE.UU, conflicto israelopalestino y Jerusalén.

Además si hay algo que une a la izquierda y derecha en Israel es Yerushalayim. El nuevo líder laborista, Avi Gabai, felicitó la decisión de Trump “por reconocer el hecho obvio de que es nuestra capital unificada. No se puede renunciar a un símbolo como Jerusalén” . Al mismo tiempo, pidió “medidas para reactivar el proceso de paz basado en dos Estados”.

Lejos de los políticos, Ali y David hacen cola en una cafetería en el centro de Jerusalén. “No sé por qué el pirómano Trump tenía que meter sus narices aquí ignorando a los palestinos. Sólo provocará más tensión y violencia”, protesta el palestino mientras el israelí añade: “No necesitamos a Trump para saber que ésta es nuestra capital pero siempre es bueno que EE.UU lo reconozca”.

Lejos de Jerusalén, el ejército israelí atacó al anochecer dos posiciones armadas supuestamente pertenecientes a Hamas en la Franja de Gaza en respuesta al lanzamiento poco antes de varios proyectiles desde ese territorio .

Hugo Barze – Corresponsal en España

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