Más de 45.000 personas piden en Bruselas la independencia de Cataluña y libertad para los “presos políticos”

Pro-independence Catalans from all over Europe take part in a rally showing their support to ousted Catalan leader Carles Puigdemont and his government, in Brussels, Belgium December 7, 2017. REUTERS/Yves Herman

Miles de personas llegadas de toda Cataluña , más de 45.000 según la policía belga, se han concentrado este jueves en Bruselas para apoyar y acompañar al ex presidente Carles Puigdemont y los cuatro ex consellers que le acompañan desde el 30 de octubre. Para defender la declaración de independencia, la búsqueda de una república y para tratar de hacer cambiar de opinión a las instituciones europeas y los Estados miembros. Pero para ello, una vez más, optaron la singular estrategia de arremeter contra la UE y abuchear, silbar y atacar a sus líderes institucionales asegurando que respaldan la “represión de su amigo Rajoy”.

El color amarillo, teñido de azul y rojo, ha sido sin duda el predominante en el corazón europeo de Bruselas. Mucho antes del inicio oficial de la manifestación, miles de esteladas, bufandas, lazos y consignas han tomado las calles. En un ambiente festivo y distendido, Puigdemont se ha dado un baño de masas a su llegada, poco antes de las 11.30, a la zona de inicio de la marcha.Con una enorme pancarta pidiendo “libertad para los presos políticos”.

Según la organización, más de 250 autobuses y numerosos aviones se han desplazado en los últimos días y horas para participar en una manifestación bajo el lema, en inglés, Wake Up! Let’s stand up for democracy (Despierta, álzate por la democracia).

 La capacidad de movilización de la ANC y Omnium Cultural es indiscutible. Llevaron una marea de esteladas, bufandas amarillas y lazos al corazón comunitario en más de 300 autobuses y numerosos aviones. Pactaron con la Policía un amplio recorrido que tuvo que ser ampliado y toda la manifestación trascurrió sin incidentes, entre verdadera alegría y emoción de los desplazados. Y a pesar que la plaza final, la de Jean Rey, donde tuvieron lugares los discursos, es muy pequeña y sólo una fracción de los presentes pudo estar frente al escenario, nadie se movió durante horas a pesar del frío, el viento y la lluvia.

Ya en la víspera se veía el predominio amarillo en los alrededores de la Rotonda de Schuman, donde tienen sus sedes laComisión Europea y el Consejo..

La cabecera se situaba en una de las esquinas del Parque del Cincuentenario, uno de los pulmones de la capital y situado a apenas un centenar de metros del corazón europeo. Desde primera hora los catalanes eran visibles por todo el recinto, pero también en el metro..

La representación política catalana fue notable. Además de Carles Puigdemont y el ex president Artur Mas, representantes de Junts per Catalunya, como el ex director de Rac1 y actual portavoz de Eduard Pujol, y la directora de campaña del partido, Elsa Artadi. La secretaria general de Esquerra Republicana y número 2 por BarcelonaMarta Rovira, ha sido la encargada de atender a los medios junto a esta última. Y en el acto central intervendrán los ex consellers Antoni Comín yMeritxell Serret. Pero la delegación es mucho más amplia, con el portavoz adjunto en el CongresoGabriel Rufián, los eurodiputados Jordi Solé y Josep-Maria Terricabras: los senadores Laura CastelQuim Ayats, y Bernat Picornell. Y los candidatos al ParlamentMarc SanglasFerran CivitRuben Wagensberg y el vicesecretario general de Coordinación Interna, Territorio y Organización, Isaac Peraire.

Vista de los manifestantes reunidos hoy en Bruselas

La fiesta empezó con una gran mentira: dos referencias de dos oradores diferentes a que la de ayer fue la “manifestación más grande de la historia de Bélgica”. Y siguió con ráfagas bipolares.

Los manifestantes y sus convocantes pidieron reiteradamente, y en varios idiomas, a Europa que les escuchase. Mezclando una versión poco entusiasta del Himno de la alegría y promesas de “poner una nueva estrella amarilla pronto en la bandera” de la UE, con arremetidas contra “la Europa de los estados y de los intereses partidistas”.

Si ellos mismos hubieran prestado atención, habrían podido escuchar cómo las instituciones les respondían, directamente, por enésima vez. Cuando los dirigentes políticos tomaron la palabra en la Place Jean Rey, ya habían recibido al menos un mensaje claro desde las instituciones.

 El vicepresidente primero de la Comisión, Frans Timmermans, la persona que más firmemente defendió en el Parlamento Europeo que España y su Gobierno eran plenamente legítimos y contaban con el apoyo de los Estados y las instituciones, volvió a dejar patente la visión compartida. Preguntado por la presencia de tantos ciudadanos, Timmermans ha dicho: “Yo no vengo en helicóptero a trabajar. He visto a la gente, en un ambiente muy positivo y determinado, y siempre me intereso por los ciudadanos que salen a la calle a expresar sus opiniones. Hemos visto ya a millones de catalanes hacerlo, y a los españoles también. No es sólo una protesta en una sola dirección, como se pudo ver en las calles de Barcelona este último mes. Todos los ciudadanos tienen derecho a organizarse para expresar sus ambiciones y esperanzas de cambio. Lo que decimos en la Comisión sobre la base del Estado de derecho es que si usted no está de acuerdo con la ley, puede oponerse a ella, se puede organizar para cambiarla o una Constitución. Lo que no se puede hacer en un Estado de derecho es simplemente ignorar la ley”, recordó.

Una cosa fue el éxito logístico, evidente. Cosa diferente es la audiencia y su capacidad de influir de verdad en las políticas, más allá de la repercusión en los medios, notable en Bélgica pero cada vez menor en el resto del mundo

En la escaleta del acto, dos eurodiputados (una galesa y un esloveno) y dos parlamentarios (uno belga y otro estonio) y un abogado italiano.

Entre el público, una delegación de la N-VA, la derecha nacionalista flamenca y el partido más votado pero cuyos líderes han decidido mantener las distancias físicas con los catalanes para evitar un contagio de la crisis política al país. Numerosos partidarios de fuerzas independentistas, la ultraderecha flamenca (Vlaams Belang) y simpatizantes de causas similares en otros territorios europeos. Y poco más.

“No estáis solos”

En la jornada ha habido dos partes diferentes, protagonizada una por los ciudadanos y otra por los líderes políticos. De un lado, la enorme movilización, queriendo dar calor a los políticos encarcelados y a quienes optaron por evitar a la Justicia en Bélgica. “No estáis solos”, gritaban una y otra vez miles de gargantas. Queriendo denunciar la “supresión del Estado de derecho” y arremetiendo contra la justicia española.

Por otro, el discurso de los líderes de ERC, la CUP, Junts per Catalunya, pensando en la campaña y con una obsesión: las elecciones del 21 de diciembre y la posición de Europa. Se introdujo en parte de los discursos una versión poco entusiasta del Himno de la alegría, y hubo un “Visca Europa” del vicepresidente de Òmnium Cultural fríamente acogido. En cambio, cientos carteles de “¡Avergüénzate, Unión Europea”, quejas por el “silencio” y furibundas críticas a Jean-Claude Juncker, sin duda la personalidad más tacada, abucheada y criticada del día. Arremetieron contra él varios eurodiputados, un diputado belga y hasta lo hizo el propio Carles Puigdemont, enviando “un mensaje al señor Juncker y los amigos de Rajoy”.

Queremos una Europa que escuche a sus ciudadanos, no sólo a sus estados, y que no tenga miedo de decir a sus gobernantes “así no“, dijo el ex presidente.

El más duro en sus intervenciones fue sin duda ha sido el ex consellerAntoni Comínquien ha tildado de “franquistas, fascistas y totalitarios” a los miembros del Gobierno español, a los que ha calificado de cobardes por la retirada de laeuroorden. “Por muchas que sean las dificultades por las que pasemos en los próximos meses y años, seguiremos adelante. Porque si ahora dijésemos que este camino era demasiado difícil, el 1 de octubre habría estado en vano, el 27-O habría sido en vano, nuestro exilio habría sido en vano, la cárcel habrá sido en vano y esto es lo que no nos podemos permitir. Los sacrificios serán la piedra sobre la que construiremos nuestro futuro, será la semilla de nuestra libertad. Seguimos siendo vuestro Govern, a nosotros no nos destituye el fascismo y mientras estemos en el exilio no estaremos destituidos y querrá decir que el fascismo todavía existe”, ha afirmado en una intervención más cercana al mitin que la de sus compañeros, muchos más discretos.

“No juegan nunca limpio porque les da miedo la democracia, porque saben perfectamente que volveremos a ganar. ¿De verdad pensaban que por encarcelar a la mitad del Govern, por enviar el exilio a la otra mitad, nos iban a parar? No se dan cuenta de que no dejaremos de perseguir estos objetivos nobles ni un momento. ¿Sabéis que pasaría si parásemos? Que ganaría Ciudadanos, y si ganan, ¿sabéis que harán? Destruir el modelo de país que hemos levantado durante años y años, los consensos sociales, se lo cargarán todo. Por eso el 21-D tenemos que ir todos a las urnas, volver a ganar y este es el trabajo. Construir la república desde el principio”, ha dicho por su parte Marta Rovira, tras leer una carta enviada por Oriol Junqueras. “Votad el día 21. Cada voto será un poema por la libertad”.

Durante la parte final de la jornada han intervenido dos eurodiputados (un esloveno y una galesa), un parlamentario belga y otro estonio y un abogado italiano. Y se cantaron además del Himno de la alegría una versión en cuatro idiomas delBlowing in the wind y L’Estaca para concluir.

Hugo Barze –  Corresponsal en España

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