Puigdemont pierde su argumento electoral pero prefiere seguir “exiliado” y no regresará a España

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El Tribunal Supremo imprimió este martes un giro radical a la campaña electoral catalana al retirar la euroorden contra Carles Puigdemont para reclamar a Bélgica su extradición. El presidente depuesto de la Generalitat, que aseguraba permanecer fugado porque no quería «eludir su responsabilidad con la Justicia belga», se vio privado repentinamente de su principal coartada para no regresar a España.

La vuelta de Puigdemont deja de depender de la decisión que iba a tomar el magistrado de la Chambre du Conseil el próximo 14 de diciembre. Desde ahora, el candidato de Junts per Catalunya tiene las manos libres para abandonar Bruselas, pero sus abogados ya se han apresurado a aclarar que el ex presidente de la Generalitat descarta regresar a España porque la orden de detención en territorio nacional sigue vigente y entiende que sería arrestado automáticamente en cuanto cruce la frontera para incorporarse a la campaña.

Puigdemont comprueba cómo se desploma el pilar de su estrategia electoral. El autodenominado «presidente legítimo en el exilio» pierde su supuesta condición de «refugiado político» inmerso en un «conflicto» judicial internacional para convertirse en un mero candidato a las elecciones de la Presidencia de la Generalitat que rehúsa volver a Cataluña para defender la implementación de la república independiente que dijo declarar el pasado 27 de octubre. Un prófugo común.

El aspirante de Junts per Catalunya cede el peso de la campaña y fía sus opciones de ser «restituido» como presidente de la Generalitat a la capacidad de convicción de los presos integrados en su lista.

Los ex consejeros Jordi Turull y Josep Rull entraron en campaña, sólo unas horas después de abandonar la cárcel de Estremera. El relato de los reos liberados se convierte en la baza electoral alternativa de Junts per Catalunya, que hasta el momento basaba sus mítines en videoconferencias de Puigdemont desde Bruselas emitidas en directo a través de una pantalla gigante.

El candidato seguirá presente de forma virtual en toda la campaña. Este martes apareció en dos ocasiones. Para intervenir en un mitin, desde el que afirmó que, «cuantos más votos haya, más cerca estará de volver a Cataluña», y para saludar a Turull y Rull por sorpresa mientras atendían a los medios y pedirles que mantengan el pulso. «Recuperaremos la normalidad, ¡adelante!», exclamó.

Rull advirtió que salen de la cárcel con sus «convicciones más fuertes que nunca» y, aunque destacó la «profesionalidad» de los guardias civiles y policías nacionales que le custodiaron, acusó al Estado de «haber intentado humillarlos» sin éxito, antes de que Turull apelara a esos «miles de votos» que reclamaba Puigdemont para responder a«las porras del 1-O, las querellas y los encarcelamientos» y sacar de la cárcel a Oriol Junqueras, Jordi Cuixart, Jordi Sànchez y Joaquim Forn.

A la espera de que el Alto Tribunal reaccione a las solicitudes de Sànchez y Forn, los dos ex consejeros ya liberados se multiplicarán y prometen trabajar para Puigdemont «24 horas al día»..

Mientras la candidatura de Puigdemont redefine su estrategia a marchas forzadas, el PDeCAT continúa demostrando que no sigue el argumentario de la «lista del president». Ayer el portavoz de los neoconvergentes en el Congreso abrió la puerta a un regreso voluntario de Puigdemont para poner a prueba a la Justicia española: «Puede volver cuando quiera y ahí se le plantea un reto democrático al Estado», dijo Carles Campuzano.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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