Los independentistas catalanes impulsan diversas protestas para la llegada de la Navidad

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La CUP toma las riendas de la protesta para «romper la normalidad del país» antes de la  anunciada huelga general

Hay una situación  que se repite en los últimos días en cada concentración independentista y que explica bien el desconcierto instalado en el secesionismo catalán; en cada acto siempre rompe alguien a cantar dos canciones que se entonaban en la última etapa del franquismo; L’Estaca de Lluís Llach, siempre se entona Els Segadorsy se corean consignas a favor de la libertad de los «presos políticos» o aquello de «els carrers seran sempre nostres» (las calles serán siempre nuestras).

El cambio viene cuando alguien se arranca con lo de «In-Inda-Indapandència», un reclamo que para muchos se ha quedado viejo, fuera de lugar  y que se completa  ahora con el grito de «ja som república», pero que suena como metido entre signos de interrogación.

El duelo musical explica en cierta manera la falta de acuerdo entre los independentistas sobre la forma de reaccionar ante los últimos acontecimientos.

 El encarcelamiento hace dos semanas de Jordi Cuixart y de Jordi Sànchez, líderes de Òmnium y de ANC, junto con la aplicación del 155 y la posterior convocatoria electoral, rebajaron considerablemente la reacción del soberanismo en la calle. Este jueves, sin embargo, tras el ingreso en prisión de buena parte del Gobierno de Puigdemont, un diputado de Junts pel Sí avisaba: «Se acabó la revolución de las sonrisas».

¿Qué viene ahora entonces?

 El sector más radical de la izquierda catalana, encabezado por la CUP, reclama ya una huelga general y una respuesta más contundente que la alentada últimamente por los relevos al frente de Òmnium y ANC o por cargos como Joan Tardà, diputado de ERC en el Congreso de Diputados, que ayer pedía responder a las decisiones de la Justicia española dejando de instalar o no encendiendo  las luces de Navidad en ningún pueblo de Cataluña. Mientras, la Asociación de Municipios por la Independencia apostaba por «medidas estéticas» como colgar lazos amarillos de los balcones de los ayuntamientos o encender luces de Navidad en forma de lazos.

El plan de los lacitos de colores tiene poco que ver con la estrategia de la CUP, que han tomado las riendas de la protesta callejera a través de los CDR, creados hace meses como Comités de Defensa del Referéndum y reconvertidos ahora en Comités de Defensa de la RepúblicaHay un CDR en cada barrio de Barcelona, y casi en cada pueblo de Cataluña, y se encargan de movilizar a la ciudadanía.

Ayer, a través de sus canales de Telegram, estos comités ya distribuían instrucciones para cortar las carreteras, como la exhibida en la cabecera de este resumen informativo, sobre todo las conexiones con el resto de España, y conseguir «alterar la normalidad» del país«Se ha acabado lo de convocar para después del trabajo y los días de descanso. Hay que pasar esta página. Ha llegado la hora de hacerles daño donde más les duele, la economía. Si no se mueven por la defensa de los Derechos Humanos, lo harán para defender su bolsillo. Que hable la calle».

Las redes sociales están al rojo vivo, con mensajes cruzados entre  secesionistas  y españoles tanto de Cataluña como del resto de España, acerca de esta decisión de cerrar carreteras, que incluyen propuestas de acercarse en caravanas de coches  para  dejar libres las carreteras cortadas.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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