La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau aprovecha el vacío de poder para erigirse en líder soberanista

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Ada Colau vuelve a hacer gala de su oportunismo político para intentar disparar las perspectivas electorales de su partido con la vista puesta en el 21-D. Aprovechando el vacío de poder que ha provocado el encarcelamiento de Oriol Junqueras y la huida de Carles Puigdemont, la alcaldesa de Barcelona se ha autoproclamado líder del soberanismo.

Como máxima autoridad catalana electa, Colau se ha propuesto capitanear la respuesta política a la intervención de la Generalitat y el Parlament, y a la acción judicial contra los miembros del Govern que declararon unilateralmente la independencia de Cataluña. Habida cuenta de que la ANC y Òmnium también han visto mermada su capacidad de movilización tras la detención de sus presidentes, la alcaldesa de Barcelona ambiciona asumir el liderazgo de las próximas concentraciones contra el Estado y a auspiciar la creación de un frente común para exigir la libertad de los «presos políticos catalanes».

Colau no tiene intención alguna de que ese frente conlleve la inclusión de Catalunya en Comú en una coalición independentista que incluya al PDeCAT, ERC y la CUP, únicamente está dispuesta a compartir puntos del programa referidos a la amnistía de los líderes del procés y la defensa del autogobierno con los partidos secesionistas, un acercamiento poco comprometedor que le permitirá multiplicar su protagonismo en campaña.

Y es que la lista electoral que liderará Xavier Domènech está lejos de poder aspirar a disputarle el triunfo a ERC -en el supuesto de que los republicanos concurrieran en solitario- a pesar de que ése fue el objetivo con el que Colau creó la marca autonómica de Barcelona en Comú: tras haber conquistado la capital catalana, era el turno de hacerse con el Govern de la Generalitat.

El último sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat -el CIS catalán– únicamente otorgaba a los comunes entre 12 y 14 escaños, frente a los 11 que Catalunya Sí que Es Pot obtuvo en las elecciones del 27 de septiembre de 2015. En la misma línea apuntaba la encuesta de Sigma Dos publicada la pasada semana, que otorgaba 13 diputados a la formación presidida por Colau.

Dadas las circunstancias, la alcaldesa de Barcelona no dudó en aprovechar la oportunidad servida por el encarcelamiento del grueso del Govern y el mismo jueves convocó una comparecencia urgente en la que acusó a la juez Carmen Lamela de actuar por «venganza» y se ofreció para armar ese frente común soberanista. Ayer redobló esa apuesta celebrando un pleno extraordinario en el que el Ayuntamiento de Barcelona oficializó una petición de «excarcelación inmediata de todos los presos políticos catalanes» gracias a queBarcelona en Comú unió sus votos a los del PDeCAT, ERC y la CUP.

La declaración institucional no fue firmada por el PSC, socio de Gobierno de Colau en el Ayuntamiento al queColau ha reprochado su apoyo a la aplicación del artículo 155, pero con el que ha evitado romper a pesar de que amagó con ello para no quedar alineada en el bloque constitucionalista que también forman PP y Ciudadanos.

La «emperatriz de la ambigüedad», que dijo Josep Borrell, no olvida que los socialistas resultan determinantes para garantizar la gobernabilidad de Barcelona mientras su alcaldesa se dedica a la construcción de su imagen política y su nuevo proyecto autonómico fuera de los muros del Ayuntamiento.

Catalunya en Comú elige su lista

Catalunya en Comú, el partido que lidera Ada Colau desde un estratégico segundo plano, empezará a trazar su candidatura electoral para los comicios del 21 de diciembre este mismo fin de semana, con una primera lista que deberá validarse la próxima semana. El diputado en el Congreso Xavier Domènech, hombre de absoluta confianza de la primera edil de Barcelona y persona muy cercana a Pablo Iglesias, será quien la lidere porqueColau rechaza de plano optar a la presidencia de la Generalitat y prefiere seguir ejerciendo su influencia desde el Consistorio.

Al ser una lista cremallera -hombres y mujeres en puestos alternos- todo apunta a que el segundo lugar podría ocuparlo la portavoz de Catalunya en Comú, Elisenda Alamany, una figura que ha adquirido una importante presencia mediática en las últimas semanas, promocionada internamente por los comunes y muy cercana aDomènech.

Podem también podría ocupar un puesto destacado si finalmente apuesta por la confluencia, una decisión que se está consultando de forma interna en la facción catalana y que cuenta con el aval de la cúpula de Pablo Iglesias, quien ha promovido una votación que se cierra el próximo martes. De ser así, el partido morado podría intentar forzar que apareciese su nombre en la candidatura electoral, un requisito que siempre han reclamado desde Podemos.

De hecho, mañana mismo la coordinadora Nacional de Catalunya en Comú, encabezada por Colau, se reunirá en Barcelona «para debatir y validar» con qué «fórmula» acude a los comicios, la propuesta de candidatura -esta primera lista confeccionada por la Ejecutiva- y su código ético. Decisiones que deberán ratificar los inscritos en la asamblea que los comunes han convocado el próximo sábado y que servirá de punta de lanza para el asalto al 21-D. Cita a la que Colau espera llegar reconciliada con el soberanismo tras haber rechazado la declaración unilateral de independencia.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa 

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