Puigdemont se aferra a la ambigüedad y le responde a Rajoy sin aclarar si ha declarado la independencia

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El president de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, ha respondido dos horas antes de que se le cumpliera el plazo al requerimiento del Gobierno de Mariano Rajoy que activó el artículo 155 de la Constitución. En una carta de tres folios y otro de anexos, Puigdemont no aclara si ha declarado la independencia, tampoco contesta que no, y pero emplaza a Rajoy a reunirse y dialogar para “abrir un camino de negociación”.

En su misiva señala; “Por todo ello, durante los próximos dos meses, nuestro principal objetivo es emplazarle a dialogar y que todas aquellas instituciones y personalidades internacionales, españolas y catalanas que han expresado su voluntad de abrir un camino de negociación tengan la oportunidad de explorarlo”, sentencia la carta, de cuatro folios.

Puigdemont insiste en la vía del diálogo, pero sin volver a la vía de la legalidad, como le ha reclamado el presidente Rajoy en los últimos días. Así, el titular de la Generalitat,  insiste en que “la prioridad de mi gobierno es buscar con intensidad la vía del diálogo”, pero a continuación advierte de que la “mayoría del pueblo catalán quiere emprender su camino como país independiente en el marco europeo”.

Tras solicitarle dos meses de diálogo, el presidente catalán lanza dos peticiones al jefe del Ejecutivo: la primera, “que se revierta la represión contra el pueblo y el gobierno de Cataluña”. Y la segunda, que “concretemos, lo antes posible, una reunión que nos permita explorar los primeros acuerdos“.

Puigdemont, agotó el plazo de cuatro días para responder, tenía tres opciones para contestar  al requerimiento de Rajoy: sí, no o una respuesta ambigua que sería considerada como un sí para el Ejecutivo.

Finalmente, el president catalán,  ha  optado por esta tercera vía y no aclara si declaró  la independencia o no en su discurso del pasado martes en el Parlamento de Cataluña.

El Gobierno  central ya avisó este domingo a Puigdemont  que sólo  aceptaría una respuesta “clara y sencilla” al requerimiento que se le ha hecho por la vía del artículo 155 evitaría la aplicación de este precepto constitucional. Advirtieron de que cualquier otra suerte de contestación, sea una carta, como finalmente ha sido, o la simple reiteración de su discurso, no evitará que se continúe con el procedimiento previsto.

En la misiva no sólo no responde al requerimiento y exige el fin de la “represión al pueblo de Cataluña”, sino que además como ejemplo la comparecencia ante la Audiencia Nacional este lunes de los líderes de la ANC y ÒmniumJordi Sànchez y Jordi Cuixart, y del mayor de los MossosJosep Lluís Trapero, como símbolo de esa “represión”.

“Sufrimos la vulneración de los derechos fundamentales; la intervención y congelación de cuentas bancarias que impiden atendamos nuestras obligaciones (…); la censura de Internet; la violación del secreto postal; las detenciones de los servidores públicos; y la brutal violencia policial”, denuncia el presidente catalán.

Y finaliza con su petición de diálogo, pero sin aclarar qué puntos son los que quiere se traten con el Gobierno central: “No dejemos que se deteriore más la situación. Con buena voluntad, reconociendo el problema y mirándolo de cara, estoy seguro que podemos encontrar el camino de la solución”.

A partir de hoy se le conceden otros tres días, hasta el jueves 19 de octubre a las 10.00 horaspara rectificar y retornar a la legalidad vigente, puesto que su respuesta no ha sido ni afirmativa ni negativa, lo que para el Gabinete de Rajoy podría significar una confirmación de que la pasada semana declaró la independencia de Cataluña.

El requerimiento de Rajoy mencionaba explícitamente la posibilidad de activar el artículo 155 de la Constitución, que permite forzar a una región a cumplir con sus obligaciones adoptandolas “medidas necesarias” e intervenir o suspender a sus autoridades.

La comparación más directa es relacionar  este duelo de cartas, de frases mejor o peor elaboradas gramaticalmente, pero donde cada respuesta no pretende contestar, sino seguir conservando una posición, es como  una partida de ajedrez, donde cada movimiento “emplaza” a “mover ficha” al oponente, para influir con su decisión a la población en uno u otro sentido.

Quienes han llevado a Cataluña al borde del precipicio aún están a tiempo de rectificar con hechos, no con palabras”, ha instado  esta mañana el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en una última apelación a un cambio de rumbo. Zoido dejó claro que Madrid esperaba “un sí o un no” del Gobierno catalán, en lugar de una respuesta ambigua como la recibida hoy en Moncloa.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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