El 1- 0, el día que perdieron todos en España y Cataluña

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Cada referéndum suele dejar vencedores y vencidos.

Cuando las fuerzas  de una cita electoral de este tipo, están al cincuenta por ciento, entre una opción y otra, suele suceder que el desarrollo de un día como el 1-O represente una derrota tanto para España como Cataluña en el contexto general.

La visión de civiles, con las manos alzadas gritando “SOMOS GENTE DE PAZ”, frente a Guardias Civiles y Policías, obligados a cumplir con su deber como fuerza  encargada de hacer cumplir la sentencia del Tribunal Constitucional, es la con secuencia del mal manejo  de la situación que han llevado a cabo tanto Rajoy como Puigdemont, empeñados en medir sus fuerzas hasta hoy, carentes del menor atisbo de comprensión, entendimiento o negociación.

Han permitido, uno amparándose en la legalidad y traspasando una decisión política al Tribunal Constitucional, el otro, utilizando el remanido mantra del “derecho a decidir”, aunque sea saltándose la ley, la frase “votar nunca es un delito” y cada uno de los dos, utilizando  una palabra tan importante como “democracia” para justificar sus acciones.

Imágenes de enfrentamientos durante meses, entre familiares, compañeros de trabajo o estudiantes, es un caldo de cultivo propicio para  generar odio en una sociedad como la catalana, diversa, multicultural e integradora, más allá de la típica distinción entre “charnegos” y “payeses”, para referirse a gente llegada de otras partes de España o de  Cataluña.

La escena recogida por las televisiones de todo el mundo, mostrando una de las cargas policiales o la rotura de puertas de cristal en un colegio para que se recogieran las urnas, generan  impresiones  que seguramente  son contrarias a dichas intervenciones.

Del mismo modo, la información mediática también ha recogido  imágenes de urnas en medio de la calle, y a cientos de ciudadanos que sin ningún tipo de control, meten sus  papeletas en medio de ese descontrol provocado en un día donde el referéndum, se transformó por una decisión judicial en algo ilegal, y finalmente el obcecamiento de dirigentes políticos que no han vacilado en someter a una sociedad, culta, diversa, integradora  a este día nefasto, donde suceda lo que suceda no habrá vencedores, solo frustración en quienes han podido votar luego de largas horas de vigilia, sin obtener resultado positivo de un ejercicio tan importante como emitir su voto.

Perdedores, las fuerzas de seguridad que han cumplido con su deber como profesionales, usando hasta lo indecible una proporcionalidad que se ha visto desbordada cuando han sido rodeados por la multitud que pretendía emitir su voto.

Más perdedores, la mal llamada “mayoría silenciosa”, es decir aquellos millones de ciudadanos y ciudadanas catalanes o de otras partes de España, no han comparecido, no se han presentado a votar. Los resultados, si se llegan a presentar mostrarán claramente que son muy, muy pocos los ciudadanos del NO, que han acudido a votar, esto los transforma en una mayoría silenciosa, que no será tenida en cuenta.

En toda elección, el que no vota, no cuenta, aunque sea la mayoría, la mal llamada “mayoría silenciosa”, si no te expresas, en  una elección, tu” no voto”, esta claro que favorece a alguien, generalmente a tu adversario  político.

Aquel señor con un hijo sobre los hombros, y una flor en la mano, que fue invitado por un Guardia Civil, a bajar a su hijo y a retirarse del lugar de confrontación, fue a ejercer su voto, a sabiendas que era un acto ilegal, fue con su hijo, menor de edad. Posiblemente esos menores a los que se llevó desde al viernes a los colegios para evitar que los cerrarán, también son perdedores, porque a su edad les costaré distinguir entre “buenos y malos”, lógicamente influidos por sus padres.

El fútbol, es otro perdedor. Sobre las 13 horas, el Barcelona ha solicitado la suspensión del partido que lo enfrentaría al equipo de Las Palmas, cuyos jugadores avisaron que saldrían al campo luciendo una bandera española, en sus camisetas. Más madera…

De todos modos, extraoficialmente fuentes cercanas a la liga, comentan a “el Retrato…, que no estarían dispuestos a suspender el partido del Camp Nou, ya que depende si los Mossos d’Esquadra, garantizan la seguridad de los asistentes al estadio.

Pero finalmente, la Liga ha suspendido todos los partidos que debían jugarse hoy en Cataluña, por eso el fútbol es otro perdedor.

Colegios ocupados por padres  y sus hijos desde el viernes. Fuerza de seguridad que los invitó a retirarse.

Colegios en los que fueron retiradas las puertas para evitar que fueran precintados.

Clima nada normal en una cita electoral anormal e ilegal.

Vallas lanzadas contra los Guardias Civiles, bomberos catalanes que a nivel personal formaban pasillos de seguridad para los electores y como consecuencia hay imágenes que muestran frente a frente, cara a cara a bomberos y a Guardias Civiles. Más perdedores, porque en lugar de enfrentados, deberían estar en la misma línea.

Furgonetas de la Guardia Civil apedreadas por multitud de votantes, la ANC, que pide a los electores, que sigan formando cola frente a los colegios electorales, aunque ya hayan votado, Que se queden allí, para ofrecer imagen de multitud que acude a la cita electoral… lo que genera pérdida de credibilidad.

Cargas policiales como consecuencia, lanzamiento de balas de goma,  decenas de heridos, nueve de cierta gravedad, otro coste de pérdidas no mortales, pero en definitiva perdedores por defender una idea. Equivocada o no, da igual.

Los Mossos d’Esquadra a media mañana pidieron ayuda por escrito a la Guardia Civil.

Nueve agentes heridos, como consecuencia de los incidentes de esta mañana, según el Ministerio del Interior.

Cataluña y España perdedores  ante el mundo, como consecuencia de la falta de diálogo entre dirigentes como Rajoy y Puigdemont.

Restan horas para concluir este nefasto día, aunque este acto, llámese referéndum, manifestación, convocatoria, como todo acto, tendrá sus consecuencias.

Hugo Barze –  Corresponsal en Europa

 

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