Pequeñas grandes historias de quienes tuneron las “bicis” ante de la gran fiesta

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Alrededor de las 9 se lanzó La Caravana de la Primavera, edición 57 bajo el lema “Valora la vida, es el mejor regalo.” Muchas son las familias que concurrieron a Matheu y Jujuy para hacer el recorrido que los llevaría  hasta el Faro.

Hugo y Matías llegaron pedaleando a la jornada con una bicicleta azul doble. Entre niños, adolescentes y adultos su móvil se destacó.

Hugo, propietario de la bici, explicó que: “Hace tiempo que tengo la bici guardada y nunca la uso. Hace tres años que la tengo y se me ocurrió que es una linda forma de estrenarla en la Caravana de la Primavera.”

El hombre afirmó que tuvo que insistirle a su amigo que “no se animaba.” Matías explicó que manejar la bicicleta doble no es tarea fácil.

Consultado sobre el por qué de la compra de la bici, comentó con una gran sonrisa: “Mi padre tuvo una bici igual, un día viendo fotos viejas lo vi junto a otro amigo y me emocionó mucho. Por eso decidí comprarla para usarla junto a mi hijo. Íbamos a venir juntos pero él sobre la fecha decidió venir con su bici, por lo que tuve que conseguir un compañero para venir.”

Matías, entre risas, comentó que esperan no hacer “el papelón de la caída.” Por último Hugo explicó que en la bicicleta doble puede pedalear uno,  el otro, o los dos juntos, por lo que si uno se cansa puede dejar de pedalear. Matías, con sonrisa picara, comentó “Yo voy atrás,” haciendo referencia a que si se cansa, Hugo no verá si pedalea o no.

Sebastián tiene una de las bicicletas que mayor sensación provocó en la gente. El móvil supera el metro y medio y es color bordó. En la parte delantera tiene enganchado un muñeco alusivo al dibujo del logo que tiene la caravana de la primavera que fue cedido por los chicos de ´Pequeño Mundo.´

“La bici se la compré a un señor que tenía 75 años y falleció el primero de enero. Lo primero que hice fue mandarla a pintar, le compré guarda barro, cubierta, palanca, manubrios y asiento. Para mí es un hobby,” reconoce el hombre.

A la hora de subirse hay que hacer la maniobra que consiste en apoyar un pie en el pedalín y balancear la bici. Sebastián reconoce que el gesto es muy parecido a subirse a un caballo.

También agrega que: “Ando en la ciudad con la bici, es cómoda. La gente me mira porque es muy llamativa. Fijate que hay gente que la ve y reconoce que nunca vio algo igual, es ver a una persona súper alto. Yo me re divierto, paseo tranquilo, me despejo”.

Sebastián tiene 14 caravanas encima, si bien este es el primer año que estrena la bicicleta alta, antes ha venido con otras. En el móvil actual tiene más de 15 stickers, entre ellos se puede distinguir uno de los Rollng Stone, otro de Bob Marley y otro del Gauchito Gil.

“Sé que me miran todos, salgo en los diarios y en la televisión, me mato de risa,” comenta y agrega que “para guardarla es un tema, la cuido como se cuida una mujer, fijate que está muy bien, casi nueva.”

Otra de las bicicletas que fue furor en la jornada fue la de Gonzalo Riveros, un adolescente  que modificó su bicicleta color celeste claro para que quede pegada al suelo.

“Empezamos con un amigo y la terminé yo. Tuvimos que comprar una horquilla y un cuelga mono para que quede bien baja. Después tuvimos que sacar la caja y soldarla en otro lado para estar cómodo y bajarla más,” afirmó el joven.

Gonzalo explicó que se apuró a terminarla para poder estrenarla ebivi2n La Caravana, junto a un grupo de más de 30 chicos que también optaron por modificar la bicicleta para que quede “pegada al piso.” Su móvil está decorado con caracoles que pegó a los rayos, el adolescente, entre risas, comentó que en Miramar los recolectó con la idea de pegarlos en su preciado hobby. Al terminar la entrevista, Gonzalo mostró cómo sonaba su bocina que alcanzó sonidos muy altos.

Por su parte, Florencia López no tiene una bicicleta única, pero vino con toda la familia. Contó que: “Es la primera vez que vengo con mis dos hijas, Pilar (11) y Clarita (4) y mi marido, quien fue el que se le ocurrió venir. Ya la más chiquita está en edad de pedalear asique bueno, vamos a ver cómo nos va.”

La mamá de las nenas reconoció que se acostaron a dormir tarde por la preparación de las bicicletas. Las nenas eligieron globos y algunos papeles de colores para decorar las bicicletas.

Nos levantamos temprano porque a las 6.14 hubo que empezar a organizar todo. Tuvimos que desayunar y como estamos lejos tuvimos que venir con tiempo,” afirmó Florencia.

Al ser consultada por “El Retrato…” sobre si habían venido pedaleando comentó que habían hecho “trampa” porque vivían lejos del punto de concentración. Varias familias comentaron lo mismo ya que al vivir en barrios alejados se les complicó la ida, por lo que optaron por subir las bicicletas a un auto o camioneta.

“Cargamos las bicis en el auto y a unas poquitas cuadras lo dejamos. Vinimos caminando con la bici a cuestas unas diez cuadras,” declaró la mamá de Clara y Pilar.

 

 

 

 

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