La CUP organiza un ‘escrache’ a la Guardia Civil por el referéndum

La CUP ha salido con sus simpatizantes desde principios de semana  a las calles para presionar a la Guardia Civil por la investigación que lleva a cabo en torno al referéndum del 1-O. La concentración, convocada frente al cuartel de Travessera de Gràcia de Barcelona, finalizó sin incidentes de gravedad. Como era previsible al convocarse una contramanifestación, también acabó por transformarse en cuestión de minutos en el espectáculo de dos bandos que, enfrentados a gritos y banderas, vociferaron durante 25 minutos a 50 metros de distancia, con los Mossos d’Esquadra de barrera y la Guardia Civil de mera espectadora.

Tras una pancarta con el lema ‘No callaréis la voz de un pueblo’, el partido anticapitalista logró concentrar a 200 personas para protestar por las imputaciones de altos cargos del Govern por los preparativos del referéndum. Una movilización que contó con varios diputados de la CUP -Anna GabrielEulàlia Reguant, Mireia Vehí,Carles Riera y Albert Botran– pero, paradójicamente, con ningún miembro del Govern pese a que los investigados son miembros de ERC y del PDeCAT. Sostuvo también la pancarta Joan Coma, concejal de la CUP en Vic y primer político imputado por un delito de secesión.

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El diputado Carles Riera justificó la movilización como una «denuncia de la práctica represiva de la Guardia Civil, con la connivencia del Estado y la judicatura, para reprimir el proceso de autodeterminación». Como ya hizo el Govern de Carles Puigdemont, la CUP considera que la Guardia Civil actúa «de forma irregular» por interrogar e imputar policialmente a altos cargos del Govern sin esperar a la orden del juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, responsable de la causa.

Se trata de la segunda protesta en menos de un año que la CUP protagoniza contra la Guardia Civil en Cataluña. En diciembre de 2016 decenas de militantes independentistas lanzaron huevos y pintura contra el cuartel de Manrea (Barcelona) por la detención de cinco jóvenes por quemar fotos del Rey.

La contramanifestación espoleada a través de las redes sociales también logró movilizar a cerca de 200 personas.

Grupos y personas contrarios a la independencia que, sin cabecera ni portavoz definido, combinaron los insultos a los independentistas –«Puigdemont, golpista» o «separatistas, terroristas»– con gritos a favor de la unidad de España.

Entre los concentrados, un colecitvo ecléctico que incluyó a asociaciones constitucionalistas como Espanya i Catalans, la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo (Acvot), militantes de Vox y asistentes con camisetas de grupos y banderas de grupúsculos de la ultraderecha como Democracia Nacional.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

 

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